“En Colombia no puede morir ni un líder social más”: defensor del Pueblo

Carlos Negret habló sobre el rol de la entidad en el posconflicto y respondió a las críticas sobre su falta de experiencia en el campo de los derechos humanos.

Carlos Negret es abogado de la Universidad Javeriana. / Mauricio Alvarado

Desde que fue escogido por el Congreso como el nuevo defensor del Pueblo, Carlos Negret ha sido prudente y ha guardado silencio. Sus inicios en la Defensoría fueron difíciles, pues en los días en que debía posesionarse padeció de una enfermedad que casi le cuesta la vida por segunda vez —en 2011 sufrió de cáncer—. Las críticas en su contra fueron por montones: algunos decían que no tenía el perfil ni la experiencia para ocupar el cargo. Otros advertían que se trataba de una cuota política del Partido de la U y que la entidad se politizaría aun más.

En entrevista con El Espectador, Negret responde ante estos cuestionamientos señalando que la Defensoría del Pueblo jamás se politizó y que, al contrario, todo el personal que escogió para que lo rodeara es experto en derechos humanos. Además, resalta el rol que jugará la entidad en el posconflicto, especialmente en el manejo de alertas tempranas. Desde que asumió el puesto ha visitado ocho zonas veredales en las que se agruparán las filas de las Farc e indica que la primera necesidad es que se garanticen el bienestar y las condiciones dignas para los guerrilleros y las poblaciones aledañas, para así evitar un nuevo conflicto social.

Desde hace un mes, usted ha estado visitando las zonas veredales donde las Farc harán el tránsito a la vida civil. ¿Qué papel jugará la Defensoría en ese contexto?

La función principal es mirar las condiciones de tipo humanitario, tanto de los campesinos que viven en las zonas veredales como de los integrantes de las Farc. Es verificar que haya agua potable, luz, saneamiento básico y salud, para que no se genere un problema social más grande. Especialmente, porque los miembros de la guerrilla que llegarán a esas zonas tienen que convivir con los campesinos y debe existir una mejora para esos pobladores y condiciones dignas para las Farc.

¿Cuántas zonas se han visitado?

Personalmente he ido a ocho. Durante este fin de semana se realizarán otras dos visitas. Y la Defensoría en total ha visitado 22 de las 26 zonas veredales. Las otras cuatro no las pudimos visitar porque son de difícil acceso.

¿Qué han encontrado en estas zonas veredales?

Que todos los colombianos debemos trabajar para que el tema logístico y de infraestructura funcione. Esto permitirá que los integrantes de las Farc se sientan no cómoda, sino dignamente.

Si la Defensoría no tiene un rol en la comisión tripartita de verificación (ONU, Gobierno y Farc), ¿cómo podrá ejercer sus funciones de protección de derechos en esas zonas veredales?

Tuvimos una reunión hace tres meses con Jean Arnault, encargado de manejar el comité tripartita, y acordamos reunirnos cada mes. Nos reuniremos este lunes 16 de enero para verificar en qué podemos trabajar conjuntamente con el mecanismo para mejorar en lo que se pueda y ayudar en lo que nos toque. En este momento lo más importante es construir una política pública de la reincorporación de los integrantes de las Farc a la sociedad y a eso nos vamos a dedicar como Defensoría del Pueblo.

¿Qué les ha dicho la ONU exactamente?

La ONU está haciendo su labor en el montaje de los mecanismos tripartitos en las zonas, y está recibiendo a todas las personas que vienen a trabajar en esas zonas veredales para poder adelantar la labor que se les diseñó en el acuerdo de paz.

¿Desde Presidencia y todo el Gobierno qué le han planteado?

La semana pasada que estuvimos en reunión con el presidente, quedamos de trabajar a través de las alertas tempranas en el tema de la paz. Que si veíamos que algo no estaba funcionando, se lo contáramos directamente a él. Y eso es lo que hemos venido haciendo. Por eso estuvo todo el Gobierno y la Defensoría, en cabeza mía, el jueves 5 de enero verificando en un sitio específico cómo funcionaba y cómo debe funcionar.

¿Qué tan importantes pueden llegar a ser las alertas tempranas en el tema de la paz?

El mismo nombre lo dice. Si tempranamente le advertimos al Gobierno que hay algo que debe mejorarse o que no está funcionado, eso le sirve al mecanismo tripartita para mejorar las condiciones de los integrantes de las Farc. Además, va a servir para que la sociedad que vive en esas zonas, los campesinos, sientan que el Estado está pendiente y vigilante.

¿Cómo hace la Defensoría para ejercer un control efectivo si no tiene la capacidad de adelantar investigaciones por violaciones de derechos humanos?

Tenemos una cosa muy importante, que es la catadura moral de una alerta temprana del defensor. ¿Por qué podemos hacerlas? Porque nosotros en los sitios más recónditos de Colombia tenemos a los defensores comunitarios. Hoy, esos defensores no solo comparten con los campesinos, sino con la comunidad guerrillera. Si ellos ven que hay algo que no funciona, nosotros hacemos la alerta temprana a Presidencia. Es importante anotar que las 26 zonas no hay ninguna en zona pavimentada, porque lógicamente el conflicto se vivió fue en el campo. Todos los días tenemos que mejorar en el tema de que campesinos y guerrilleros vivan con la misma agua, con la misma vía, con todo.

Luego del cese el fuego, la mayor cantidad de víctimas han sido los defensores de DD.HH. ¿Cómo están trabajando desde la Defensoría en la protección de estas personas?

Nosotros tenemos como Defensoría una política clara: en Colombia no puede morir ni un líder social, ni un defensor de DD.HH. más, por ninguna razón. Tenemos que hacer respetar a los defensores, no solo con un carro blindado, un chaleco antibalas o un escolta, sino con algo que este país tiene que aprender, y es su honra. No podemos estar estigmatizando a estos ciudadanos que decidieron un día defender los DD.HH. y a los líderes sociales. Hay un comité donde nos reunimos la Fiscalía, la Procuraduría, el Gobierno, y en ese comité ha sido muy activo el fiscal Néstor Humberto Martínez, quien les ha metido el acelerador a todas las investigaciones que tengan que ver con estos hechos. Hemos pedido que nos cuenten rápidamente por qué han asesinado a dos miembros cercanos de Julieth, una integrante de las Frac que está en un punto de reagrupamiento en Chocó.

Se está refiriendo al caso de Riosucio en el que asesinaron al padre y hermano de esta guerrillera. ¿Qué puede hacer la Defensoría para evitar que se desestabilice el proceso de desmovilización?

Es un tema que pasó hace pocos días. Le enviamos una alerta al gobierno nacional. El mecanismo tripartito y la Fiscalía están investigando qué sucedió. Es supremamente grave y se debe esclarecer el crimen. Pero repito, en Colombia no puede haber un solo muerto, independientemente de que sea o no de las Farc, por un problema de linderos o por una riña entre vecinos.

El gran riesgo en el posconflicto son los grupos que surjan luego de la desmovilización y las estructuras paramilitares que aún existen. ¿Qué alertas ha hecho la Defensoría al respecto?

La Defensoría ha dicho que el Estado tiene que estar en las zonas que va a desocupar las Farc con una oferta institucional. Es decir, que lleguen instituciones como el ICBF, el Sena, Invías y todos los organismos, para estar pendientes de que las cosas funcionen. Además, deben mitigar las necesidades básicas insatisfechas de esas zonas. También se creó transitoriamente la Unipep (Unidad Para la Edificación de la Paz), que son 12 mil hombres que están cerca de las zonas veredales para desmantelar cualquier movimiento paramilitar que surja alrededor. Es verdad que esos movimientos paramilitares van a querer tomar el control de esas zonas donde estaban las Farc porque ahí existen cultivos ilícitos. Pero, por ejemplo en Mesetas (Meta), donde estuvimos la semana pasada con el Presidente Santos, recibimos el informe de que ya no hay una sola mata de coca en la zona. Es el objetivo del cuarto punto de los acuerdos de paz, la sustitución de cultivos.

¿Cómo enfrentar esos grupos paramilitares que podrían surgir en el posconflicto y copar las zonas que dejarán las Farc?

El Estado debe atacar eso con oferta institucional. Que el Estado llegue a esas regiones, que los adultos mayores de la zona estén protegidos, que los niños no tengan ningún problema con su alimentación y que la gente pueda movilizarse sin problema alguno a sus veredas.

Funcionarios como el fiscal general han dicho que los asesinatos de defensores de DD.HH. en 2016 fueron sistemáticos. Con el antecedente de la Unión Patriótica, ¿no sería apresurada esa afirmación?

No voy a entrar en controversia con la opinión del fiscal. Pero sí es cierto que todos tenemos que trabajar para que no vuelva a ocurrir un hecho tan vergonzoso como la muerte de los líderes de la UP. La Fiscalía creó la Unidad Especial de Investigación para el Desmantelamiento de las Organizaciones Criminales, en la que estaba Alexandra Valencia, y desde ahí tienen todos los mecanismos logísticos, técnicos, de inteligencia y la capacidad jurídica para evitar que esos hechos vuelvan a ocurrir. Esos casos no se pueden investigar como homicidios comunes, sino como asesinatos en razón del posconflicto.

¿Qué directrices tiene la Defensoría del Pueblo tras la firma del Acuerdo de Paz?

Las Farc y el Gobierno nos colocaron una tarea: fortalecimiento del Sistema de Alertas Tempranas. Una solicitud que derivó del buen manejo que técnicamente se ha hecho en la entidad. Además, vamos a fortalecer a los defensores comunitarios, que son nuestra fuerza en el campo. Los indígenas y campesinos son quienes buscan al defensor comunitario y al analista de alertas tempranas para denunciar lo que pasa en terreno. Por ejemplo, ver grupos armados sin brazaletes o problemas de minería ilegal. Esos funcionarios solo los tenemos nosotros. Para fortalecernos, debemos copar más zonas.

Defensor, en medio de este ir y venir, viajes constantes, ¿cómo está su salud? Usted estuvo muy enfermo antes de posesionarse

Jocosamente dicen que el gato tiene siete vidas. Yo sufrí de un cáncer hace cinco años… Y ahora casi también me muero. Me quedan cinco vidas y voy a trabajarlas por todos los colombianos. Toca cuidarse un poquito más, pero la actividad aquí lo hace técnicamente imposible. Serán mis asesores los que me bajen el ritmo. En las zonas veredales o campesinas uno no se puede comer el pollito a la plancha, ni el tomate orgánico. Esos me los como en la casa. Pero, realmente, uno no se muere en la víspera y aquí trabajaré hasta el 2020.

Usted llegó a este cargo luego de un escándalo en la institución. Además, recibió fuertes críticas de varios sectores en las que decían que su perfil no era el idóneo. ¿Qué les responde?

Que sí tenía el palmarés para ser el defensor del Pueblo. Lo estoy demostrando con trabajo y tengo cuatro años para seguir haciéndolo. Es la única manera de mostrar que tengo las calidades morales e intelectuales. Lo más importante es que tengo la condición humana para el cargo. Este le falta pensar más en la gente y respetar al ciudadano del lado. Tuve críticas y es normal porque es un cargo que quiere tener todo el mundo. Además, he hecho un equipo de trabajo importante en el que he privilegiado a las mujeres. La Vicedefensoría y el 70 % de las delegaturas de la Defensoría del Pueblo están ocupadas por mujeres. La gran mayoría cum laude y expertas en derechos humanos. Ese es el enfoque que quisimos darle a la entidad. En mi equipo cada uno es experto en el tema para el que llegaron a trabajar. El gran líder es el que se sabe rodear y yo me he rodeado de los mejores.

¿Esa es su respuesta para quienes dicen que la Defensoría del Pueblo se politizó?

No se ha politizado. La Defensoría del Pueblo es una cosa totalmente política. Cuando digo política no me refiero a un tema partidista, pues la gran mayoría de gente tiene estudios que quisiera que mis hijos pudieran ir al exterior a hacer esas maestrías en temas específicos. Esta entidad necesita ser muy técnica en el tema misional y, además, personas preparadas en el tema territorial. No solo vamos a ayudar en la implementación en la paz. Tengo temas difíciles que hay que seguir trabajando con el Gobierno. Como por ejemplo, la mejora en la salud, la educación, el buen manejo de la tutela y el sistema carcelario.

Entre las críticas a los defensores de pueblo anteriores es que eran más mediáticos que efectivos. ¿En qué se va a diferenciar Carlos Negret?

Cada uno tiene su estilo. El mío es estar en el territorio. Eso significa también estar en Usme, Ciudad Bolívar, no solo en las zonas veredales. Cada uno hace su propio nombre y no me voy a referir a lo que hicieron mis antecesores o si eran o no mediáticos. Yo saldré a hablar cuando tenga que construir política pública o cuando le tenga que anunciarle al país sobre algún hecho grave. Hemos venido trabajando con el gobierno callada pero efectivamente. Diciéndoles lo que nos gusta o no.

Además de la paz, aún hay muchos temas pendientes de resolver que usted mismo menciona, como la salud, la educación, el sistema carcelario, la alimentación de los niños y otro largo etcétera. ¿Cómo se está preparando la Defensoría?

En el área de la mujer, de la niñez, de la frontera y los otros temas, trajimos delegados expertos en la materia. No hemos parado de hacer las advertencias sobre esos temas tan graves, como por ejemplo, la sobrepoblación en las cárceles y los niños wayuus. Estamos terminando un trabajo de campo en La Guajira para construir una política pública diferenciada para ese departamento, porque un niño guajiro es diferente a uno bogotano.

¿Qué novedades hay en la Defensoría?

Vamos a contratar a los primeros defensores públicos expertos en derechos humanos, porque aquí tenemos defensa pública para el tema penal, civil y laboral, pero la entidad nunca había tenido unos abogados que trataran el tema de la comunidad de la mano de los derechos humanos.

A usted le dijeron que, a pesar de tener una maestría en derechos humanos, tenía poca experiencia en este tema. ¿La contratación de estos defensores es una forma de compensarlo?

Uno mismo no se puede hacer la publicidad. Yo estuve 28 meses en el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria. Recorrí el país y conozco toda la problemática que existe en materia de tierras en todos los departamentos. Eso fue durante el gobierno de César Gaviria. Desde ese entonces estuve en campo en el Cauca, en La Guajira, en el Urabá, en Amazonas. El tema de derechos humanos lo he estudiado y seguiré estudiándolo. La mejor enseñanza es el campo, escuchar a la gente. Por eso me he rodeado de personas expertas.

¿Es la Defensoría del Pueblo el lugar para usted demostrar quién es?

No tengo ningún afán en la vida, pero sí el afán de hacer este trabajo. Y lo voy hacer. ¿Qué pasará después de 2020? No sé. Tengo mi profesión de abogado y la ejercí con mucho éxito. Si toca volver, lo haremos. Para muchos sería más fácil quedarse en Bogotá que tener que viajar 10 horas. Pero a mí el sector social me gusta, estar con la comunidad.