Capturan red del clan del Golfo que operaban en San Andrés

La operación, en la que participó la DEA, dejó 19 capturados en cuatro ciudades del país. Entre ellos una mujer de Costa Rica.

/ Foto :Andrés Torres
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En una operación liderada por miembros de la Dijín de la Policía y de la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA), fueron arrestadas 19 personas que trabajaban para el clan del Golfo –anteriormente denominados clan Úsuga y Urabeños–. Los capturados se encargaban de sacar la droga del grupo ilegal hacia Estados Unidos y Europa desde los puertos de la Costa Caribe y San Andrés.

Las labores investigativas comenzaron en 2013, cuando una fuente de la DEA le envió una carta con una serie de números telefónicos de personas que presuntamente estarían traficando drogas. La DEA compartió el material con la Dijín, que comenzó a interceptar los números telefónicos con autorización de la Fiscalía.

Al principio, los policías encargados no entendían en qué idioma estaban hablando los sospechosos. Luego se dieron cuenta que hablaban en creole, el inglés caribeño que muchos nativos de San Andrés conocen desde la cuna. Con ayuda de autoridades de la isla que conocían el dialecto, la Dijín y la DEA comenzaron a descubrir cómo operaba y quiénes conformaban la estructura criminal.

Las indagaciones de las autoridades encontraron que los presuntos delincuentes usaban la Costa Caribe como sitio de acopio y envío. Según la Policía, la droga enviada desde los departamentos de Norte de Santander y sur del Cesar vía terrestre hasta los puertos de Cartagena, Barranquilla y la alta Guajira. Detrás de toda la operación, como líder de la estructura criminal, estaba alias Joselito, quien fue capturado en Pueblo Nuevo (Atlántico).

Desde allí, los empaques de cocaína eran llevados en lanchas rápidas hacia la Isla de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Alias “Gato” y “Owen” eran quienes conseguían las lanchas rápidas para hacer los envíos y contrataban a los lancheros, identificados como “Pita”, “Eddy”, “Jorge” y “Jan”. Algunos cayeron en el operativo. La red utilizaba los manglares y caños de Providencia para sumergir los cargamentos que quedaban atadas a unas boyas pequeñas.

Las autoridades evidenciaron que el clan del Golfo habría contratado a nativos de la Isla de San Andrés para que bajo la fachada de pescadores custodiaran la coca. Alias “Viki”, una mujer costarricense, era quien coordinaba con los socios extranjeros del clan del Golfo los envios de droga.

Los pagos por llevar la droga, le comentó uno de los investigadores del caso a El Espectador, eran distintos para los capitanes y el resto de la tripulación. Mientras que el encargado de conducir la embarcación ganaba en promedio $35 millones por viaje, sus acompañantes recibían entre $10 y $12 millones.

Gracias a las interceptaciones telefónicas, la Dijín pudo establecer que en el transcurso de la operación se hicieron seis viajes, cuatro de los cuales fueron intervenidos tanto por autoridades colombianas como estadounidenses. En estos operativos se incautaron dos toneladas de cocaína. Sin embargo, comentó el investigador, creen que la organización logró “coronar” cuatro toneladas.

Actualmente, los presuntos criminales se encuentran en las audiencias para determinar si les imponen medida de aseguramiento. Las mujeres de la estructura fueron las únicas que aceptaron los cargos de tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir.