Condenan a 20 años de prisión al esmeraldero 'Pedro Orejas'

Pedro Nel Rincón era procesado por su participación por el delito de homicidio agravado.

La Sala Penal del Tribunal Superior de Tunja condenó a 20 años de prisión al esmeraldero Pedro Nel Rincón, conocido con el apodo de ‘Pedro Orejas’, por su responsabilidad en los hechos que rodearon la muerte de Miguel Pinilla Pinilla, en el municipio de Pauna (Boyacá) en mayo de 2008.

En el fallo de segunda instancia, el Tribunal consideró que existen pruebas suficientes para vincular al esmeraldero con el crimen del escolta del empresario Maximiliano Cañón. Con este fallo se revocó la absolución emitida por un juez de Chiquinquirá.

Rincón, considerado el ‘nuevo zar de las esmeraldas’ tras la muerte de Víctor Carranza, se encuentra actualmente privado de su libertad en la cárcel de Picaleña (Ibagué) en el marco de una investigación que se le adelanta por su presunta relación con grupos paramilitares que delinquen en Boyacá.

‘Pedro Orejas’ fue acusado formalmente por la Fiscalía General por los delitos de concierto para delinquir, fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego y fabricación, porte y tráfico de armas de uso restringido.

En esta invrstigación la Fiscalía General tuvo en cuenta los testimonios que vinculaban al esmeraldero con la banda criminal Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (Erpac) que comandaba Pedro Oliviero Guerrero, alias ‘Cuchillo’.

Los hechos materia de investigación tienen relación con el hallazgo el 30 de abril de 2008 en la finca de Jiménez, municipio de Maripí, Boyacá de 10 tulas con armamento y material de intendencia.

En ese operativo fueron hallados tres fusiles, diez granadas, tres pistolas nueve milímetros, un revólver, 67 proveedores, dos uniformes camuflados, 4.800 cartuchos para fusil.

El pasado 9 de noviembre, el esmeraldero salió ileso de un atentado en su contra en el municipio de Pauna, en el cual resultaron muertos miembros de su esquema de seguridad, familiares y un bebé.

La muerte de Víctor Carranza y este intento de homicidio despertó el temor en la región por una posible ‘guerra verde’ entre los esmeralderos que buscan el control de las minas y otros negocios relacionadas con estas.