Fiscal Nestor Humberto Martínez: crónica de una elección bastante anunciada

Con 17 votos a su favor, la Corte Suprema eligió a un hombre que se ha destacado en campos como el comercial o de sociedades más que en el penal. Martínez prometió ser un gerente de la Fiscalía.

Néstor Humberto Martínez ha sido abogado de conglomerados económicos como el Grupo Aval.  / Andrés Torres
Néstor Humberto Martínez ha sido abogado de conglomerados económicos como el Grupo Aval. / Andrés Torres

Fue la crónica de una elección bastante anunciada. Néstor Humberto Martínez Neira, reconocido como uno de los abogados más influyentes del país, fue elegido por la Corte Suprema como el nuevo fiscal general. Se necesitaron tres jornadas de votaciones para que el alto tribunal eligiera a uno de los tres candidatos que el presidente Juan Manuel Santos había ternado el pasado 20 de abril, después de hacer una convocatoria pública en la que se inscribieron más de 100 personas. Al final ganó el que desde siempre parecía tener más probabilidades de ganar.

Néstor Humberto Martínez es el hombre con quien el presidente Santos estrenó el Ministerio de la Presidencia en 2014 -cartera que se cerró este año luego de que la sucesora de Martínez, María Lorena Gutiérrez, renunciara-. Pero, más que ser un hombre de Santos, su mayor respaldo proviene del vicepresidente Germán Vargas Lleras. En él y en los 17 magistrados que ayer, en horas de la tarde, dieron su voto para que Martínez fuera la nueva cabeza de la Fiscalía, el cargo más importante de la justicia en el país.

Fue un resultado previsible, pues su ventaja sobre sus dos rivales, el exministro de Justicia Yesid Reyes y la excoordinadora jurídica de La Habana Mónica Cifuentes, era notoria. Fuentes cercanas a la Corte Suprema y magistrados de esa misma corporación habían señalado ya que desde que Martínez Neira salió del Ministerio de la Presidencia, en el que permaneció desde septiembre de 2014 hasta junio de 2015, se había concentrado en una sola misión: hacer su campaña ante los magistrados de la Corte para ser elegido como el nuevo fiscal.

La reputación e influencia de este abogado de la Universidad Javeriana provienen de los clientes para los que ha trabajado, que son los conglomerados económicos más poderosos del país. Ha sido asesor del Grupo Empresarial Antioqueño; de Luis Carlos Sarmiento Angulo, cabeza del Grupo Aval, y de los canales de televisión privados RCN y Caracol. Fue presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, miembro de la junta directiva del Banco de la República y laboró como asesor del Banco Interamericano de Desarrollo.

De su hoja de vida queda claro que, de escoger a un abogado con vasta experiencia en el derecho penal como Eduardo Montealegre, la Corte Suprema dio un giro de 180 grados. Martínez Neira, quien fue embajador ante Francia entre 1996 y 1997, se especializó en derecho comercial, de familia y sociedades, y ha sido catedrático de la Javeriana en esas mismas áreas, que son en las que más ha litigado. Fue también ministro del Interior entre 1998 y 2000, y de Justicia durante las presidencias de Ernesto Samper y de Andrés Pastrana.

Néstor Humberto Martínez aterriza en esta posición en un momento crucial para el país, cuando el acuerdo final con las Farc parece estar a la vuelta de la esquina. El pasado 9 de junio, cuando él, Reyes y Cifuentes se presentaron en la Corte Suprema para ser entrevistados, Martínez Neira hizo énfasis en que ofrecería seguridad jurídica para el sistema de justicia transicional que se defina en La Habana, pero resaltó también que habría “cero impunidad” frente a crímenes de lesa humanidad. La impunidad, en general, es un tema que lo inquieta severamente, dejó claro ese día.

Martínez propuso, sobre todo, modernizar la Fiscalía en sus sistemas para atacar la ineficacia del organismo. Aseguró que en dos años todos sus archivos estarían sistematizados y dijo que trataría de ser una especie de gerente para lograr un sistema penal acusatorio más eficiente. Ahora que fue elegido con 17 votos, es su oportunidad de demostrar que nombrarlo a él, por encima de Yesid Reyes y de Mónica Cifuentes, quienes apenas obtuvieron dos votos cada uno, era la decisión más acertada que podía tomar la Corte.