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La demanda está en un juzgado civil de Bogotá

Caso Dololed llega a los estrados judiciales

A través de una acción de grupo, varios ciudadanos que se consideran afectados por haber tomado un medicamento que, al parecer, no era natural, piden que el laboratorio Pronabell los indemnice y tome medidas para que casos como este no se repitan.

Posibles afectados por la supuesta presencia de diclofenaco en dololed presentaron una demanda para ser indemnizados por el laboratorio fabricante del medicamento. Gustavo Torrijos-El Espectador

Que el escándalo de Dololed llegara a los estrados judiciales era cuestión de días. La indignación y la preocupación de ciudadanos que consumieron el medicamento, creyendo que era 100 % natural, ya llegó a un juzgado de Bogotá y promete convertirse en uno de los procesos judiciales con más personas involucradas en el país. A través de una acción de grupo, los abogados Camilo Araque y Juan David Mesa buscan que las personas que se vieron afectadas por el consumo de estas pastillas sean indemnizadas por el laboratorio Pronabell, no solamente con dinero, sino con una serie de órdenes para evitar, entre otras, que casos como este vuelvan a ocurrir.

El recurso judicial está en manos de un juez civil del Circuito de Bogotá, quien debe determinar si la empresa productora de Dololed debe indemnizar a quienes consumieron el medicamento. Para los demandantes, es claro que se violaron las normas constitucionales, legales y reglamentarias de protección al consumidor, a través de la práctica conocida como publicidad engañosa. Los abogados hacen referencia a una investigación de la Universidad Industrial de Santander (UIS), revelada por este diario en enero pasado, que aseguró que Dololed, al parecer, no está hecho de caléndula únicamente, sino que en su composición esconde diclofenaco, un antiinflamatorio que no es natural.

(Puede ver: El ingrediente oculto del Dololed: ¿un fármaco 100 % natural?)

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y también la Procuraduría ya intervinieron en el caso. Días después de conocerse la noticia sobre los hallazgos de la UIS, el Ministerio Público le pidió al Invima que suspendiera la venta y la fabricación del polémico medicamento. La entidad, por su parte, acató la recomendación e inició una investigación para determinar la responsabilidad del laboratorio en estos hechos. La empresa, por su parte, ha dicho que podría tratarse de una contaminación externa de las pastillas y ya le pidió a las autoridades que realicen más pruebas para establecer si hay o no diclofenaco en las cajas.

El lío de fondo es que en ninguna parte del empaque del medicamento se leía que tuviera este antiinflamatorio en su composición. Por el contrario, su comercialización se hizo bajo la base de que era 100 % natural. Además de pedir que se condene al laboratorio Pronabell e indemnice a las personas que logren probar que resultaron afectadas por haber tomado Dololed con diclofenaco (en caso de que se confirme que lo tiene), la acción de grupo busca otras medidas de reparación como, por ejemplo, que los fabricantes pidan excusas públicas a través de los mismos medios que utilizaron para promocionar el medicamento como natural y que hagan compromisos públicos de no repetición.

Para ello, los abogados de la acción de grupo proponen que se elaboren manuales, actos, protocolos, cambio de publicidad, empaque y presentación, entre otros. El documento que estudiará un juez civil de Bogotá asegura que las medidas tomadas por el laboratorio, que aparentemente no dio la información correcta a sus clientes, corresponden a una “incontestable publicidad engañosa y puso en inminente riesgo la vida y la salud de sus consumidores, en detrimento de sus derechos fundamentales y legales, convencidos que están consumiendo un producto natural”, dice la demanda, insistiendo en que en Pronabell engañó a todos sus consumidores.

(También: Invima inicia proceso sancionatorio contra fabricantes de Dololed)

El uso indebido o en exceso de diclofenaco puede tener varias repercusiones en la salud. Si alguien lo tomara cada ocho horas, como lo sugería la etiqueta de Dololed, estaría sobrepasando las cantidades máximas permitida al día de diclofenaco. Pero, además, los médicos advierten que este antiinflamatorio está contraindicado en cualquier estado de hipersensibilidad, en pacientes con asma o urticarias. Tampoco debe ser utilizado en pacientes con enfermedad coronaria o por personas hipertensas, o quienes tienen alguna alteración renal o hepática, así como enfermedades intestinales. Uno de los efectos secundarios más comunes es el sangrado intestinal y reacciones alérgicas en la piel.

Aunque los efectos secundarios no siempre aparecen, otra de las peticiones de esta acción de grupo es que el juzgado establezca los requisitos que deben cumplir los ciudadanos que se consideran afectados, para que puedan reclamar la indemnización que eventualmente podría ordenar la justicia. El Espectador habló con cinco personas que ya están listas para poner su firma en esta demanda. Además de dolores inexplicables en el estómago después de tomar Dololed, todos coinciden en su indignación con los fabricantes y en la preocupación de no saber qué repercusiones podría tener en su salud al haber tomado unas pastillas cuya composición, dicen, tal vez fue escondida.

Darli Narváez

“Estoy muy indignada. Yo empecé a tomar Dololed en junio del año pasado. Vi en los comerciales que esas pastillas eran naturales y que no tenían efectos en los órganos y me pareció la mejor idea, pues tengo un dolor crónico que me afecta todos los días. Tengo problemas en el manguito rotador de ambos brazos y permanezco con dolor siempre. Hasta junio lo había menguado un poco tomando acetaminofén. Pero claro, cuando vi que Dololed era natural, pensé que era la mejor alternativa para tratar el dolor, porque sé que el acetaminofén es muy fuerte para el hígado, más si uno lo toma con la frecuencia con la que yo lo estaba tomando.

Lo empecé a tomar y bien. Pero al rato me empezaba una sensación como cuando a uno le va a dar gastritis. Permanecía con el estómago distendido. Lo peor es que le dije a mi mamá que también lo tomara porque ella es diabética e hipertensa y podía ayudarle a evitar daño en los riñones. Pero cuando vi todas las noticias dejé de tomarlo ahí mismo. ¿Cómo es posible que jueguen así con la salud de la gente? ¡Yo lo estaba tomando casi todos los días! Estoy indignadísima”.

Camilo Castellanos

“Tengo 30 años recién cumplidos  y siempre he hecho ejercicio. Juego fútbol y voy con frecuencia al gimnasio. Soy una persona que siempre ha querido hacer deporte para estar saludable. Hace un tiempo empecé a levantar pesas. Esta práctica hizo que mi musculatura cambiara. No sé si fue por estar más pesado, pero me empezaron a doler las articulaciones, especialmente las rodillas. En el gimnasio me recomendaron tomar Dololed, porque era natural. Me dijeron que su base era la caléndula y yo, que nunca me ha gustado tomar medicamentos químicos, no lo pensé dos veces.

(Vea: Los problemas con el Dololed se conocían desde 2017)

El Dololed me ayudó. Duré dos años tomándolo. Lo hacía fijo el martes y jueves, pues eran días de entrenamiento duro. Quizás tomaba otra el domingo, después de un partido. Cuando me enteré de que pasa lo que pasa con este medicamento, que no era tan natural como decían, me fui al médico a contarle y me dijo que todo esto tiene repercusiones, que puedo tener fallas renales o cardíacas. Entré en pánico. No sé en estos momentos qué efectos secundarios tengo en mi cuerpo y no sé qué vaya a pasar en el futuro. Estoy muy preocupado y asustado. Uno asume las repercusiones de tomar algo cuando sabe los efectos. Pero aquí no teníamos nada”.

Jorge Suárez

“Hace unos ocho meses sufrí un trauma en la rodilla cuando estaba haciendo deporte. Me recomendaron tomar Dololed, porque era natural y me iba funcionar mucho. Me dijeron que era totalmente natural, que su base era la caléndula y era ideal para desinflamar y para el dolor. Como a la cuarta o quinta pastilla empecé a sentir mucho dolor de estómago. Sentía como si tuviera una úlcera en la barriga. Supuse que era un efecto de las pastillas, pero me extrañó, porque no soy alérgico a la caléndula y nunca he tenido una reacción adversa a este componente natural. Además, todo el mundo lo estaba promocionando por radio y televisión.

Lo dejé de tomar por unos días y el dolor de estómago menguó. Pero el dolor en la rodilla era muy fuerte y volví a tomarlo. No pasaron muchas horas para que el dolor, el que era parecido al de la úlcera, me regresara. Y en enero me enteré de todo. Que dizque diclofenaco. Me sentí supremamente mal cuando leí y me enteré de todo lo que estaba pasando. Estoy agobiado y muy sorprendido. ¿Qué me hubiera podido pasar si lo seguía tomando? ¡Qué desazón! Uno se pone a pensar si los demás medicamentos los están controlando igual que esto. Qué angustia”.

Pedro Luis Bermeo

“Yo tengo artritis reumática y problemas cardíacos. A mi hermana, que también tiene artritis, le recomendaron tomar Dololed porque era natural. Ella fue la que me recomendó tomarlo y me regaló unas pastillas. Sentí un poco de mejoría. Por eso compré más. Además de la artritis, tengo problemas cardíacos que generaron insuficiencia renal. De un momento a otro empecé a tener unos síntomas raros. Me empezaron a salir mal los exámenes de orina, y cuando nos enteramos de la noticia de Dololed hicimos la conexión. Nada había cambiado en mi vida, solamente que empecé a tomar este medicamento dizque natural.

(También: “Laboratorios Pronabell no pueden producir el Dololed”: Invima)

Le informé de inmediato a mi hermana para que dejara de tomarlo. Ella me contó que desde que tomaba las pastillas le daban dolores de gastritis, pero no sabía por qué. A mí se me aumentó la creatinina sin saber por qué. Estaba tomando este medicamento todas las noches y mañanas. Dejé de tomarlo a raíz de la noticia y todo se normalizó. Me siento indignado y engañado. Yo estaba tomando algo que resultó no ser. Esto es un engaño. Es indignante que estén ocultando información vital para la salud de las personas. Es inaceptable que la gente haya sido engañada de esta manera, porque seguramente no soy el único”.

Carmen Benedetti

“Yo estaba encantada con esas pastillas. Sufría de túnel del carpo y me daban dolores horribles. Un cuñado me recomendó tomar Dololed porque era completamente natural y decían que era excelente para dolores como los míos. Comencé a tomar una tableta por la noche y otra por la mañana en diciembre, porque ya para esa época estaba programada para cirugía y era muy intenso el dolor. A mí me empezó un ardor en el estómago, como por las madrugadas, pero no sabía por qué. Me levantaba y me tomaba algo de esas cosas naturales que uno siempre tiene en la casa.

Fue tanto el alivio con Dololed que alcancé a decirle a mi esposo que no me operaba. Pero después pensé que en cuanto dejara de tomar las pastillas me iba a regresar el dolor, y decidí operarme en enero. Cuando salen todas las noticias y empiezan a hablar del diclofenaco, a mí sí me pareció raro, porque yo cogí la caja que tenía en la casa y no decía nada de eso. Solo decía que tenía caléndula. Menos mal después de la cirugía dejé de tomarlo, porque ya no lo necesitaba. Pero terrible que haya estado tomando eso casi durante un mes pensando que era natural. ¡Casi cancelo la cirugía!”.

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2020-02-16T22:00:17-05:00

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2020-02-16T20:10:08-05:00

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Redacción Judicial

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