Bancos, obligados a responder por fraudes electrónicos

La astucia de los delincuentes cibernéticos le exigen al sistema bancario altos estándares de seguridad y profesionalismo. Los clientes, advierte el fallo, no pueden asumir la carga por este tipo de riesgos.

Pese a la seguridad implementada por los bancos, los ladrones cibernéticos hacen de las suyas.  / IStock
Pese a la seguridad implementada por los bancos, los ladrones cibernéticos hacen de las suyas. / IStock

Día a día los bancos adelantan campañas institucionales para que sus clientes no se dejen engañar por los delincuentes que permanecen al acecho para estafarlos y robarlos. Un importante aporte en materia de seguridad que, sin embargo, no es un blindaje impenetrable, como acontece con las transacciones electrónicas que se efectúan por medio de canales no presenciales para mover el dinero de una cuenta a otra. Por eso, la astucia de los delincuentes cibernéticos les exige a los bancos altos estándares de diligencia, seguridad, control, confiabilidad y profesionalismo.

Cuando la defraudación a través de transacciones electrónicas se hace realidad y el cliente es víctima de hurto, los bancos deben asumir las consecuencias derivadas de la materialización de esos riesgos. Es decir, están obligados a reparar a sus clientes por los perjuicios causados, siempre y cuando no se demuestre que el robo fue posible por descuido del usuario.

En esos términos, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, con ponencia del magistrado Ariel Salazar Ramírez, condenó al Banco AV Villas por la sustracción no autorizada de $124’590.000 de la cuenta de ahorros de una empresa. Para el alto tribunal es innegable e ineludible la obligación de garantizar la seguridad de las transacciones que un banco autoriza por cualquiera de los medios ofrecidos al público, con independencia de si los dineros sustraídos provienen de cuentas de ahorro o de cuentas corrientes.

En el fallo, la Corte ahondó en la eventual responsabilidad del titular de la cuenta, en el hurto del dinero: “Un banco puede exonerarse (de responsabilidad) si prueba que el fraude ocurrió por culpa del cuentahabiente o que su actuar dio lugar al retiro de dinero de la cuenta, transferencias u otras operaciones que comprometieron sus recursos, pues si bien es el usuario quien tiene el control de los mecanismos que le permiten hacer seguimiento informático a las operaciones, a través de controles implantados en los softwares especializados con los que cuentan, el fallo precisa que la culpa incumbe demostrarla a quien la alegue”, en este caso el banco demandado, ya que debe presumirse la buena fe del afectado.

En ese entorno, los usuarios no pueden asumir la carga por este tipo de riesgos, ya que al confiar en la seguridad que les ofrecen los establecimientos bancarios en la custodia de sus dineros, su obligación se reduce a mantener en reserva sus claves de acceso al portal transaccional.

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