Colombianos que pertenecen a un grupo ancestral no están por encima de la Constitución

Así lo manifestó el Consejo de Estado en referencia a los hechos que se registran entre los pueblos indígenas en el Cauca.

El presidente del Consejo de Estado, Gustavo Gómez Aranguren, fue claro en señalar que ningún colombiano sin importar su credo, religión, sexo, raza, están exentos de cumplir con los mandamientos estipulados en la Constitución Política de Colombia.

De esta manera el alto tribunal se refirió a la polémica suscitada en días pasados sobre la posibilidad de judicializar a los indígenas que han registrado ataques a la Fuerza Pública en algunos municipios del Cauca.

“Los compatriotas que están de alguna manera identificados con los pueblos naturales y ancestrales pues antes que nada son colombianos y si son colombianos están sometidos a la Constitución”, precisó el presidente del Consejo de Estado.

En este sentido, el magistrado señaló que la carta magna permite un régimen especial en la propiedad, la expresión de sus costumbres y en la preservación de cierto tipo de rituales que tienen que ver con sus creencias y la manera de organización interna de las comunidades indígenas en todo el territorio nacional.

Por lo tanto las culturas ancestrales tienen que respetar los lineamientos que se estipulan en la carta magna como todos los colombianos. “Todos los extremos que tiene que cumplir un colombiano de obediencia a la Constitución, de respeto a las autoridades, les cobijan sin ninguna restricción”.

Ante lo cual manifestó el Consejo de Estado que no se pueden confundir los elementos constitucionales de protección a estas comunidades tribales con la violación de la constitución.

El presidente del tribunal de lo contencioso administrativo le envío un mensaje a los grupos indígenas que han protagonizado ataques contra los militares y policías con el fin de sacarlos de las bases para que permitan la presencia del Estado en sus territorios.

“La razón de ser de un Estado es el ejercicio de la autoridad, cuando al Estado deje de ejercer la autoridad, el Estado empieza a ponerse en cuestión y, naturalmente, lo que en última instancia nos da la sensación de fortaleza de las instituciones es la capacidad de que las decisiones de las instituciones se cumplan inexorablmente, aún contra la voluntad de quienes se resisten”, aclaró.