Sociólogo capturado niega ser del anillo de seguridad de 'Alfonso Cano'

Andrés Felipe Morales Guzmán dice cómo fueron los enfrentamientos entre Ejército y guerrilla y asegura que estaba secuestrado.

El viernes anterior, en la vereda Jerusalén del municipio de Planadas (sur del Tolima), se presentaron combates entre hombres de la brigada Móvil 8 del Ejército y la columna Héroes de Marquetalia de las Farc. Como resultado, tres guerrilleros fueron muertos, uno de ellos identificado como Dubier Cano Torres, de 20 años de edad, y dos NN, entre ellos una mujer.

El lunes, el comandante de la Quinta División del Ejército, general Jairo Herazo, informó que el enfrentamiento había ocurrido en el Cañón de Las Hermosas, y que los subversivos muertos y otro capturado, identificado como Andrés Felipe Morales Guzmán, un sociólogo, hacían parte del anillo de seguridad de 'Alfonso Cano', máximo dirigente de las Farc.

Sin embargo, Morales Guzmán asegura que el combate ocurrió en Planadas, distante de las Hermosas unos 100 kilómetros; que no es guerrillero, y que hacía cuatro meses había sido retenido por la guerrilla del grupo Miller Salcedo de las Farc, cuando se disponía a socializar un proyecto ambiental con la comunidad de la vereda Peñas Blancas del municipio de Rioblanco (Sur del Tolima), el cual haría parte de la tesis de grado que empezaba a desarrollar.

Según Morales Guzmán, cuando la guerrilla lo retuvo, lo indagaron y le dijeron qué iban a investigar, quién era y cuál era su verdadero propósito en la zona. Un mes después, aproximadamente le dijeron que su perfil de sociólogo era propicio para que ayudara a la organización a hacer un proyecto, del que nunca se enteró.

Durante los dos últimos dos meses lo cambiaron de grupo, asegura, estuvo caminando acompañado de unos 12 guerrilleros, cuyo cabecilla se hacía llamar ‘Juan’. Pero asegura que no escuchó hablar de 'Alfonso Cano', ni lo conoció, y cree que por la condición de los guerrilleros no debía tratarse de algún anillo de seguridad del jefe máximo de las Farc. “Eran guerrilleros normales, y manteníamos caminando de un lado a otro”, dice.

En la habitación del hospital Federico Lleras Acosta, de Ibagué, El Espectador habló con Andrés Felipe Morales Guzmán, quien relató que el día de los combates se encontraba en la vereda Jerusalén. “Habíamos llegado el jueves, a la casa de unos campesinos. Estaba sentado en el corredor, a mi lado había una guerrillera, y en ese momento (5 p.m.) estábamos recibiendo la comida. Fue cuando empecé a escuchar los disparos”, narra.

“Había una mujer, un hombre, y dos niños, uno de ellos era el hijo de los campesinos y el otro un sobrino. El Ejército disparaba hacia la casa”, indica. Escuchó los gritos de estas personas, pero no supo más de su suerte, porque en el primer momento recibió un impacto en la pierna derecha. Después, dice, se enteró por los mismos soldados que tres de los campesinos, incluyendo un niño, habían sido heridos y trasladados a un hospital de Neiva.

“No alcancé a decirles que era civil, sino que busqué proteger mi vida. Salí a esconderme en un cafetal. Allí me alcanzaron otros disparos en la pierna izquierda. Me tiré por la cañada abajo. Como los disparos sonaban por todas partes muy cerca por donde yo iba arrastrándome me escondí para preservar mi vida”, cuenta.

Hacia las 7:00 de la noche escuchó al Ejército que bajaba de la montaña. “Les gritaba que estaba herido, que no dispararan y que yo era un civil, pero ellos no acataron mi llamado, más bien escuché de nuevo disparos”. Optó entonces por quedarse callado y pasar la noche sintiendo que se desangraba.

En horas de la mañana fue encontrado por militares que hacían el registro y logró dialogar con sus integrantes. “Me apuntaban con las armas, pero les pude decir que era civil  y que estaba secuestrado por las Farc”.  Le prestaron los primeros auxilios, lo encamillaron y lo trasladaron al batallón Caicedo, de Chaparral, en helicóptero. Sin embargo, según Morales Guzmán, al llegar tuvo que firmar su entrada en calidad de capturado.

Después fue visitado por otros uniformados. “Al final llega un grupo de soldados y empiezan a hacerme preguntas, diciendo que les colabore y les dé información. Me decían que dijera que yo pertenecía a la guerrilla, que yo era familiar de uno de los muertos; Que me inculpara sobre la relación que tenía con la guerrilla supuestamente”.

Además, “me decían que confesara que mi carrera había sido pagado por la guerrilla y no por mis padres. Les dije que tenía cómo demostrar que mi carrera había sido producto del esfuerzo de mis padres”. Durante todo el tiempo, comenta, le estuvieron manifestando que la profesión de sociólogo era para gente que estuviera pensando en la revolución.

El estudiante de sociología, de 26 años de edad, recibió heridas en sus dos piernas, y hoy se encuentra recluido en un centro asistencial de Ibagué. Un fiscal declaró ilegal su captura y le dio la libertad. Según la Fiscalía, en primer lugar, nunca hubo orden de captura, no hubo flagrancia, no le informaron que estaba detenido y no le leyeron sus derechos.