“Colombia lo está haciendo mejor que Irlanda del Norte”: Mónica McWilliams

Mónica McWilliams vino a Colombia para trabajar con la Policía. El objetivo es que entiendan que su rol es esencial para que en el posconflicto las mujeres tengan garantías de seguridad para denunciar a sus agresores.

Mónica McWilliams vino a Colombia por invitación de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Naciones Unidas. / Archivo particular

Las mujeres siguen siendo un eje fundamental en la transición hacia la paz. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Naciones Unidas en Colombia adelantó un encuentro en el país entre organizaciones por la defensa de los derechos de las mujeres y líderes de Irlanda del Norte, para intercambiar experiencias sobre el proceso de transformación que sufrió ese país luego de firmar la paz hace dos décadas.

El Espectador habló con una de las participantes del encuentro, la profesora Mónica McWilliams, del Instituto de Justicia Transicional de la Universidad de Ulster, quien en seis oportunidades ha visitado Colombia y adelanta un proyecto junto al gobierno irlandés para fortalecer la participación de las mujeres en la Policía. McWilliams sostuvo que es necesario un cambio al interior de la Fuerza Pública, pues pocas mujeres son altos mandos y su rol es poco activo. Asimismo, dijo que Colombia tiene un largo recorrido para lograr la transición hacia la paz y que es un ejemplo del que el mundo debería aprender.

Mónica McWilliams tiene una experiencia de más de 40 años en investigaciones sobre género, violencia doméstica, derechos humanos, conflicto y el rol de las mujeres en procesos de paz. Fue una de las fundadoras de la Coalición de Mujeres de Irlanda del Norte, participó en las negociaciones de paz y estuvo en la Asamblea Legislativa de su país desde 1998 hasta 2003. También hizo parte de la Comisión de Derechos Humanos de Irlanda del Norte entre 2005 y 2011 y participó de la elaboración de la Carta de Derechos Humanos del país europeo.

¿Por qué está en Colombia?

La gente conoce mi trabajo sobre el impacto de la violencia en la vida de las mujeres. Asimismo, hace 20 años fui una de las mujeres que participó en las negociaciones de paz en Irlanda del Norte que permitieron la firma del Acuerdo de Viernes Santo (en 1998). He hecho investigaciones sobre violencia doméstica contra las mujeres, su participación en política y la vida pública. Vine a compartir más de 40 años de experiencia en diferentes países. Es mi sexta visita a Colombia.

¿Cuál es el trabajo que está realizando junto al gobierno de Irlanda del Norte en Colombia?

Estamos trabajando con la Policía, porque el gobierno de Irlanda es uno de los fundadores de la participación de género en la Fuerza Pública. Durante cuatro días estuvimos en varios eventos. Además, mi experiencia me ha demostrado que en la transición del conflicto a la paz hay diferentes aspectos que la Policía debe mejorar.

¿Por qué es tan importante el rol de la mujer en la Policía?

El crimen va a cambiar. Además, se pasará de tener una policía militar a una policía de servicio. Y las mujeres dicen que no hay proceso de paz si ellas no se sienten seguras. Quieren dejar de sentir miedo y estar tranquilas en sus propias casas. La violencia ya no vendrá de parte de hombres extraños, sino de sus propios conocidos. Y ese es el mayor reto en implementar la paz.

¿Cómo ve a Colombia en la inclusión de las mujeres en la Policía?

En la Policía poca atención le ponen a los asuntos de género. En un evento con 600 policías, solo había 40 mujeres. En la Conferencia Nacional de la Policía pedí que las mujeres oficiales se pusieran de pie. No más de 12 lo hicieron y había casi 700 en la audiencia. Luego lo hice con las suboficiales y solo lo hicieron cuatro. Todos se voltearon a verlas y yo les dije: “Ese es su problema, si quieren ponerle atención a este asunto, deben comenzar desde adentro”.

Es decir, se habla del enfoque de género, pero no se toma en serio…

Solo está en los papeles. Y si no lo ponen en acción es un gesto hipócrita, quedaría en una aspiración y en un sueño. No se puede ser injusto con las mujeres, generar altas expectativas y luego defraudarlas y decirles que nada cambió.

¿Qué piensa sobre el debate que promovieron grupos religiosos y políticos conservadores sobre el enfoque de género?

Idéntico a lo que sucedió en Irlanda del Norte, en un lado los conservadores y al otro los progresistas. En Irlanda del Norte los conservadores siguen teniendo mayorías que impiden que este tipo de políticas sean incluidas en la legislación. Es muy importante la claridad que se hizo frente al tema en el segundo acuerdo firmado, porque si hay múltiples interpretaciones se genera confusión. Hace unos meses reinaba la confusión y yo decía que iban a perder el plebiscito, porque la gente no entendía qué era el enfoque de género. Además, es un derecho, al igual que la religión. Pero ningún derecho está por encima de otro. Y la paz es un derecho para todos.

¿Por qué la gente confunde enfoque de género con ideología de género?

A propósito. Es una clara intención de crear confusión. Estas personas entienden perfecto qué significa y para qué sirve el enfoque de género. En otros países que he estado en África, como Uganda, dicen las mismas cosas. Que es el fin de la familia, del matrimonio, de la sociedad como la conocemos. Por ejemplo, en Irlanda votamos un plebiscito para aprobar el matrimonio entre parejas del mismo sexo y no colapsamos. Somos un país 90 % católico. La gente votó y dijo que estaba bien que ellos tuvieran sus mismos derechos. Todo el mundo se preguntaba qué había pasado en Irlanda. A la mañana siguiente todos se levantaron a sus trabajos. El matrimonio no colapsó, tampoco la familia y los valores morales seguían intactos.

¿Por qué es esencial el enfoque de género?

En nuestra guerra las mujeres pensaban que una bomba, un homicidio o un ataque, eran más importantes a que ellas fueran asesinadas o violadas sexualmente. Hace 25 años estudié esta situación lo largo de mi país y les pregunté a las mujeres que si se sentían capaces de hablar sobre lo que les pasó, si acudieron a alguien, pero me di cuenta de que la Policía no daba respuestas y a menudo a ellas les tocaba entrar en áreas en las que se sentían aterrorizadas. Ahora que volví a realizar el estudio, el resultado es completamente diferente.

¿Por qué?

Porque somos un país seguro. La Policía se reorientó y son los primeros en responder. Pero lo más importante, es que las mujeres tienen confianza en el sistema de justicia.

¿Cuáles son las causas de que la violencia doméstica crezca en la transición hacia la paz?

No se incrementa la violencia doméstica porque los hombres sean más violentos después de un acuerdo. Son los mismos hombres. La diferencia es que las mujeres empiezan a denunciar más y ven a la Policía como un lugar seguro.

¿Es esta una de las propuestas concretas para prevenir la violencia doméstica? ¿Incrementar la confianza de la gente en el sistema de justicia?

Hay dos acciones concretas para prevenir la violencia doméstica. Una es la acción conjunta. El sistema de educación también debe enseñar que los hombres no tienen el derecho a ser violentos con las mujeres. Es decirles a los niños que deben respetar al otro, especialmente si es mujer, si es tu esposa o pareja. La salud también es importante, al igual que el sistema. Hemos cambiado desde los cimientos nuestros juzgados, porque ahora las mujeres pueden llevar evidencia en privado si están demasiado asustadas para hacerlo de forma pública, en un juicio en el que el agresor puede verlas. Ahora hay audiencias privadas, frente al juez y el jurado, pero el agresor no puede verlas.

En casos extremos, pueden hacerlo a través de un televisor. Todo eso para que la víctima se sienta serena, porque la víctima suele pensar que la van a matar tras presentar su evidencia, porque ella conoce a ese hombre mejor que nadie. El sistema de justicia penal tiene que dar un giro, y tiene que empezar a preguntarse qué más puede hacer por las víctimas. Hay que reparar a las víctimas y compensarlas. En Irlanda del Norte le damos dinero a cada una de las víctimas de violencia doméstica, como un símbolo de justicia, pues sus vidas han sido destruidas y debemos compensarlo.

¿Qué puede aprender Colombia de la experiencia de Irlanda del Norte?

Para hacer que el contexto cambie del conflicto a la paz, la Policía debe reorientarse, para que las mujeres sientan confianza y les van a responder a sus problemas sin demoras, porque una justicia demorada es una justicia negada. Es dar el mensaje de que si los hombres creían que había impunidad para este problema, no será así. No todas las mujeres quieren a los hombres en prisión, sino que quieren que cambien. Ahí es donde empieza la paz, que es algo muy bello comparado con el miedo, el daño y el dolor de los niños y de toda luna familia. Eso también es terror. ¿Creen que el terrorismo está en la selva? Pues estos terroristas están dentro de nuestros hogares y comunidades. Y ese es el principal cambio de actitud que he visto para la paz.

¿Cree que Colombia tiene la capacidad de hacer políticas públicas para defender los derechos de las mujeres en la transición hacia la paz?

¡Pues claro! Lo están haciendo mejor que todos los demás. Solamente el hecho de que haya sido incluido en la mesa el enfoque de las mujeres, es importantísimo. Eso significa que ahí está la acción. Colombia lo está haciendo mucho mejor que nosotros. Por eso estoy acá y estoy aprendiendo muchísimo para llevar a mi país.

¿Cómo evitar los errores que ustedes cometieron?

Eso es lo más importante en un proceso, hablar de esos errores e intercambiar las posiciones. Por ejemplo, en Irlanda nadie sabía sobre lo que había pasado de Sudáfrica o Guatemala, los países que habían estado en una mesa antes que nosotros. Entonces leí todo lo que había pasado allá y les comenté lo que creía que debíamos usar. Creo que Colombia ha aprendido de nuestro ejemplo. El presidente Juan Manuel Santos estuvo en Belfast (Irlanda del Norte) hace unas semanas y confesó que nuestro caso era el que más había estudiado, tantos sus pros como sus contras. Hay que recordar que nuestro proceso es exitoso. Ha tenido sus malos momentos, claro. Pero el hecho de que nunca se haya caído nos hace una excepción en el mundo. La gente nos consulta, sobre todo en temas de políticas, sistema judicial, las cortes y en el desarrollo económico y social. Son lecciones importantes.

¿Por qué es importante el rol de la mujer en la construcción de memoria y la paz?

Ese fue un error que cometimos nosotros. No creímos que era importante tener mujeres que contaran sus historias. No había un enfoque de género. Colombia está delante de Irlanda del Norte. El hecho de que las mujeres víctimas tuvieran un asiento en La Habana, cambió todo. Pudieron dar su testimonio y evidencia de lo que sucedió y creo que eso muy poderosos. Pero además, Colombia tiene una diversidad muy grande.

¿A qué se refiere?

A que aquí hay campesinos, indígenas, afrocolombianos, blancos y eso genera mucho más trabajo. Allá éramos británicos o irlandeses. Nada más. Aquí les gusta esa diversidad y mientras que en el resto del mundo se están generando disputas por eso, los colombianos están orgullosos de eso. Por eso es importante que lo hayan incluido en La Habana. Ustedes están haciendo las cosas mucho mejor que nosotros.