Cien detenidos hacinados en un calabozo en Medellín

Hay confirmado al menos un caso de tuberculosis que, a pesar de estar aislado, puede exponer a los demás compañeros a un contagio.

Un centenar de personas se encuentran hacinadas desde hace unas tres semanas en un calabozo para estancias temporales en Medellín, después de que sendos fallos impidieran el traslado de los detenidos a cárceles de la ciudad.

Los detenidos esperan en instalaciones que están preparadas sólo para una estancia temporal mientras que la justicia defina su futuro.

El calabozo del Palacio de Justicia de Medellín, en la Alpujarra, no es suficientemente espacioso para tanta gente, cuenta con pocos baños y duchas, que tienen que utilizar en turnos cortos bajo la vigilancia de pocos policías, que en ocasiones no pueden controlar enfrentamientos entre detenidos que en la calle pertenecen a bandas enemigas.

Asimismo, hay confirmado al menos un caso de tuberculosis que, a pesar de estar aislado, puede exponer a los demás compañeros a un contagio de la enfermedad en condiciones desfavorables.

En las cárceles colombianas hay desde hace años un problema de hacinamiento, que en el último año ha rondado tasas de superpoblación del 50 %, derivado de problemas estructurales históricos.

La población carcelaria creció con la aplicación desde 2005 del sistema penal acusatorio, que recluye a los delincuentes mientras la Justicia investiga sus casos y les llama a juicio, lo que en ocasiones perpetúa su estancia en los centros, lo que unido a la proliferación de leyes punitivas agravó el problema.

El fiscal general de Colombia, Eduardo Montealegre, criticó el viernes en un foro sobre la política penitenciaria que "la detención preventiva que debe ser un mecanismo excepcional dentro del proceso, pero se ha convertido en la regla y el principio general".