Condenan al general Uscátegui por masacre de Mapiripán

A 40 años de prisión el Tribunal Superior de Bogotá condenó al oficial, que ya había sido absuelto por un juez por este mismo caso.

El sonado caso, cuya investigación tardó más de diez años, significó la muerte de al menos 49 personas en el municipio de Mapiripán en el departamento del Meta, la primera matanza perpetrada por paramilitares de que se tenga noticia en esa zona.

Uscátegui fue encontrado culpable de falsedad en documento público, y condenado 41 meses de prisón, pero por pena cumplida se ganó la libertad, según sentenció el juez del juzgado noveno especializado de Bogotá.

Según había señalado la Fiscalía en su investigación, Uscátegui, el 17 de julio de 1997 obtuvo información en detalle proveniente de un subalterno suyo, según la cual un grupo de paramilitares había llegado a Mapiripán con la intención de cometer una masacre. El ente acusador sostuvo que el general "no habría realizado ninguna acción positiva contando con los medios y el deber jurídico de hacerlo, en su calidad de comandante de la VII Brigada, dejando a los habitantes de Mapiripán a merced de un grupo de autodefensas ilegales".

Esos hombres armados, que hacían parte de las Autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá llegaron a Mapiripán, y asesinaron al menos a 39 personas. Un número hasta hoy desconocido de víctimas fue arrojado al río Guaviare , por los mismo homicidas.

En octubre pasado, un juzgado de Villavicencio condenó al suboficial retirado del Ejército Leonardo Montoya Rubiano, a Francisco Enrique Gómez Vergaño y Arnoldo Vergara Trespalacios, alias "Mochacabezas", por su participación en esa misma masacre.

Los tres acusados fueron encontrados culpables del delito de homicidio agravado y secuestro extorsivo agravado, y Gómez Vergaño como Vergara Trespalacios también fueron condenados por los delitos de concierto para delinquir y terrorismo.

Por estos mismos hechos ya habían sido condenados también a 40 años de prisión el coronel retirado del Ejército Lino Hernando Sánchez Prado, y los suboficiales retirados José Miller Urueña Díaz y Juan Carlos Gamarra Polo.

Asimismo, a este proceso judicial se encuentra vinculado el jefe desmovilizado de las Autodefensas Salvatore Mancuso, pues los paramilitares con la colaboración de miembros del Ejército habrían realizado la masacre.

"Esos señores aparecieron a las 6:00 de la mañana, vestidos de militares. El pueblo creyó que era el Ejército. Fueron derechito a la casa y llamaron a mi papá por su apodo, ‘Catumare'. Él no les quiso abrir e intentó volarse por detrás. Pero no pudo y lo cogieron, estaba sin chanclas y sin camisa", dijo sobre la matanza la hija de una de las víctimas a El Espectador.

Lo sacaron y esculcaron toda la pieza, prosiguió, después lo dejaron entrar para que se pusiera camisa y zapatos. Así fue que se lo llevaron. Al otro día fue que se escuchó en la radio que había habido una masacre en Mapiripán y entre las víctimas estaba él. Dizque lo pasearon por todo el pueblo.

"Con las manos hacia atrás, miraba de reojo a todo el mundo. Mucha gente escuchó cómo lo martirizaban y dizque él les decía: ‘Mátenme si me van a matar, pero no me hagan todo esto'. Unos muchachos vieron su cuerpo en el río. Le habían arrancado los testículos, lo habían vuelto pedazos. Pero nadie podía hacer nada, porque la orden era al que se metiera a sacarlo lo mataban. Él había sido de la Unión Patriótica. Yo sigo recordando cuando un día me dijo que cuando cumpliera 15 años me iba a comprar una casa, para que cuando me casara o me fuera a vivir con un hombre, me diera el gusto de echarlo a la mierda", señaló.

Uscátegui durante todo el proceso alegó que Mapiripán no estaba en su jurisdicción y que, por ello no hubo omisión. En 2001 un tribunal penal militar que lo condenó por ese delito.

Es recordada la escena de enero de 2005 en la que el mismo juez, que este miércoles lo exoneró, le preguntó a general retirado si conocía el nombre del paramilitar que había ordenado la masacre y éste con lágrimas en los ojos le contesto que "prefiero que mis hijos tengan un padre preso y no un padre en una tumba", para evitar las retaliaciones de Salvatore Mancuso, hoy detenido y acogido a la Ley de Justicia y Paz.

Mancuso, en sus indagatorias aceptó la planeación de la masacre y dijo que recibió colaboración del coronel del Ejército Lino Sánchez, quien ya recibió una condena de 40 años, pero nunca no mencionó a Uscátegui.

En la misma sentencia del juez noveno especializado, el coronel retirado Hernán Orozco fue condenado a 40 años de prisión por el delito de homicidio.

El 15 de septiembre de 2005, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado Colombiano como responsable por la masacre, al determinar que servidores estatales y particulares coordinaron las acciones que producirían la matanza. Este miércoles, el Tribunal Superior de Bogotá tumbó la exoneración y lo condenó a 40 años de cárcel, la más alta contra un oficial.