Comisión de la Verdad, una voz para las víctimas

Testimonios y relatos de las víctimas son la columna vertebral de los procesos de verdad, justicia y reparación.

Foro Experiencias Latinoamericanas de Comisiones de la Verdad. /Luis Ángel
Foro Experiencias Latinoamericanas de Comisiones de la Verdad. /Luis Ángel

El próximo jueves se realizará la audiencia pública en la Corte Constitucional por el Marco Legal para la Paz, estandarte del Gobierno para la posible era de un posconflicto, y el cual establece la creación de una Comisión de la Verdad para escarbar lo que en realidad pasó en un conflicto armado de casi medio siglo. Este martes 22 de julio, en el Foro Experiencias Latinoamericanas de Comisiones de la Verdad, que hizo el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ), representantes de Perú, Argentina, Guatemala y Paraguay relataron sus experiencias sobre estas comisiones de la verdad y cómo éstas ayudaron en la reconstrucción histórica de hechos de violencia.

El tema de las comisiones de la verdad, según dijeron los panelistas, es un elemento para la verdad, justicia y reparación de las víctimas de un conflicto o de dictaduras. Para Félix Reátegui, miembro de la Comisión de Verdad y Reconciliación de Perú que se creó en 2001 y en 2004 publicó su informe final, la base del éxito de estos grupos de trabajo está en consolidar los testimonios de las víctimas. A partir de estos relatos, dice Reátegui, se pueden establecer las verdades jurídicas (tipos de crímenes y características de la criminalidad) y la verdad histórica, la cual establece qué factores permitieron que el conflicto perdurara por años en medio de la impunidad.

"Las comisiones marcan un antes y un después porque constituyen una verdad oficial para establecer la no repetición de la víctimas y una aceptación de Estado como uno de los responsables", dice Yudith Rolón, representante de las víctimas ante la Comisión de Verdad y Justicia en Paraguay que tuvo su mandato entre 2004 y 2008. Agrega Rolón que después de conocidos los ‘Archivos del Terror’ –documentos de la dictadura paraguaya que registraban delitos perpetrados durante el régimen de Alfredo Stroessner– se logró tener un proceso de verdad y justicia total porque alrededor de 2.130 personas relataron cómo ellos o familiares suyos fueron víctimas de las ejecuciones extrajudiciales y desapariciones.

Sin embargo, Eduardo González, quien también fue miembro de la Comisión de la Verdad y reconciliación en Perú, y hoy en día es asesor de la ICTJ para la creación de estas comisiones en distintos países del mundo, dijo que antes de cualquier proceso es necesario que exista la voluntad política. Admite que es un deber de la sociedad civil ser persistente porque los temas que ocupan la agenda de las comisiones son de gran magnitud al investigar los hechos violentos que marcaron la historia de un país.

Además, los panelistas peruanos manifestaron que los procesos que se desarrollaron en su país son similares a los que Colombia podría enfrentar en un futuro próximo. La Comisión de la Verdad en Perú tuvo que reconstruir delitos cometidos por la Fuerza Pública de ese país. Un escenario que, de establecerse una comisión en Colombia, deberá ser resuelto también. Todos los relatores internacionales coinciden en que los procesos que desarrollan las comisiones de la verdad son de gran importancia para las víctimas de un conflicto ya que estos grupos de trabajo tienen un mandato específico que es ayudar al esclarecimiento de los hechos violentos que desencadenaron una serie de crímenes que violaron los derechos humanos. Una situación a la que Colombia no es ajena.

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