Faltan ‘Cuchillo’, ‘El Loco Barrera’ y ‘Comba’

La captura de alias ‘Don Mario’ es la punta del ‘iceberg’ de la lucha contra las bandas emergentes dedicadas al narcotráfico.

“No hay lugar en Colombia o en el mundo donde los narcotraficantes se puedan esconder”. Esa fue la advertencia que hizo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, tras la captura del narcotraficante Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario. Y aunque la detención del criminal se convierte en el más duro golpe asestado contra las llamadas bandas emergentes, conformadas en su mayoría por traficantes de drogas y desmovilizados de las autodefensas, aún es arduo el camino que tienen las autoridades por recorrer para desvertebrar a estas organizaciones delincuenciales.

Pese a que el mismo ministro Santos aseguró que 5.600 integrantes de esas bandas han sido capturados en los últimos meses en Colombia, también advirtió que hay aproximadamente 4.000 más, los que han sido identificados y son perseguidos por continuar al servicio de estas organizaciones criminales. No obstante, los esfuerzos del Gobierno se concentran en lograr la captura de los jefes de esos grupos ilegales por quienes el presidente Álvaro Uribe ofreció una recompensa de hasta $5.000 millones en marzo pasado.

Los fugitivos son Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo; Daniel Barrera, alias El Loco Barrera, y Luis Enrique Calle Serna, alias Comba. Alias Cuchillo se hizo notorio como comandante de las autodefensas en el departamento del Guaviare. Sin embargo, su nombre adquirió mayor relevancia dentro de esos grupos armados ilegales por  haber ordenado el asesinato de Miguel Arroyave, máximo comandante del bloque Centauros en septiembre de 2004 en Puerto Lleras, Meta. Su poder creció además debido a la desmovilización del otro jefe paramilitar de la región Manuel de Jesús Pirabán, alias Jorge Pirata.

Aunque alias Cuchillo se desmovilizó en abril de 2006, dejó de lado el proceso de paz para encabezar el autodenominado Ejército Revolucionario Popular Antiterrorista de Colombia (Erpac), con el objetivo de rearmar a desmovilizados y unirlos a la nueva causa detrás de la que se esconde el tráfico de estupefacientes en departamentos como Meta, Guaviare y Vichada.

A Guerrero, según el Ministro de Defensa, las autoridades le están pisando los talones, por lo que lo conminó a entregarse lo más pronto posible. Por otro lado, alias El Loco Barrera desde muy joven se vinculó al negocio del narcotráfico en el Guaviare. En principio se dedicó al contrabando de químicos y al transporte de insumos. De igual forma fue “cocinero” en laboratorios localizados en ese departamento. El asesinato de su hermano Óscar lo convirtió en un personaje sanguinario. Asimismo, para negociar coca logró contactos impensados  tanto con las Farc, como con los grupos de autodefensa.

Aunque fue detenido en 1990, logró fugarse de la cárcel de San José del Guaviare y se desplazó hacia Puerto Gaitán, Meta. En esa región constituyó su fortín y se hizo amigo y socio de alias Cuchillo. El otro delincuente al que las autoridades siguen sin descanso es Luis Enrique Calle, alias Comba, jefe de la banda criminal ‘Los Rastrojos’. Calle, según las autoridades, es el heredero de Wílber Varela, alias Jabón, ex jefe del cartel del norte del Valle que fue acribillado en Venezuela. De acuerdo con informaciones de inteligencia, alias Comba cuenta con laboratorios de su propiedad para procesar estupefacientes en Putumayo y Nariño. Calle habría estado detrás del inicio de la guerra hace 5 años entre los entonces jefes del cartel del norte del Valle Diego León Montoya, alias Don Diego y el desaparecido Jabón.

Sin embargo, pese al fuerte revés que sufrió la organización de alias Don Mario, las autoridades quedaron en alerta máxima porque ahora se prevé una guerra sin cuartel entre sus lugartenientes y miembros de otras organizaciones delincuenciales que quieren copar el vacío de poder que dejó la detención del narcotraficante. Los controles no sólo se reforzarán en la zona de Urabá, donde fue capturado, sino en ciudades  como Medellín, que ha vivido una nueva ola de violencia derivada del enfrentamiento entre grupos criminales.