Cantos de resiliencia

Estas mujeres chocoanas se dedican a cantar lo que para ellas ha sido la guerra en Colombia. Dejan constancia oral del horror vivido por las víctimas, pero también un mensaje de fortaleza para consolidar la paz.

Las cantaoras de Bojayá son por lo menos 45. Se reúnen, cuando sus trabajos y familias lo permiten, por lo menos una vez al mes. / Nelson Cárdenas

La pipeta de gas cayó sobre el techo de la iglesia de Bellavista hacia las 11 de la mañana. El artefacto explotó dentro del recinto y 79 personas murieron. 48 eran niños. Era un 2 de mayo de 2002 cuando las Farc lanzaron la pipeta para replegar el ataque del bloque paramilitar Élmer Álvarez. En el medio quedó la población civil de Bojayá (Chocó). Aunque este municipio, ubicado en la Ccosta Pacífica, llevaba por lo menos cinco años viviendo la invasión paramilitar y guerrillera.

Por medio de alabaos, unos cantos ceremoniales fúnebres arraigados a la cultura afrocolombiana del Pacífico desde hace décadas, los habitantes de Bojayá denunciaron lo que les había pasado. Hasta ese 2 de mayo las letras de esas coplas sólo se utilizaban en ceremonias de velación para acompañar el viaje de los muertos a otro mundo y al reencuentro con sus ancestros. Pero la guerra los obligó a cambiar el discurso. Hoy, después de una década de dolor, 45 mujeres afectadas por el conflicto se reúnen para cantarles al dolor y a la tragedia que tuvieron que vivir.

Sus cantos de resiliencia son hoy el ejemplo de la fortaleza de las víctimas y un testimonio que pide a gritos que se acabe la guerra.

Luz Marina Cañola: el alabao que les cantamos a los de las Farc y el Gobierno cuando vinieron aquí a pedirnos perdón por ese 2 de mayo decía:

Un décimo aniversario y todo quedó para la historia

Dígales a los de la prensa que no borren la memoria

Y esto quedó para la historia y nunca se olvidará

Señores grupos armados no vengan más por acá

Esto fue un golpe muy duro que a todos atemorizó

Formaron esa pelea y el campesino sufrió

Los niños son el futuro y mucho niño murió

Señores grupo armados no nos causen más terror

Ereiza Mosquera: tuve muchos amigos que cayeron ese día. Ese 2 de mayo de 2002 fue muy duro. Gracias a Dios no perdí a ningún familiar. Pero los amigos también duelen. Y duelen mucho. Eran mis hermanos y quedaron atrapados entre las balas ese día. Después de esa tragedia nos dimos cuenta de que el mundo entero tenía que saber lo que había pasado. ¿Cómo hacerlo? Cantando, que es lo mejor que sabemos hacer, pues lo hemos hecho toda la vida.

L. M. C.: es que nosotros, los de Bojayá, siempre habíamos sido olvidados. Aquí el Gobierno nunca volteó a mirar. Nos tocó vivir todos los días con miedo y porque nos mataban a diario. Después del 2 de mayo, cuando la prensa y la gente por fin nos empezó a mirar, teníamos que aprovechar el momento para denunciar todo el trabajo que la guerra nos había hecho pasar. Así fue que empezamos a cantar de la guerra.

E. M.: nosotros no le cantábamos a la guerra. Sólo a nuestros muertos porque los alabaos son una tradición que tenemos desde hace muchos años para honrar y despedir a los que se van. Pero cuando el conflicto nos empieza a tocar a nuestra gente y a nuestros muertos, el canto cambió.

L. M. C.: la gente se impresionó al vernos. Decían que de dónde habíamos sacado ese talento. ¡Pero ay! Ese talento lo teníamos desde hacía mucho porque desde hace tiempo cantamos alabaos. Nuestros padres nos transmitieron esa tradición.

L. M. C.: allá, a Cartagena, llegamos vestidas de blanco a cantarle a la esperanza de la paz. Teníamos tres alabaos para cantarle al presidente y a los señores de las Farc.

E. M.: le canté al presidente y lo felicité por dedicarle tiempo a buscar la paz en el país. Mi alabao decía:

Presidente Santos venimos a felicitar

Por su grande valentía de trabajar por la paz.

L. M. C.: el que le compuse le pedía al presidente que nos explicara qué va a pasar con los otros grupos armados, porque sabemos que las Farc no son los únicos que nos han afectado. Decía:

Oiga señor presidente, hágasenos para acá

Y con esos otros grupos díganos qué va a pasar

E. M.: después de ese canto la gente nos preguntaba que de dónde sacamos esa valentía y fuerza para cantar así.

L. M. C.: ¿Sabe de dónde lo sacamos? De la ilusión que teníamos de saber que en Colombia por fin podíamos tener paz. Porque después de tantos años de sufrir, de llorar y de tener que salir corriendo, ¿cómo no íbamos a estar listas y con toda la fuerza para cantar?

E. M.: la gente ya no quiere más ese conflicto. Nosotras nos organizamos a pesar del dolor que tenemos para trabajar para que esa guerra no se repita más. Aquí vamos a sentir dolor toda la vida, así cantemos a diario o nos pidan perdón. Nosotras perdonamos, pero no podemos olvidar lo que nos pasó, porque es tan doloroso que lo recordamos todos los días. Por eso insistimos tanto en que tenemos que hacer memoria. Colombia ya no quiere ver más sangre derramada porque ha sido mucha la que ha rodado por nuestra tierra.

L. M. C.: desde que la gente nos conoce más, nos hacen toda clase de preguntas. Que de dónde el talento, que por qué un alabao y que de dónde sacamos tanta inspiración para nuestras letras. Siempre les contestamos lo mismo: nos inspiramos en la vida. En lo que nos ha tocado vivir. Tenemos que pensar en el dolor y en los sucesos para escribir. Por más doloroso que sea recordar lo que nos pasó, así es como sale nuestra música.

E. M.: aquí vinieron los de las Farc a pedirnos perdón. Y a uno le toca perdonarlos porque cuando una persona que nos causó tanto dolor tiene la valentía de venir a pedir disculpas, pues uno tiene que admitírselas porque lo está haciendo con humildad. Todo esto lo podemos aceptar siempre y cuando no haya repetición. De nada sirve darles el perdón si después continúan en lo mismo.

L. M. C.: sentimos que cuando vinieron a pedirnos perdón, demostraron que ellos también quieren la paz y la quieren de corazón. Los deberíamos perdonar. Es muy duro, claro. Pero hay que hacerlo. Perdono porque imagínese: después de vivir lo que nos ha tocado y ante la posibilidad de seguir viviendo eso, es mejor perdonar. Todo eso se los cantamos ese día:

La guerrilla de las Farc hoy quiere pedir perdón

Los colombianos pedimos que no más repetición

Con esto nos despedimos ya no les cantamos más

Que se acabe la violencia en el río de Bojayá.

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