¿La caja menor de Silvia Gette?

Rifas amañadas, préstamos irregulares y hasta compras de boletas al Mundial de Brasil con dineros de los asociados son algunas de las denuncias contra la mano derecha de la exrectora de esa alma máter, hoy detenida.

La exrectora Silvia Gette acompañada de su entonces mano derecha Zoila Janneth Turbay./ Archivo particular

Los enredos jurídicos protagonizados por la otrora todopoderosa exrectora de la Universidad Autónoma del Caribe Silvia Gette y algunos de sus colaboradores parecen crecer a diario. Gette no sólo afronta un juicio por el delito de soborno, pues habría tratado de torcer una investigación en su contra, sino también otro expediente paralelo en el que aparece como principal sospechosa por el crimen de Fernando Cepeda, el esposo de su hijastra, ocurrido en 2003. Ahora, el Fondo de Empleados de la Uniautónoma documentó una larga cadena de irregularidades en esa dependencia y ya interpuso las denuncias correspondientes.

Una auditoría realizada por la firma Baker Tilly, presentada a la junta directiva del Fondo de Empleados el pasado 25 de febrero, resume las inconsistencias financieras halladas. Estas pesquisas se iniciaron poco tiempo después de que se oficializara la salida de Gette como rectora de la universidad en agosto de 2013. Ya entonces llevaba cinco meses detenida por las múltiples acusaciones que la persiguen como fantasmas. La auditoría reveló que por lo menos hay US$100 mil embolatados. Y esta vez las acusaciones recaen sobre la exrepresentante legal y exgerente del Fondo de Empleados de la Universidad Autónoma, Zoila Janneth Turbay.

Según la denuncia instaurada la semana pasada por los abogados del fondo, una vez Silvia Gette tomó el control de la universidad, en 2003, nombró a Turbay como su suplente personal ante el Consejo Directivo y la Sala General de la Uniautónoma. Fue tanta su cercanía, que desde ese año la designó como gerente del Fondo de Empleados, cargo que desempeñó hasta la salida de su mentora el año pasado. Y como consecuencia del arqueo en las finanzas del fondo y de otros cruces sobre la presunta mano larga de la Gette para utilizar los dineros aportados por los más de 500 empleados como una especie de caja menor, se descubrieron varias perlas que deberán aclarar las autoridades.

Por ejemplo, en el año 2009 se rifó una casa y a cada uno de los asociados del Fondo de Empleados se les obligó a pagar $100 mil por la boleta. Hasta ahí la cosa no habría pasado del abuso. Pero el descaro fue que el ganador de dicha rifa fue Christian Gette, sobrino de la rectora y entonces director del polideportivo del alma máter. Este hecho provocó una oleada de críticas que no pasaron a mayores. Incluso, se advirtió en ese 2009 del descontento por un manejo de bonos en especie entregados por el fondo que sólo podían ser cambiados en los almacenes de cadena SAO y que, aunque se cobraban como préstamos, esos valores no podían ser retirados en efectivo.

Otra de las acusaciones que rondan el manejo del fondo es que se autorizó la compra de boletas para el Mundial de Fútbol de Brasil, que fueron adquiridas con dineros de los asociados, para el disfrute personal de la exgerente Zoila Turbay. Por eso, los actuales directivos del Fondo de Empleados de la Uniatónoma aseguran que la mano derecha de la controvertida Silvia Gette hoy está de fiesta en la tierra de la samba y del fútbol, mientras las culebras financieras les quedaron a ellos. De hecho, en la auditoría se encontró que con el dinero para pagar una deuda de un crédito de vivienda es que Turbay estaría de paseo en Brasil. El Espectador se comunicó a su teléfono fijo en Barranquilla pero una mujer señaló escuetamente que se encontraba fuera de la ciudad y regresaba el miércoles.

El documento se refiere a la deuda del empleado Carlos Flórez, quien a mediados del año pasado pagó los US$8.000 que le faltaban para saldar un crédito de vivienda con el fondo. La auditoría descubrió que dicho dinero no entró a las arcas del fondo, sino que fue usado para realizarle un préstamo a título personal a la gerente Zoila Janneth Turbay. Y aún más grave, como estos recursos no ingresaron a la entidad, la deuda del asociado Flórez no fue pagada y hoy aparece como deudor de más de $20 millones, pues los intereses todavía le siguen corriendo.

También se descubrió que ella autorizó la adquisición de equipos y líneas celulares iPhone para sus hijos y que todo lo pagó el fondo. Como si fuera poco, según se lee en la denuncia, sin aprobación de la junta directiva la exgerente Turbay y una empleada de su confianza recibieron bonificaciones mensuales que terminaron sumadas a sus prestaciones sociales. A todo esto se suma la molestia de los integrantes del actual Fondo de Empleados que han descubierto que en casi 11 años nunca se les ha presentado un estado de cuentas real de los afiliados, los dineros que se mueven, los préstamos aprobados, entre otro largo etcétera de manejos presuntamente sospechosos.

Por lo pronto, los abogados del Fondo de Empleados de la Uniatónoma buscan determinar hasta qué punto fue defraudada esa asociación por parte de la cuestionada exrectora que hoy se encuentra detenida. Para eso, además de las denuncias, pedirán que este expediente sea trasladado a Bogotá. Un proceso más que se suma a las investigaciones que enfrenta Silvia Gette, una mujer definida por Édgar Fierro Flórez, alias Don Antonio y mano derecha del comandante paramilitar Jorge 40, como “muy peligrosa”. En contraste, la propia Gette y sus abogados han afirmado que probarán su inocencia y que se trata de una cruzada judicial sin fundamento para salpicarla.

 

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