Así cayó la red que traficaba drogas mezcladas con carbón y materiales de construcción a Europa

Tenían un equipo de tres químicos, nexos con la mafia italiana y una empresa que realizaba exportaciones legales de carbón en las que iba oculta la cocaína.

La captura de dos químicos colombianos en Albania el 15 de enero de 2015 fue el inicio de los operativos para desarticulación de una de las redes de narcotráfico más sofisticadas de los últimos años. Desde 2014 empezaron las investigaciones, pero sólo hasta este viernes 1 de julio, la Policía Antinarcóticos, la Fiscalía, la DEA y cuerpos de seguridad europeos capturaron a las 33 personas –once de ellas en Colombia– que quedaban de la organización de más de 133 personas que lograron enviar toneladas de droga por el océano Atlántico.

Italianos de la mafia calabresa –conocida como 'Ndrangheta–, holandeses, albaneses, griegos, belgas y colombianos hacían parte de esta organización que montó un sistema de tráfico de drogas casi imposible de identificar. Primero, la cocaína que salía de cultivos ubicados en el Catatumbo colombiano era sometida a un proceso químico para desintegrarla mezclara con otros productos y minerales. Luego salía del país en cargamentos que enviaba una empresa legalmente constituida hacía Europa. Finalmente, un grupo de químicos colombianos a disposición de la red viajaba al viejo continente para separar nuevamente la droga, pues eran los únicos que conocían el procedimiento.

Las primeras alertas se dieron en Colombia en el año 2014. La Policía Antinarcóticos, luego de examinar un dudoso cargamento de exportación que no había arrojado resultados concluyentes, envió las muestras a los laboratorios forenses. Se determinó que productos de exportación –como pegantes para construcciones, cemento y carbón– estaban siendo mezclados con clorhidrato de cocaína. Revisaron los registros de la empresa Borltrade, encargada del envío de los materiales, y no encontraron antecedentes de la sociedad que sacaba contenedores desde los puertos de Santa Marta, Cartagena y Barranquilla.

La Fiscalía y la Policía comenzaron los seguimientos y llegaron hasta un hombre llamado Gilberto Sanabria Hernández, alias “Jota”, quien vivía en Bucaramanga y fue capturado el pasado 30 de junio porque al parecer era el jefe de la red. Evidenciaron que la droga salía de cultivos ubicados en Convención (Norte de Santander), una zona custodiada por el frente Juan Fernando Porras Martínez del Eln. “Jota” pagaba grandes sumas de dinero por los servicios de seguridad.

La cocaína procesada no salía directamente hacía los puertos sino que iba para Bucaramanga, Bogotá o Fusagasugá, para que un grupo de químicos la disolviera y mezclara con otros minerales o productos de construcción. Los encargados de hacer estas labores eran Walter Moreno, César Ávila y Robinson Augusto López, alias “Pequeño”. Pero fueron los dos primeros los que dieron las pistas de la magnitud de la red de narcotraficantes que se beneficiaba con esta nueva modalidad de tráfico de drogas.

Junto a la Embajada de EE.UU. y la DEA, la Policía armó un operativo para seguirle la pista a los químicos empíricos Walter Moreno y César Ávila, quienes habían sido designados para ir hasta Albania para extraer la coca mezclada con otros productos. Se contactaron con las autoridades europeas quienes se encargaron de ejecutar los arrestos luego de que llegaran a los puntos de encuentro con los emisarios de la mafia italiana. Fueron capturados junto a nueve albaneses y les decomisaron 121 kilos de cocaína y 200.000 euros en efectivo el 15 de enero de 2015.

Autoridades de Italia, Holanda, Grecia, Albania y Bélgica trabajaron en conjunto para capturar a los 133 miembros de la red. El foco comenzó a concentrarse en el último químico que trabajaba para alias “Jota”: Robinson Augusto López, o “Pequeño”. Era el único que sabía cómo realizar el proceso de mezclar la droga. En medio de los seguimientos, descubrieron que comenzó a reunirse con emisarios holandeses en Venezuela.

Pero a las autoridades colombianas se les presentó un gran lío: lograr que las pruebas que se habían recolectado tras las capturas realizadas en Albania pudieran llegar a Colombia. El principal problema, según explicó un investigador del caso, fue que entre los dos países no existían acuerdos bilaterales de colaboración. Es más, ni siquiera existía una embajada colombiana en Albania. Una delegación encabezada por el fiscal del caso viajó a suelo Europeo para lograr que el material probatorio llegará por las vía legales al país.

Tocó recurrir a traductores para que, en un principio, reescribieran los textos en inglés y luego se hiciera la versión en español. Fue un trabajo arduo que se extendió por varios meses, lo que retrasó los operativos contra “Jota”, el jefe de  la red. Sin embargo, hace dos días se dio luz verde, y en una operación coordinada a nivel internacional, se capturaron a los 33 que faltaban. Los nueve colombianos capturados esta semana fueron presentados ante un juez. Según fuentes consultadas, se trató de una de las operaciones internacionales de mayor éxito, pues se logró desarticular una red que tenía invadida de droga a las grandes capitales europeas como Copenhague, Atenas, Montenegro, Génova, Nápoles, Cagliari y Róterdam.

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2016-07-02T10:57:34-05:00

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Redacción Judicial

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Así cayó la red que traficaba drogas mezcladas con carbón y materiales de construcción a Europa

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