Coronel Pedro Javier Rojas dice que el general Zapateiro ordenó eliminar la doctrina Damasco

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La renuncia del director del Centro de Doctrina del Ejército Nacional, coronel Pedro Javier Rojas, puso en evidencia las diferencias que existen entre los altos mandos de la institución. El oficial, que lleva 33 años de servicio, renunció a su cargo argumentando la “pérdida absoluta de la confianza en el alto mando institucional”.

El pasado 30 de noviembre se conoció la renuncia del director del Centro de Doctrina del Ejército Nacional, el coronel Pedro Javier Rojas Guevara, un uniformado que suma 33 años de servicio y que está al frente de la planeación de las operaciones de militares. Desde 2011 viene liderando la doctrina Damasco, un plan que se implementó para la modernización del Ejército Nacional y la reforma de prácticas castrenses. Sin embargo, para Rojas, este trabajo que tanto lo enorgullese se ha visto empañado con las recientes decisiones del comandante del Ejército, el general Eduado Zapateiro, lo cual motivó su renuncia al cargo que ostenta.

“Soy fiel a mi Ejército, soy un soldado del Ejército que quiere el bien para mi institución, pero si mi superior está tomando decisiones equivocadas que afectan a la institución, es mi deber moral decirle de manera amistosa, en un ambiente de confianza, pero cuando esos estándares, esas líneas mínimas de confianza se rompen con mi superior, en este caso, el comandante del Ejército, definitivamente tenemos que dar un paso al lado”, explicó el militar en diálogo con Blu Radio reforzando lo consignado en su carta de renuncia: “he perdido absolutamente la confianza en el Alto Mando institucional, encabezada por el señor general Eduardo Zapateiro, comandante del Ejército, lo que me impide continuar bajo sus órdenes”.

Y es que para el alto funcionario la doctrina Damasco representa un plan serio que deben continuar los comandantes, toda vez que se trata de un legado que entregan unos a otros. Afirmó en dicha emisora que el esfuerzo doctrinal de Damasco ha posicionado al Ejército colombiano en el mundo, lo sostiene en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y es motivo de orgullo. Entonces cuando eso no se ve reflejado en las decisiones de la institución, “nos preocupa”. “Frente a que el actual comandante del Ejército lo quiera borrar, eliminar, eso es una realidad, no lo estamos inventando. Él han ordenado quitar el nombre y es en términos de marketing este es un nombre posicionado, que nos da excelencia militar en el mundo”, dijo.

Aclaró que no se trata de un tema personal, sino institucional. “Esto no lo hice yo. Se dio en el marco de un plan de transformación basado en estudios metodológicos muy serios y unos equipos extraordinarios de alto rendimiento hacen un diagnóstico y determinan que hay que revisar la doctrina. Yo llegó a ese equipo y me corresponde liderarlo en un momento especial por el cual estaba pasando el Ejército”, señaló. Agregó que la doctrina no tiene nada que ver, ni es producto del tratado del Proceso de Paz: “cuando aparece Damasco, se realizaba el proceso de negociación política con las Farc eso fue una desafortunada coincidencia. Las Farc siempre han utilizado la doctrina militar como caballito de guerra, que hay que cambiarla, la doctrina del enemigo interno, el discurso lo conocemos”.

Explicó en esa misma entrevista que esa la “mal llamada doctrina del enemigo interno” nunca ha existido en el Ejército y que se trata de un concepto político que tiene otra explicación. En ese sentido, aseguró que el Ejército siempre ha tenido una doctrina militar seria, pero que estaba desactualizada y por eso fue importante el plan Damasco. “Incorpora conceptos como la acción unificada, como el arte y diseño operacional, Damasco hoy la emplea el Gobierno, el presidente Duque el año pasado dijo que la doctrina Damasco está muy bien referenciada en la OTAN. El ministro la ha usado en sus discursos. La conceptualización de la Doctrina ha sido usada para diseñar estrategias como zonas futuro y el plan de guerra. Damasco, ni debilita la doctrina que teníamos antes, ni la cambia, sino que evoluciona”.

El coronel Rojas finalizó sus declaraciones públicas en dicho medio explicando que la doctrina que defiende a capa y espada es para hacer operaciones militares y que le da excelencia, profesionalización y cohesión al Ejército.” Cuando vemos esta oposición (del general Zapateiro), sin ningún argumento profesional serio, decimos que es vacía porque, en vez de profesionalizar, estamos yendo para atrás y no hay cohesión porque se envía es un mensaje de división y confusión a las nuevas generaciones. Llevamos más de ocho años estudiando esta doctrina y también la anterior y de un momento a otro ya es prohibido decirlo, no pueden hablar. Eso no puede pasar en un Ejército serio que está en la OTAN”, concluyó.

El militar, que envió su carta de renuncia el 22 de septiembre de este año, todavía se encuentra activo a la espera de la resolución que apruebe su salida de la institución. Después de tantos años de servicio, dice que se va con la frente en alto por el deber cumplido y que este paso lo da en nombre de su honor y dignidad. El general Enrique Eduardo Zapateiro, por su parte, se ha negado a dar declaraciones a medios de comunicación por este asunto. Lo claro es que esta situación evidencia que existen diferencias considerables dentro de los altos mandos del Ejército Nacional.

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