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hace 3 horas

Buscan frenar "guerra verde" en Boyacá

Esmeralderos se reunirán con representantes de la iglesia y de la Policía del departamento para buscar acuerdos.

Los principales representantes del conflictivo negocio de las esmeraldas se reunirán en los próximos días con obispos de Bogotá, Boyacá y miembros de la Policía para evitar que se reedite un nuevo capítulo de la llamada "guerra verde" de los años 80. La tensión en Boyacá es latente y, tras la muerte el pasado 24 de enero de uno de los hijos de Rincón, muchos temen que los tiempos de violencia retornen.

De acuerdo con el coronel Carlos Gutiérrez, comandante de la Policía en Boyacá, la gente en el occidente del departamento está más tranquila y se ha generado mayor integración entre la comunidad y las autoridades. "Se ha incrementado la ayuda social en la zona y los esmeralderos coinciden en que no quieren problemas, se está trabajando en el proyecto de paz en la región".

No obstante, una es la visión de las autoridades y otra la de expertos que vaticinan que el crimen del hijo de ‘Pedro Orejas’, Pedro Simón Rincón, podría desatar una ola de vendettas. Pedro Simón, quien era estudiante de ingeniería y tenía 23 años, fue víctima de un atentado que iba dirigido contra su padre el pasado 10 de noviembre en el municipio de Pauna, Boyacá. Después de dos meses en coma inducido y respiración asistida, el joven murió hace tres días en la clínica Santa Fe (Bogotá), a causa de las heridas de una granada, que a su vez, dejó cuatro personas muertas y nueve lesionadas.

La muerte en 2013 de María Mercedes Chaparro, mano derecha del zar de las esmeraldas Víctor Carranza, también fallecido el año pasado, y el atentado contra Jesús Hernando Sierra, líder de una familia que trabaja la preciada piedra y quien sobrevivió a nueve impactos de bala, hicieron temer a la sociedad civil con una guerra a la vuelta de la esquina e incluso se puso en tela de juicio el famoso pacto que en 1990 firmaron los esmeralderos con el acompañamiento de la iglesia con el fin de que cesara la violencia.

Frente al crimen de su hijo, Mercedes Salazar, esposa del esmeraldero Rincón, aseguró que las familias Murcia y Cañón, dos de las más poderosas en el negocio de las esmeraldas en Boyacá, tienen responsabilidad en el atentado y sostuvo que las autoridades no han avanzado en la investigación de este caso. Pedro Simón fue enterrado el pasado domingo.

Su padre, alias 'Pedro Orejas', recluido en la cárcel de máxima seguridad La Picaleña (Ibagué) desde el 23 de noviembre, le solicitó a un juez que le permitiera asistir al sepelio, pero le fue negada esta posibilidad. Aun así, los restos de su hijo le fueron llevados hasta el centro penitenciario para facilitar la despedida de su hijo al detenido esmeraldero.
Rincón está detenido desde el año pasado por los delitos de concierto para delinquir, fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego y munición de uso restringido.

Se investiga si ha sido uno de los máximos promotores de actividades paramilitares en Boyacá. Privado de su libertad, Rincón envió una carta que fue leída en la eucaristía de Pedro Simón, donde pidió paz en la región. "Desde este frío y triste lugar, desde esta soledad y desde aquí tras las rejas quiero agradecer por la vida de mi hijo Pedro Simón, quien fue mi pilar (…), quiero pedir que en memoria de los inocentes que murieron a causa del atentado que me hicieron, no permitamos que nada ni nadie nos robe la paz, esa paz que siempre he invitado a construir y que defenderé hasta el final sin importar las falsas ideas que sobre mí quieran hacer creer".

Luego del deceso y entierro del hijo de Pedro Nel Rincón, se incrementó la preocupación por los conflictos y el futuro del negocio de las esmeraldas en Boyacá. La iglesia, las autoridades y los empresarios de la región pidieron renovar los compromisos de paz que se firmaron hace más de dos décadas en uno de los departamentos que carga con el peso de la guerra verde, que dejó miles de personas muertas hace más de 25 años.

En entrevista con Caracol Radio, Augusto Palacios, socio de 'Pedro Orejas', dijo que no pueden perder el diálogo. "Hoy lo que queremos es tranquilidad; una nueva guerra verde es cosa del pasado, el llamado es al gobierno para que escuche a los empresarios: queremos una zona de tranquilidad y paz".

Por otro lado, la iglesia en Boyacá ha creado mesas de trabajo para apoyar a los empresarios de occidente con el fin de encontrar la reconciliación definitiva. Según afirma el obispo de Chiquinquirá (Boyacá), monseñor Luis Felipe Sánchez, "se quieren ofrecer alternativas laborales y conciliar con todas las partes del gremio de las esmeraldas, que quiere frenar la violencia y que se hable con la verdad. Lo más importante es que hay voluntad de las familias".

De igual manera, tanto el coronel Carlos Gutiérrez como el obispo de Chiquinquirá, coinciden en que el apoyo del gobierno es clave para el fin de la guerra verde y, a su vez, anunciaron que en la primera semana de febrero habrá una reunión en Bogotá con algunas familias esmeralderas para revisar las dificultades y llegar a acuerdos concretos.

Según el comandante Gutiérrez, desde el atentado en Pauna la policía se fortaleció con más de 150 hombres en la región, además, se ha implementado un plan de desarme y se han capturado más de 100 personas responsables de diversos delitos.

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