Así se armó el rompecabezas del asesinato del director de Medicina Legal en Barranquilla

Un equipo interinstitucional estuvo al frente de la investigación que hoy tiene a la exesposa del funcionario enfrentándose a cargos por homicidio y concierto para delinquir.

Foto: El Heraldo
Foto: El Heraldo

Cuarenta días. Ese fue el tiempo en el que los investigadores de la Sijín de Barranquilla y de la Dijín de la Policía armaron el rompecabezas que les permitió vincular a Dayana Jassir de la Hoz a las indagaciones por el asesinato de su esposo, el director regional de Medicina Legal en Barranquilla, Eduardo Pinto Viloria. Pinto Viloria fue asesinado a las tres y media de la madrugada del pasado 4 de mayo en su casa, ubicada en el barrio Cevillar en la capital del Atlántico. (Leer La declaración que enreda a la esposa del exdirector regional de Medicina Legal en Barranquilla).

Las primeras hipótesis apuntaban a que la muerte de Pinto Viloria se habría dado por su ocupación o por parte de la delincuencia común. Pero el olfato de los investigadores les dijo que había algo más en el extraño homicidio, le contó el subcomandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, coronel Juan Carlos Nieto, a El Espectador. Una vez se presentaron los hechos, Medicina Legal se contactó con la Policía Metropolitana de Barranquilla. “Esa articulación interinstitucional fue clave para resolver el caso”, comentó Nieto. (Leer también Capturan a la esposa del director regional de Medicina Legal por participación en homicidio).

Ambas instituciones –Sijín de Barranquilla y Medicina Legal – decidieron ofrecer una recompensa de $40 millones por información relevante. Al otro día de que este valor se hiciera público, una llamada anónima les dio la primera pista: “Nos informaron que la relación que tenía la señora Dayana Jassir De la Hoz y el conductor de confianza de la familia, Johan Beltrán, iba más allá de lo profesional”, señaló Nieto. Ese indicio fue corroborado una y otra vez por otras llamadas y correos electrónicos.

Fue en ese punto cuando llegó desde Bogotá una unidad de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) para trabajar en el caso. El coronel Juan Carlos Nieto explica que “la Dijín trajo unos equipos especiales de inteligencia electrónica y pudimos escuchar a las personas que estuvieron en el lugar de los hechos”. Los seguimientos electrónicos a las conversaciones del conductor de la familia permitieron a los investigadores establecer con quién hablaba, con cuanta frecuencia y además, con quién se encontraba y en dónde.

El patrón se iba haciendo claro: reuniones constantes con la esposa del fallecido Eduardo Pinto, así como conversaciones con hombres pertenecientes a un grupo de criminales liderado por alias Ñeco, hoy prófugo. La Policía logró establecer que los presuntos implicado en la muerte de Pinto eran especialistas en una modalidad de robo llamada “rubleteo”, que consiste en montarse en un carro con las armas y desde allí observar a las posibles víctimas del atraco. Delinquían en el barrio Cevillar, donde vivían Dayana Hassim De la Hoz y su esposo Eduardo Pinto.

Según las declaraciones de alias Chucho, uno de los dos sicarios que habrían ejecutado el homicidio, tanto la esposa del director regional de Medicina Legal como su chofer planearon las coartadas para que el crimen pareciera un robo a la residencia de la pareja. De acuerdo a Chucho, fue Johan Beltrán, el conductor, quien se puso en contacto con ellos para cometer el crimen. Pero, dijo a la Fiscalía, “la esposa del muerto escuchó todas las conversaciones que fueron muy claras entre el señor y mi persona, que fueron unas 15 o 20 llamadas”.

Los investigadores encontraron incluso que un día antes del asesinato, Dayana Jassir De la Hoz se reunió con el conductor de confianza durante seis horas en un barrio peligroso de Barranquilla. La suma de las reuniones que indicaban una relación por fuera de lo profesional, así como los audios de las conversaciones del conductor, y las declaraciones que lograron obtener de Jesús Antonio Gutiérrez Arrieta, alias Chucho, quien aceptó su responsabilidad en los hechos, los llevaron a la conclusión de que el móvil del crimen habría sido pasional.

De este modo, decidieron vincular formalmente a Johan Beltrán y a Dayana Jassir De la Hoz como coautores del delito, bajo los cargos de homicidio agravado y concierto para delinquir. La mujer del fallecido funcionario público será juzgada como autora intelectual. Las órdenes de captura, que se hicieron efectivas el pasado lunes, estaban listas desde la semana pasada, le contó a este medio el investigador principal del caso, el coronel Juan Carlos Nieto.

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