Por cinco delitos será procesado concejal de Chía, capturado por manejar en estado de embriaguez

Carlos Enrique Martínez hizo caso omiso a los llamados de las autoridades cuando manejaba su vehículo oficial.

El concejal de Chía, Carlos Enrique Martínez será procesado por cinco delitos, quien fue capturado en la madrugada de este domingo en las instalaciones de la Escuela Militar José María Córdoba en la carrera 30 con calle 80, cuando al parecer conducía su vehículo en estado de embriaguez.

Las primeras informaciones indican que el cabildante no atendió las señales de los agentes de los policías de tránsito para que detuviera su vehículo después de sorprenderlo manejando a alta velocidad y en contravía por uno de los carriles de TransMilenio en la estación de las Flores, en norte de la capital de la República.

El comandante de la Policía de Tránsito, coronel John Rodríguez indicó que el concejal se negó a realizar la prueba de alcoholemia puesto que al parecer estaba conduciendo bajo los efectos del alcohol.

Aprovechando el descuido de uno de los uniformados el cabildante emprendió la huida en su camioneta oficial. Pese a que los agentes lograron “pincharle” las llantas de su vehículo, Martínez continuó manejando a alta velocidad.

Por varias cuadras cerca de 20 agentes de la policía motorizada y varias patrullas lo persiguieron hasta que el concejal ingresó a la Escuela Militar. Al momento de su captura, el cabildante y su compañero empujaron a los uniformados.

En estos momentos el cabildante se encuentra en la URI de la Granja esperando que inicie la audiencia de legalización de la captura e imputación de cargos.

Ya es reincidente

No es la primera vez que el nombre del concejal Martínez se ve envuelto en una polémica. En octubre del año pasado fue publicado un video en el cual aparecía golpeando e insultando a un grupo de agentes de la policía quienes le iban a imponer una multa por manejar su moto con una menor de edad que no portaba casco ni chaleco reflectivo.

Al ser informado de la infracción de tránsito cometida, se alteró y se valió de su cargo para proferir amenazas e influenciar a los agentes que realizaban dicho operativo, impidiendo la acción policial. Por estos hechos el pasado 28 de agosto la Procuraduría General lo destituyó e inhabilitó por 10 años en fallo de primera instancia al determinar que incurrió en tráfico de influencias. Esta decisión que fue apelada por la defensa del cabildante hecho por el cual continúa en su cargo.

En la decisión, el Ministerio Público consideró que de manera que el concejal, en forma injustificada, ejerció un comportamiento injurioso e irrespetuoso sobre patrulleros de la Policía que adelantaban un operativo que lo afectaba justificando su accionar en su investidura.

Para el órgano de control “no le era posible, entonces, interferir de forma indebida, para pretender sacar provecho de su posición dominante, acudiendo a su investidura de concejal para influir en forma indebida y obtener un beneficio directo y personal”.

El concejal incurrió en falta gravísima establecida en el artículo 48 del numeral 42 del Código Disciplinario Único, el cual advierte que constituye falta gravísima “influir en otro servidor público, prevaliéndose de su cargo o de cualquier otra situación o relación derivada de su función o jerarquía para conseguir una actuación, concepto o decisión que le pueda generar directa o indirectamente beneficio de cualquier orden para sí o para un tercero (…)”.

Igualmente, en el fallo de primera instancia se ordenó compulsar copias de esta decisión disciplinaria a la Policía Nacional y a la Oficina de Control Interno Disciplinario de la Alcaldía de Chía, para que se investigue a los policías que hicieron parte del operativo y al agente de tránsito de Chía, sobre “el procedimiento legal realizado con relación a la mujer menor de edad, al parecer, que actuaba como parrillera de la motocicleta el día de los hechos, específicamente para que se indique por qué razón no aparecen sus datos personales registrados en libro o informe alguno”.

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