Las confesiones de 'Zeus'

El mayor (r) del Ejército Juan Carlos Rodríguez destapó sus nexos con el capo ‘Don Diego’ y cómo fueron sus alianzas con las autodefensas.

El mayor (r) Juan Carlos Rodríguez está condenado a 40 años de prisión por varios homicidios. / Colprensa

El mayor (r) del Ejército Juan Carlos Rodríguez, alias Zeus, condenado por sus nexos con el capo Don Diego y como promotor de falsos positivos, se confesó. Hoy está contando sus verdades a la Fiscalía. Aquí algunas de ellas.

 ¿En su carrera nunca se cuestionó esos nexos con las autodefensas?
Un momento antes de mezclarse con esta gente uno los veía como una ayuda, como un beneficio para el mismo Estado. Luego uno se da cuenta de que hizo mal, el mismo sistema nos absorbió.

 ¿Sus jefes conocieron todas estas alianzas?
Algunos. Se manejaba una doble moral. Había unos comandantes que les gustaba que hiciéramos operaciones con las autodefensas; otros que no lo permitían, pero uno ya queda amañado porque ve lo valioso que es la información de las autodefensas.

 ¿Con qué jefe de las Auc alcanzó a reunirse usted?
Tuve una relación muy cercana con los comandantes Carlos Castaño, Ramón Isaza, Jorge Pirata, Botalón y posteriormente con las autodefensas de Diego León Montoya, alias Don Diego. En esas reuniones con ellos se hablaba de la guerra contra la subversión. Uno iba hasta sus campamentos con tenientes, con capitanes, con mayores, para planear operaciones, para no cometer el error de irles a dar plomo a ellos.

 ¿Sus jefes sabían de esas reuniones?
Algunos sí, otros no.

 ¿Alguna vez se dio la orden de combatir también a los ‘paras’?
No lo veía así, porque eran aliados. Si yo tenía algún herido se metían las autodefensas y lo sacaban. O viceversa. Esa alianza empezó en 1999. Había presión por resultados.

 ¿De quiénes?
De arriba. Los resultados se medían por muertos. A los jefes no les servía el capturado. El que entregaba un capturado se veía como un militar “mediocre”. A nosotros nos servían las bajas, los muertos. Entre más muertos tenía usted, más admirado dentro de la tropa y más medallas y permisos iba a tener. Lo que no podía hacer legalmente lo hacían las autodefensas, que era pistolear a los milicianos y colaboradores de las Farc. Una vez entregué a tres guerrillos que utilizaba y me hicieron mala cara.

 ¿Quién?
El comandante. “No, pero cómo los trae vivos”, decía. Cuando yo llegaba a entregarlos a la Fiscalía los mismos fiscales me decían: “No, es que usted cómo me los va a traer vivos”. Entonces uno ya entendía el mensaje, era un sistema donde todos los querían muertos y a mí me parecía normal entregarlos muertos, así los hubiera cogido vivos. Ahí empezaron los falsos positivos. Eran guerrillos, bandidos, estaban fuera de la ley, tenían su armamento, pero no era la forma de haberlos asesinado.

 ¿Usted se arrepiente?
Sí. Me dejé desbordar, perdí los estribos, el mismo sistema me absorbió, cometí errores que se vieron reflejados en homicidios en persona protegida. No me quiero justificar, pero cuando yo entré a la Escuela Militar a mí me entrenaron como una máquina de guerra. O era la vida mía y de mis hombres o era la vida de los contrarios. Hoy estoy contándole todo esto a la justicia.

 ¿Cómo conoció a ‘Don Diego’?
Él se escondía en algunas zonas donde yo trabajaba. Lo conocí, me pareció una persona muy culta, muy decente, se presentó como un narcotraficante que quería dar información contra Wílber Varela, alias Jabón.

 Y comienza esa guerra entre esas dos facciones del cartel en el Valle...
Sí. A Don Diego lo conozco en 2004, y ahí hay otra doble moral, porque me empiezo a enterar de muchas cosas, de políticos, altos mandos de la Policía y el Ejército que se dividieron en esa guerra. Mire, nosotros perseguimos a Varela mucho tiempo, pero a él lo protegía la Policía. ¿Que cómo sabía eso? Entre los bandidos uno se entera de quién protege a quién.

 ¿Por qué dice usted que el Estado lo declaró objetivo militar?
El general Mario Montoya me declaró objetivo militar. “A ese mayor, que es un bandido, hay que darlo de baja, no capturarlo, darlo de baja”. Como entre cielo y tierra no hay nada oculto, en varias reuniones privadas él les dijo a personas amigas mías eso. Por eso empecé acercamientos con la Fiscalía para entregarme, porque no me iba a dejar matar. Cometí errores, sí, pero no me considero un bandido. Tengo unos documentos asegurados en Estados Unidos y Europa, por si me pasa algo. Si eso ocurre se van a destapar muchas cositas sobre altos mandos del Ejército.

 ¿En alianzas con el narcotráfico?
En alianzas con el narcotráfico y con las autodefensas.

 ¿Por qué se desató la guerra entre ‘Don Diego’ y Varela?
Porque Varela era muy ambicioso; mataba a los amigos para quedarse con las propiedades, se desbordó totalmente. Así mató a un amigo de Don Diego. Se desata la guerra, pero era un mismo cartel y allá todos éramos conocidos. Por eso hubo tanto muerto: allá todo el mundo se conocía, el primo se mataba con el primo, el hermano con el tío, el tío con el abuelo, el abuelo con el hijo y así.

 Era un cartel muy poderoso.
Sí. Yo vi desfile de políticos, de altos mandos del Ejército y de la Policía hablando con Don Diego.

 

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