Las pistas de los ‘narcos’ en la Guajira

<strong>Elespectador.com</strong> viajó a la zona, donde las autoridades mostraron cómo se adelanta la ofensiva contra las pistas clandestinas adaptadas como ‘terminal aérea' para el traslado de droga a diversos países.

La Dirección de Antinarcóticos logró ubicar y destruir cuatro pistas clandestinas en una zona desértica del municipio de Uribia, en la Alta Guajira, utilizadas para el transporte de alcaloides. Éstas se encontraban en una zona desértica del municipio y pertenecían a varias bandas dedicadas al tráfico de estupefacientes.

Según el general Álvaro Caro, director de Antinarcóticos de la Policía, las pistas tenían una extensión de 1500 y 2000 metros de largo y estaban diseñadas de tal forma que permitían el aterrizaje y despegue de aeronaves tipo Turbo Comander, especiales para este tipo de actividades ilícitas.

De acuerdo con las investigaciones de la Policía, en esta zona se realizaban cerca de dos vuelos semanales. "En un terreno tan árido como el que se ve en este sector, es posible que con facilidad se hagan este tipo de pistas. Sólo se necesita quitar la maleza", agregó el oficial.

Y enfatizó: "Ya son 15 pistas que hemos localizado y destruido y esperamos que al terminar el año sean unas 25 que tenemos en proceso de investigación y de inteligencia para proceder a destruirlas".

Oficiales de Antinarcóticos explicaron a la prensa la forma en la que destruyen las pistas. El procedimiento consistió en ubicar cargas dirigidas sobre el suelo, para posteriormente detonarlas. Luego de la explosión, la pista queda con varios cráteres producto de los estallidos y totalmente inutilizada para que los aviones puedan decolar o aterrizar.

Sin embargo, según pudo establecer Elespectador.com, los indígenas Wayú que habitan en la zona bloquearon en días pasados la labor de destrucción de una de las pistas. Al parecer, unos cien integrantes de esa comunidad la rodearon, alegando que era utilizada para competencia de caballos.

Frente a la situación, algunos de los líderes indígenas se reunieron con el Procurador de la región y con la Policía con el fin de buscar soluciones. Al respecto, se planteó la posibilidad de conservarla, siempre y cuando la misma sea utilizada como un Jagüeye, es decir un pozo de aguas lluvia.

Caro afirmó que esta es una forma muy especial de golpear las estructuras del narcotráfico, bloqueando sus formas para transportar la droga, perdiendo dinero y capacidad de movilidad.