En 2015 aumentó la delincuencia común y los delitos del conflicto armado se redujeron

El Ministerio de Defensa dio a conocer las cifras del año menos violento en términos de conflicto armado del último medio siglo de guerra en Colombia.

Hace unos días, el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) anunció que hace 51 años no se registraba reducción tan grande del conflicto armado en Colombia. El consolidado oficial de las cifras de violencia y seguridad del Ministerio de Defensa para el año 2015 le dan la razón.

De acuerdo al Ministerio, el año pasado hubo una reducción del 42 por ciento en las acciones terroristas en comparación con el 2014. Solo los ataques a instalaciones aumentaron en el 2015, el resto de acciones subversivas (asalto a población, ataque a aeronaves, hostigamiento, emboscadas, contacto armada, incursión en poblaciones y retenes ilegales) disminuyeron.

Este desescalamiento del conflicto pudo influir en que el año pasado menos colombianos murieran a causa de la guerra. Así como los homicidios de civiles se redujeron en un 5 por ciento, las muertes de ambos bandos del combate también disminuyeron. Las guerrillas y grupos insurgentes vieron un 31 por ciento menos de hombres caídos, y de la fuerza pública murieron 113 hombres menos que en 2014, cuando las bajas llegaron a ser de 289.

A pesar de lo esperanzador de estas cifras, es claro que la criminalidad en Colombia no es exclusiva de los grupos insurgentes y en un posible escenario de entrega de armas de las Farc, el Estado tendría que dirigir todos sus esfuerzos en la lucha contra otros delitos como los hurtos, las lesiones personales, la extorsión y sobre todo, la violencia sexual, cuyas denuncias se duplicaron el año pasado.

Además, tal como lo anunció el presidente Juan Manuel Santos el segundo día de este año, una de las prioridades del Gobierno una vez firmada la paz será la erradicación del crimen organizado, personificado en las bandas criminales, o Bacrim. Estos actores armados se vienen fortaleciendo desde hace varios años y, de acuerdo a las cifras del Ministerio de Defensa, son una amenaza cada vez más difícil de combatir, pues si bien aumentaron las capturas, disminuyeron las incautaciones en contra de estos grupos.