Carteles mexicanos y paramilitares, probables factores en aumento de coca en Colombia

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Los grupos al margen de la ley dedicados al narcotráfico controlan los puertos marítimos y utilizan aeronaves ligeras con las que realizan vuelos ilegales, señala el nuevo informe informe del la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife).

El más reciente informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife), organismo internacional de fiscalización independiente creado en 1968 que se encarga de vigilar la aplicación de los tratados de fiscalización internacional de drogas, dio algunos factores de por qué Colombia es clave en el aumento del narcotráfico en Norteamérica y el aumento de cultivos de uso ilícito. "La mayor participación de los cárteles mexicanos y de antiguos miembros de organizaciones paramilitares en la delincuencia organizada también podría haber contribuido al aumento del cultivo de coca y el tráfico de drogas", señala el informe del organismo internacional.

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En los últimos años, los grupos delictivos organizados han transportado grandes cantidades de drogas ilícitas a Europa y los Estados Unidos desde Colombia, pasando por Venezuela. Para controlar ese tráfico, en particular el tráfico de cocaína a través de Centroamérica con destino a los Estados Unidos, los grupos delictivos organizados controlan los puertos marítimos y utilizan aeronaves ligeras, con las que realizan vuelos ilegales, señala el informe del Jife. "Hay indicios de que en Venezuela los grupos delictivos han logrado infiltrarse en las fuerzas de seguridad gubernamentales y han creado una red informal conocida como el “Cártel de los Soles” para facilitar la entrada y salida de drogas ilegales", dice el documento conocido por este diario.

Además del clorhidrato de cocaína, los traficantes también sacan base de coca de Colombia para transformarla fuera del país, hecho que corroboran las incautaciones de esa sustancia realizadas en aguas internacionales, así como en otros países de la región. Por ejemplo, se han incautado grandes cantidades de base de coca y pasta de coca en la Argentina, el Brasil, Chile y el Uruguay. En 2018 se desmanteló un total de 33  laboratorios ilícitos de cocaína de tamaño mediano en la República Bolivariana de Venezuela, cerca de la frontera con Colombia.

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El informe también dice que, en junio de 2019, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional de los Estados Unidos se incautaron en Filadelfia casi 20 toneladas de cocaína que se encontraban a bordo de un buque mercante y cuyo valor en la calle hubiera alcanzado los 1.300 millones de dólares, aproximadamente. Se trató de la mayor incautación de cocaína registrada en la historia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos. 

Otro factor de este aumento en el tráfico y cultivo de drogas, según el organismo independiente internacional, es el creciente desempleo en algunas partes de Colombia debido a la disminución de las exportaciones de productos agrícolas de Colombia al mercado a Venezuela. "El aumento del cultivo de coca por parte de personas que, tras el derrumbe del precio del oro, abandonaron la extracción ilegal de oro, y la devaluación de la moneda colombiana" es señalado como un factor clave por el Jife. El organismo también recoge un informe del Observatorio del Narcotráfico en Chile de 2018, entre otras cosas, se refirió a la irrupción del cannabis de origen colombiano, conocido como creepy, que está sustituyendo al cannabis de origen paraguayo.

¿Qué ha hecho el gobierno?

Según el informe, en diciembre de 2018, el gobierno de Colombia aprobó una política integral en materia de drogas denominada “Ruta Futuro”, el cual se centra en problemáticas como los propios cultivos ilícitos, la oferta y el consumo de drogas, la delincuencia organizada y el blanqueo de dinero. La política será aplicada conjuntamente por más de 15 entidades gubernamentales pertinentes, entre ellas las que integran el Consejo Nacional de Estupefacientes. Sin embargo, no da mayores detalles de sus resultados.

"La leve disminución del cultivo ilícito coca en Colombia en 2018 puede atribuirse al aumento de la erradicación del mismo que llegó a 60.000 hectáreas, cuando en 2016 tan solo se habían erradicado 17.600. A ese resultado contribuyó también la mayor participación de las familias campesinas en el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, cuyo objetivo es reemplazar los cultivos de arbusto de coca por cultivos lícitos rentables, con el apoyo de un proceso de erradicación voluntaria. El número de familias que participan en ese programa de sustitución aumentó de unas 54.000 familias en 2017 a 99.100 familias en 2018", dice el Jife.

Entre 2010 y 2012, se erradicó en Colombia un promedio anual de 138.000 hectáreas de cultivo ilícito de arbusto de coca en forma manual o por aspersión aérea. En ese periodo, la aspersión aérea de glifosato fue el método empleado para erradicar cerca de las tres cuartas partes de los cultivos de coca. Desde 2013 a 2017, la superficie total erradicada por año disminuyó a un promedio de unas 51.000 por año. Esa importante disminución podría atribuirse en parte a la decisión del Consejo Nacional de Estupefacientes de mayo de 2015 de suspender, por motivos constitucionales y de salud, la aspersión aérea de glifosato desde aeronaves.

En 2018, se erradicaron unas 60.000 hectáreas de cultivos de coca en Colombia, lo que representa un aumento aproximado del 15 % en comparación con la superficie erradicada en 2017. En 2019, para cumplir su objetivo de reducir la superficie de cultivo ilícito de arbusto de coca a un máximo de 90.000 hectáreas en 2023, el Gobierno de Colombia tiene previsto erradicar 100.000 ha de cultivos ilícitos, combinando la erradicación forzosa y la sustitución de cultivos.

En agosto de 2019, el informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) acerca el estado de los cultivos de uso ilícito en 2018 en el país comienza con un tono esperanzador: “Luego de cuatro años consecutivos de incremento del área sembrada, Colombia logró detener la tendencia”, se lee, sin embargo, el porcentaje de reducción apenas asciende al 1.2%, es decir, 2.000 hectáreas menos que las registradas en 2017. De 171.000 a 169.000. 

Y aunque hubo reducción a nivel nacional, en algunas regiones, como la Central y la Sierra Nevada, se registró aumento en los cultivos de ilícito. “El análisis geográfico muestra que la afectación por cultivos de coca sigue incrementando en algunos territorios, pero se reduce en otros, generando un efecto de ‘balance’. Nueve departamentos mostraron cambio hacia la reducción, de los cuales vale la pena destacar Nariño, Putumayo, Meta, Chocó y Amazonas”, destaca el informe. 

 

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