Carlos Valdés renunció a la dirección de Medicina Legal por error en caso Pizano

Con el error que admitió el alto funcionario sobre una muestra de sangre del caso Jorge Pizano, lo urgente ahora es que las autoridades involucradas en esta investigación esclarezcan las circunstancias de su muerte y la de su hijo Alejandro.

Carlos Valdés, en el momento en que hizo pública su renuncia. Medicina Legal

El director del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Carlos Eduardo Valdés, presentó este jueves la renuncia a su cargo. La dimisión se da en medio de la controversia que ha generado el manejo de esa entidad en el caso de Jorge Enrique Pizano, excontroller de la Concesionaria Ruta del Sol II.

Valdés confirmó ante medios de comunicación, desde el búnker de la Fiscalía, que salía de la dirección de Medicina Legal luego de acordarlo con el fiscal general, Néstor Humberto Martínez: "Soy, objetivamente, el único responsable de haber afirmado a la opinión pública que la mancha de sangre de que trata ese informe era sangre humana. Soy el único responsable".

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Y agregó: "Mi equivocación obedeció a que, por las características iniciales de la mancha, asumí que se trataba de una mancha de sangre (humana). A partir de ese momento cometí el error de nunca preguntar su origen a los laboratorios y solamente me concentré en los resultados forenses de si correspondía o no al señor Pizano y si había o no allí cianuro".

Valdés se refiere a un informe que fue divulgado hoy por W Radio, el cual, él mismo admitió, solo conoció hoy a mediodía. Es decir, luego de su publicación en el medio radial. Ese reporte, enviado por Medicina Legal a la Fiscalía, se refería a las conclusiones del análisis de la sangre que se encontró en una toalla que estaba en el baño de la finca de Subachoque (Cundinamarca) donde falleció Jorge Enrique Pizano el pasado 8 de noviembre. 

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"El laboratorio solo respondió lo que yo le preguntaba, sobre si correspondía o no al señor Pizano y si había o no cianuro. El laboratorio nunca responde más allá de lo que el director le pregunta. El laboratorio no tenía por qué responder nada de lo que yo (no) le pregunté, porque eso hace parte del esquema de calidad del laboratorio", explicó Valdés, añandiendo que el documento se envió a la Fiscalía y no a él. 

En otras palabras, según lo que dijo Valdés esta noche, lo que ocurrió fue que él creyó que esa sangre sí era de Jorge Pizano y luego preguntó si en la sangre había cianuro o no, pues ese fue el veneno que causó la muerte del hijo menor de Pizano, Alejandro, tal como confirmó también Medicina Legal. El laboratorio le respondió que en esa sangre no había tal elemento y, por eso, Valdés salió a informarle a la opinión pública que en la sangre de Pizano no se encontraron rastros de cianuro. 

Un error de ese tamaño podría comprometer todas las labores que Medicina Legal ha realizado en este caso, que ha provocado una inusitada atención gracias a las grabaciones que Pizano hizo de conversaciones entre él y, por ejemplo, Néstor Humberto Martínez -cuando era abogado del Grupo Aval- sobre irregularidades que había encontrado en la concesionaria Ruta del Sol, en el cual eran socios Odebrecht y Episol (del Grupo Aval). Las grabaciones las dieron a conocer medios como El Espectador y Noticias Uno. 

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No obstante, Valdés aseguró que "la confiabilidad del resultado no se ve afectada" porque, además de la sangre, se recogió otra "muestra válida" para analizar: la saliva de Pizano. "A la opinión pública le reitero que la credibilidad del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no tiene por qué ponerse en duda. Que el error lo cometí yo", dijo en tono enfático.

Acto seguido, Valdés manifestó mientras se le quebraba la voz: "He presentado mi renuncia el día de hoy, porque mi trabajo de ocho años al frente del Instituto no tiene por qué verse manchado". Y luego concluyó: "A Colombia le entrego un instituto con alta calidad científica, con unos peritos honestos, es el director el que cometió el error. Muchas gracias". 

El caso Pizano

Medicinal Legal empezó a intervenir en el caso de Jorge Enrique Pizano cuando dictaminó, el 16 de noviembre, que su muerte fue el resultado de un infarto. Luego de que el Hospital de Faca (Cundinamarca) realizara la necropsia, la entidad analizó las muestras de tejidos que fueron entregadas por el hospital, apoyándose en dos laboratorios de Bogotá y de Ibagué: “Los resultados son concluyentes para el instituto: no hay cianuro en ninguna de las muestras”, aseguró Carlos Eduardo Valdés.

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La entidad, posteriormente, analizó las dos bolsas que envolvían el tarro de cianuro -que, aseguró la Fiscalía, fue hallado en casa de Pizano- y determinó que en ellas estaba el ADN del testigo clave del caso Odebrecht. “Las muestras de ADN recuperadas tanto de la bolsa externa como en la bolsa interna y del contenedor, en su tapa y en el cuerpo del contenedor del cianuro, son del señor Jorge Pizano", aseguro Valdés entonces. Sin embargo, sus resultados empezaron a ser fuertemente criticados, especialmente, por el sindicato de Medicinal Legal. 

Javier Oviedo, presidente del sindicato de Sindimedilegal, aseguró que las explicaciones entregadas por Carlos Valdés en relación con el caso “están por fuera de la realidad científica”. El galeno abrió varios interrogantes sobre el peritaje forense practicado al cuerpo de Pizano. En una declaración entregada a Noticias Uno, afirmó que no era posible determinar si hubo presencia de cianuro en el cuerpo del excontroller de la concesionaria Ruta del Sol II debido a que sus tejidos estaban conservados en formol.

“El Instituto no tiene ninguna prueba validada para buscar cianuro, ni en formaldehído, ni en tejidos con formaldehído”. Javier Oviedo agregó que para examinar la presencia de cianuro eran necesarias muestras de fluidos del cuerpo de Pizano, como la sangre, jugos gástricos u orina. Sin embargo, las mencionadas evidencias no se pudieron recolectar debido a que el cuerpo de Pizano fue cremado. Valdés, por su parte, descartó esas declaraciones y aseveró que los resultados de los laboratorios eran confiables.

Hoja de vida 

Valdés, bogotano de nacimiento, es médico cirujano y especialista en Antropología Forense de la Universidad Nacional. Sus estudios lo acreditan como un conocedor en el campo de la genética forense, manejo de la escena del delito, investigaciones de violaciones a derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH). Igualmente, cuenta con pericia en el manejo de muertes colectivas, masacres, técnicas de identificación de personas, dictámenes de lesiones personales, determinación de edad clínica y estados de salud.

En el campo laboral, Valdés realizó labores administrativas, manejo de personal, investigador forense y perito como funcionario en la Fiscalía durante 13 años, siete de ellos como jefe de la División de Criminalística. También se desempeñó como coordinador la Unidad de Derechos Humanos de la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales en la Procuraduría General. Además de contar con experiencia en la docencia, es consultor externo en temas forenses para los programas en Colombia y Ecuador de las Agencias OPDAT e ICITAP de la Embajada de Estados Unidos en Colombia.

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Redacción Judicial

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