Así nació la Escuela General Santander, que hoy fue objeto de un ataque terrorista

Este es el primer atentado en la historia de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, cuya construcción fue ordenada en 1937 por el presidente Alberto Lleras Camargo.

AFP.

El carro bomba que estalló esta mañana en Bogotá fue ubicado en un lugar sagrado para la Policía: la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander. La explosión, que según el alcalde Enrique Peñalosa deja ya once muertos y 87 heridos —cifra es aún preliminar— se dio cuando se cumplen cinco meses del nuevo Gobierno, un mes de la renovación de la cúpula de la Fuerza Pública, y tiene además una carga simbólica que no se puede dejar de lado.

La escuela, localizada en el suroccidente de Bogotá, es la sede donde se forman todos los oficiales de esta institución. Es decir, por allí pasan todos los que algún día llegarán a ser generales para liderar a la Policía. Está sobre un lote de 59,9 hectáreas metros cuadrados, en el que cabrían unas 120 canchas de fútbol. Ese es el espacio el cual esta mañana, al parecer, una camioneta logró penetrar arremetiendo contra los esquemas de seguridad para explosionar.

(Lea aquí: Nueve muertos y 41 heridos tras explosión de carro bomba en la Escuela General Santander).

Fue en 1912 cuando la Policía comenzó a pensar en un centro de formación y creó un primer intento. En esa época, según una sinopsis histórica de la propia escuela, Bogotá contaba con apenas 300 uniformados, y la escasez de personal llevó al cierre temporal del centro formativo. Dos años más tarde, Gabriel González, director de la Policía de esa época, gestionó la creación de una escuela de detectives, que nació con un decreto firmado en marzo de 1914 por el presidente Carlos E. Restrepo. 

Con esa escuela de detectives, que arrancó con 15 alumnos, empezó en serio la tecnificación de la Policía colombiana. Los estudiantes recibían clases de criminología, francés y taquigrafía, entre otras materias. Dos oficiales de la Guardia Civil española llegaron para apoyar las labores. Cuatro años después, sin embargo, la entidad tuvo que ser clausurada: no había recursos para mantenerla a flote.

En 1919, el presidente Marco Fidel Suárez propuso ante el Congreso la fundación de una escuela de Policía. Un año más tarde llegó al país una comisión de la Policía francesa, pero, de nuevo, la falta de recursos no permitió que los agentes galos permanecieran mucho tiempo en el país. En 1924 hubo otro intento de crear una “escuela de investigación criminal”, igual que en 1927, en 1930, en 1935, en 1936. Vino una comisión chilena, que recomendó el establecimiento de la escuela. Pero la iniciativa seguía en el aire.

En 1937, el presidente Alberto Lleras Camargo ordenó la construcción de la Escuela de Policía. Se compró una finca llamada Mazú y allí se erigió lo que hoy se conoce como la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, la cual, por primera vez en su historia, acaba de ser objeto de un atentado terrorista. A esta hora, todas las autoridades -presidente, ministro de Defensa, fiscal general, procurador y otros- van hacia la entidad, mientras la Fiscalía y la Sijín de la Policía tratan de esclarecer qué pasó. 

 

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-Redacción Judicial

Judicial

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