Cayó alias 'Carlos Chocó'

Se trata de Gustavo de Jesús Ospina, quien ingresó al mundo del narcotráfico de la mano de los Rastrojos y se había convertido en uno de los jefes del Clan Úsuga.

Gustavo de Jesús Ospina, jefe del Clan Úsuga en el Chocó. / Imagen tomada de video. Policía Nacional

Durante mucho tiempo la Policía le estuvo haciendo seguimiento a Gustavo de Jesús Ospina Castaño, conocido con varios alias que fueron cambiando de acuerdo al grupo criminal del que hacía parte. Y es que este hombre, quien empezó su carrera delictiva hace unos 15 años como miembro de los Rastrojos, se convirtió en uno de los máximos jefes del Clan Úsuga, cuyas zonas de injerencia eran el Chocó, Valle del Cauca y un segmento del Eje Cafetero.

Ospina Castaño hace parte de los llamados “invisibles”, denominación que le han dado las autoridades a aquellos narcotraficantes que han sabido guardar su bajo perfil a pesar de su haber criminal. Cuando era uno de los hombres de confianza de los hermanos Luis Enrique y Javier Antonio Calle Serna, conocidos como los Comba, fue designado para controlar las rutas de tráfico de drogas de la organización en el Pacífico. Para ese entonces ejercía como superior de alias Piolín, Pizarro, Chorizo, Mincho, Érika, Tata y el Negro Guerrero.

Aunque no estaba dentro del radar de las autoridades, fue la caída paulatina de todos ellos y de otros sicarios de los Rastrojos lo que puso en evidencia la identidad de quien sería en ese momento alias Don Carlos o Jota permitiendo que se incluyera dentro de las listas de judicializados por narcotráfico y concierto para delinquir. Con la entrega de los Comba, ascendió dentro de la banda y asumió el liderazgo de las oficinas de cobro y de las rutas de narcotráfico, especializándose en sacar droga por el Cañón de las Garrapatas, en límites entre el Valle del Cauca y Chocó. Para el año 2012 los Rastrojos se dividieron y él vio la oportunidad de aliarse con Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, líder del Clan Úsuga.

Según la Dijín, en una especie de compra de franquicias, Otoniel le ofreció a Don Carlos convertirse en el máximo jefe de la banda en la zona si cedía las rutas del Cañón de las Garrapatas que había construido y perfeccionado por tanto tiempo. Ese pacto en el que participó también alias Guagua, lo convirtió en la cabeza visible del Clan en el Pacífico, lo que sumado a la orden de captura emitida a principios de este año lo obligó a esconderse en las selvas de Chocó, haciendo que su alias se transformara en Carlos Chocó. Las autoridades también le atribuyen a Ospina Castaño ser el responsable del desplazamiento de más de 2.500 personas en Quibdó.

Con el control de las principales rutas de tráfico de drogas hacia Centroamérica y Estados Unidos, que lo llevaron a establecer relaciones comerciales con los carteles de Sinaloa y los Zetas, Ospina Castaño anexó a sus actividades delictivas el cobro de gramaje, valiéndose del dominio que tenía sobre los afluentes hídricos del Chocó. Este prontuario fue el que finalmente lo convirtió en uno de los más grandes objetivos de las autoridades antinarcóticos.

La captura se pudo llevar a cabo cuando el narcotraficante de 41 años, oriundo de Bolívar (Valle del Cauca), se instaló en una finca en Calarcá (Quindío) para pasar las festividades decembrinas con su compañera sentimental y sus escoltas. La filtración de información permitió la detención de Ospina Castaño, a quien se le responsabiliza de homicidios selectivos en el norte del Valle como resultado de ajustes de cuentas entre organizaciones de narcotraficantes. Ante un juez de Cali, la Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir con fines de homicidio, narcotráfico, extorsión, fabricación, tráfico o porte de armas de fuego o municiones y utilización ilegal de uniformes e insignias, cargos que Ospina no aceptó.

En el transcurso de los últimos dos años se le han dado varios golpes al Clan ‘Úsuga, gracias a la captura de algunos de sus jefes. Alias Tierra, 007, Chepe, Macario y Visaje fueron detenidos, y otros miembros de la organización fueron perseguidos en España, donde se supo habrían instalado una oficina de cobro. El Negro Mosquera, encargado de buscar y hacer pagar los cargamentos de droga a los narcotraficantes reacios, fue capturado dos semanas atrás.

 

 

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