En lo corrido de 2015 han sido asesinadas 305 mujeres

Los casos de riñas y violencia intrafamiliar han aumentado en comparación con el primer cuatrimestre del año pasado.

Archivo - El Espectador
Tania Cardozo tenía 17 años cuando conoció a Johnatan Barrera. Se hicieron amigos en un parque del barrio donde vivían en Bogotá. Luego se hicieron novios y en menos de cinco meses ella estaba embarazada. Tania, según las autoridades, es una de las víctimas de la nueva oleada de violencia intrafamiliar que se ha identificado en parejas jóvenes en el país. Y aunque no existe una discriminación estadística por edades, hay alarma en las autoridades y centros de atención a la mujer por el aumento en los casos de agresión entre miembros de familias que se conforman apenas terminando la adolescencia.  
 
Cuando se enteraron del embarazo decidieron irse a vivir juntos. Pero muy pronto comenzaron las agresiones de parte de Johnatan hacia Tania. Primero la presionó para que se retirara del colegio, aunque era su último año y ya iba a graduarse. Luego la empezó a encerrar, la dejaba en casa bajo llave, durante el embarazo la hacía dormir en el suelo del cuarto, no permitía que ella se subiera a la cama. Los cambios paulatinos en el comportamiento de él la asustaban, pero ella, queriendo darle un hogar a su bebé, aguantó 3 años y medio los maltratos de él. 
 
El límite de la situación llegó cuando el joven, que hoy tiene 25 años, golpeó a su suegra y agredió a su cuñado. Tania tomó la firme decisión de abandonarlo y regresó donde sus papás. Él fue a buscarla y mientras le decía que tenía que regresar a su casa intentó cortarle el rostro con un cuchillo. Tania trató de protegerse con las manos. Después de 72 días de incapacidad y nueve cirugías para tratar de recuperar la funcionalidad de su mano derecha, denunció al papá de su hija y hace un mes fue capturado. 
 
Esta historia aunque puede representar secuelas físicas y psicológicas en Tania, hizo justicia con el sufrimiento al que estuvo expuesta la joven durante tanto tiempo. Sin embargo, muchas mujeres no corren con la misma suerte, como en el caso de Ángela Johanna Rodríguez, la mujer de 29 años, directora comercial de un concesionario de carros que fue quemada viva dentro de su carro el pasado 25 de marzo en Villavicencio por su compañero sentimental.
 
Ángela Rodríguez y Carlos Humberto López sostuvieron una relación durante varios años, tiempo en el cual habían tenido escenas de violencia intrafamiliar que habían hecho que la Fiscalía 09 Seccional de Villavicencio abriera una investigación contra el hombre. El mismo que también tenía una demanda por injuria, violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria interpuesta por una de sus dos excompañeras sentimentales con las que tenía tres niños.
 
El día de la tragedia, López de 45 años, apareció en el camino de Ángela impidiendo que continuara su ruta hacia la oficina. Él se bajó de su carro y se subió en la parte trasera del carro de ella, al mismo tiempo que le decía que le tenía un regalo. El regalo era una bolsa llena de gasolina que roció sobre ella, luego le prendió fuego. La poca gasolina que le quedó se la echó encima y permaneció en el carro hasta que llegó la Policía y logró rescatarlo. Ángela murió en el acto, él, al día siguiente cuando las quemaduras de tercer grado en el 95% de su cuerpo le impidieron continuar con vida y tener que responder ante la justicia por sus actos. 
 
Este caso estremeció a la población de Villavicencio, puso a la familia de ella y a las autoridades a pensar en cómo podría haberse evitado esta atrocidad. Ahora Ángela hace parte de las 305 mujeres que han sido asesinadas durante este año, 56 menos que en el mismo periodo del año pasado. Los delitos sexuales también han disminuido, en 2015 se han presentado 14% menos que el año pasado. Sin embargo ha habido un incremento del 50% en los casos de riñas entre compañeros sentimentales y 24% de casos de violencia intrafamiliar contra las mujeres, en total 8.856 casos. 
 
Bogotá, Cali y Barranquilla están situadas en los primeros puestos de la lista de feminicidios y también de lesiones personales contra mujeres. En los ataques con ácido, el primer puesto lo tiene Bogotá, seguido de Bucaramanga y luego Barranquilla. Bogotá también está en el primer puesto de los ataques con ácido, este año suman 11, mientras en 2014 solo hubo 2.