UNA DISCUSIÓN QUE INVOLUCRA LA LIBERTAD DE CULTOS

Batalla legal de un padre contra el centro de Regina 11

Ante un juez de Bogotá, un padre de familia radicó una tutela para que se le prohíba a su hija asistir al centro de la excongresista Regina Betancourt por daño psicosocial.

Centro Regina 11Óscar Pérez

Hoy en día poco se habla de Regina Betancourt de Liska, más conocida como Regina 11. Fue tres veces candidata presidencial, estuvo secuestrada por una disidencia del M–19, fue senadora y terminó destituida, pagó una condena de cuatro años de cárcel por concusión, por haber inducido a un grupo de empleados del Congreso a aportar una cuota de su sueldo con destino a la financiación de su movimiento político. La mujer, sin embargo, sigue vigente: hay quienes creen que tiene poderes mágicos, que puede curar enfermos, que adivina el futuro y que trae buena suerte. Así ha mantenido su sede central de saurología (desarrollo de los poderes mentales) en Bogotá.

El centro de Regina 11 cobra vigencia ahora por cuenta de una tutela inédita. Un padre de familia, cuya identidad no se revela para proteger la privacidad de su familia, busca que se le prohíba a su hija asistir al centro espiritual, debido a que “se está afectando su desarrollo personal y emocional”. El Espectador conoció el documento que fue radicado ante el Juzgado 51 Civil de Bogotá. Se argumenta que a la menor de edad se le están violando los derechos a la salud, la educación, un ambiente sano y el a tener una familia con su padre y ser protegida. “La motivación de la niña es la asistencia a la sede de Regina 11 en Bogotá. En donde además de cursos de expresión corporal realiza actividades esotéricas y participa de ceremonias de suerte, energización y ritos”, dice la tutela.

De igual forma, el demandante sostiene que la niña está sufriendo alteraciones emocionales por cuenta de su participación en el centro de saurología. “La niña se afecta en momentos realizando acciones agresivas en contra del padre, se siente perseguida, abusada, considera a mamá ‘Regina’ una deidad, realiza comportamientos que dejan ver un posible trastorno delirante (psicosis)”. La violación del derecho a la educación la sustenta en que el trabajo académico ha sido reemplazado por prácticas religiosas. La niña no va al colegio, sólo recibe algunas clases por internet y asiste al centro de Regina 11.

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La acción judicial está sustentada, además, en informes elaborados en una comisaría de familia, la cual a su vez pidió evaluaciones por parte de psicólogos, quienes argumentaron que la menor de edad tiene todos los factores de riesgo para desarrollar un trastorno mental: “Desde una depresión hasta un caso crítico de psicosis, es necesario que haya atención psicológica, así sea en contra de algunos miembros del sistema familiar”. Los médicos también recomiendan que la menor debe permanecer en el sistema educativo formal, pues “necesita estructura social y desarrollo de mecanismos para la convivencia”.

¿Es el centro de Regina 11 una secta?

En entrevista con este diario, Regina Betancourt de Liska manifestó que el centro que dirige sólo busca brindar ayuda a todo el que la necesite. “La saurología no es una religión, no es yoga, no es hipnosis, ni tampoco enseña brujería. Es una ayuda para que el individuo realice plenamente su potencial y desarrolle sus poderes mentales”. Afirma desconocer la tutela que se presentó en contra de su centro, pero dice categóricamente que ningún menor se queda allí todo el día y que siempre tienen el acompañamiento de sus padres. “Estoy convencida de que la educación es clave para los menores. Al contrario: promuevo que estudien, los sábados tenemos clases con profesionales en música y deporte, para cumplir sus necesidades”.

Aunque Regina 11 asegura que en su centro ningún menor se queda sin sus tutores ni permanece todo el día, en la página web del centro se lee que se promueve el colegio Fundación Saur, una institución educativa que ofrece una educación “saurológica comercial empresarial” en los niveles de preescolar, básica y media. Tiene cuatro períodos académicos que comienzan en marzo y van hasta noviembre, con cursos en danzas, emprendimiento, laboratorio e informática. “Somos un colegio respetuoso por la diferencia e igualitario, los estudiantes y padres de familia encontrarán en nuestros planes de estudios los contenidos necesarios para su proyecto de vida”, se lee en el portal.

Regina 11 inauguró su centro el 13 de marzo de 2013, conocido como el edificio Rebelis. Cientos de personas acuden en busca de ayuda, para curar todo tipo de enfermedades, y además se dictan cursos para “la superación y el bienestar del ser humano”, se realizan ritos de protección, luz, sanación, amor, dinero, abundancia y empleo, entre otros. En el país tiene cerca de 20 sedes y una más en Estados Unidos. De las épocas de efervescencia política de Regina 11 sólo queda el recuerdo de su escoba, con la que prometió “barrer la inmoralidad”. Pruebas de su poder o de sus milagros aún no se conocen.

Con estas dos posturas, el juez designado para el caso deberá tomar decisiones sobre un caso nada fácil. No sólo porque la Constitución de 1991 abrió la puerta a la libertad de cultos, sino que lo ubicó como un derecho fundamental, cuyas manifestaciones se extienden al respeto y la tolerancia con la diversidad de credos. Por otra parte, sin embargo, hay un padre convencido de que el centro de Regina 11 está poniendo en riesgo la salud mental de su hija. La justicia tendrá que hallar el punto intermedio en esta batalla jurídica.