Coronel estaría involucrado en manipulación de pruebas en caso grafitero

Se busca establecer la responsabilidad del coronel Nelson Arévalo, quien fungió como comandante de la Policía de Suba.

Un nuevo protagonista se sumaría a la lista de policías involucrados en la manipulación de pruebas en la muerte del joven grafitero, Diego Felipe Becerra, registrada el 19 de agosto de 2011 en el noroccidente de la capital de la República.

Según la investigación adelantada por la Fiscalía General, el conductor del bus, Jorge Narváez habría sido contactado por el coronel Nelson Arévalo, quien para la época de los hechos fungía como comandante de la estación de policía de Suba.

Hasta el momento se ha podido certificar, según versiones del mismo chofer, que en los días posteriores a la muerte de Diego Felipe fue contactado por un alto oficial de la Policía quien dio a orden para que fuera trasladado en un carro oficial de la Institución, escoltado por agentes de la Dijín con el entonces jefe de prensa de la Policía Metropolitana de Bogotá, Carlos Arenas.

En dichas declaraciones Narváez acusó a Diego Felipe Becerra de participar en un presunto atraco a la buseta en compañía de sus amigos en la noche del 19 de agosto.

Sin embargo, según la Fiscalía la buseta fue vendida el día 19 de abril en horas de la mañana y el conductor Jorge Narváez habría renunciado en horas de la tarde. Igualmente se tienen registros que indican que esa buseta no circuló el día 19 de agosto porque tenía restricción vehicular.

En este sentido vale recordar que Narváez manifestó que el hurto a su vehículo no fue el 19 de agosto, día de la muerte del joven grafitero, sino un día antes. “Yo fui y miré las fotos, los ojos y las trenzas, y le digo a la Policía que es él (Diego Felipe Becerra) quien estaba con los tres jóvenes que me atracaron el 18 de agosto de 2011” dijo el conductor del bus público, quien después de siete meses volvió a presentar su declaración pese a las constantes citaciones.

El conductor del bus calificó “como un error” haber presentado la denuncia mucho tiempo después de ocurridos los hechos. “Yo puse el denuncio el lunes 22 de agosto y puse la fecha mal, puse que había sido el viernes 19”, aclaró.

Sin embargo, es necesario recordar, que es la segunda vez que Narváez cambia la versión de los hechos, puesto que en agosto del año pasado aseguró que él mismo había llamado a la Policía para denunciar el robo en la calle 106 con avenida Boyacá, y que acto seguido los uniformados, entre los que se encontraba el patrullero Alarcón, habían emprendido la persecución en contra de los tres jóvenes a los que calificó de "atracadores".

En ese momento, el conductor aseguró que el joven grafitero de 16 años se subió en el barrio Castilla, en el suroccidente de la ciudad, acompañado de otros jóvenes. A la altura del sector de Pontevedra, en el norte de Bogotá, comenzaron a asaltar el bus.

“El muchacho me decía vaya despacio, vaya despacio, y yo por los nervios sin querer aceleré y en ese momento me cargó el arma y me repetía que si no iba despacio me estallaba”, dijo Jorge Narváez, el conductor de la buseta, reiterando en esa oportunidad que el asalto se registró en la noche del 19 de agosto.