Una vez se supere el escándalo de corrupción

Corte Suprema, a depurarse

En el alto tribunal hay funcionarios esperanzados en que el coletazo de la posible investigación contra dos de sus expresidentes sea la limpieza completa de este alto tribunal. Aseguran que José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte aún tienen aliados allí.

Esta es la Sala Plena de la Corte Suprema en la que estaban José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte. / Archivo - El Espectador

Para quienes conocen los pormenores de la elección de Néstor Humberto Martínez como fiscal en julio del año pasado, la cual derivó de una terna presentada por el presidente Juan Manuel Santos ante la Corte Suprema, su anuncio sobre las pruebas que podrían comprometer a José Leonidas Bustos significó la ruptura definitiva con un hombre que, como magistrado de ese tribunal, había promovido con ahínco su candidatura para la Fiscalía: el propio Bustos. El único togado que ha logrado ser escogido dos veces presidente de la Sala Penal de la Corte Suprema.

En la Corte, quienes recuerdan a Bustos en el Palacio de Justicia mencionan la nube de escoltas que lo rodeaba para salir a cualquier parte. Le gustaba, afirman, ostentar de su posición privilegiada. Interrumpir reuniones con colegas diciendo que debía atender una llamada del jefe de Estado. Hacer reuniones en su apartamento en el exclusivo sector de La Cabrera. Cuando fue elegido presidente de la Corte en 2015, envió regalos de agradecimientos a sus colegas de una tienda italiana, cada uno por un precio cercano a los $600.000. O sea que, para decir gracias, pagó más de $10 millones.

A Francisco Ricaurte, el otro exmagistrado involucrado en este escándalo, lo recuerdan como “el hombre de los contactos”. En los pasillos de la Corte, desde hace mucho tiempo, se hablaba de posible corrupción. Pero nadie hacía nada. Ahora que el fiscal Martínez les entregó las evidencias que podrían relacionar a Bustos y a Ricaurte con una red de contaminación judicial, y que la Sala Penal a su vez envió esas evidencias a la Comisión de Acusación, son varios los funcionarios de la Corte que esperan que esta tormenta se lleve, además, a los aliados de Bustos y Ricaurte que permanecen en el tribunal.

>>> LEA: Abren indagación en la Comisión de Acusación contra exmagistrados por corrupción

“Tenemos que reconocer que este asunto está empezando a purificar la Corte. Ellos postularon a gente que todavía está, vivían reuniéndose en sus casas o en restaurantes con magistrados no solo de la Corte Suprema, sino también del Consejo de Estado. Ojalá que la Comisión de Acusación haga lo correspondiente para que se establezca si ellos cometieron o no actos de corrupción y hasta dónde llegó esa corrupción. Eran hombres muy bien conectados, sin duda”, dice una fuente de alto nivel de la Corte Suprema.

El miércoles pasado, en rueda de prensa, la vicefiscal María Paulina Riveros reiteró que a Luis Gustavo Moreno, exjefe anticorrupción de la Fiscalía, nadie lo había recomendado, que se ganó su cargo a pulso. En la Corte, sin embargo, tienen otra versión: no fue ni siquiera Bustos quien lo sugirió para el cargo directamente. “Bustos generó mucha presión para que Moreno llegara a la Fiscalía. Lo logró a través de un hálito de poder que construyó con congresistas y con altos funcionarios del Gobierno Nacional”.

El Espectador conoció otro dato que ahora mismo adquiere mucha relevancia: antes de que Néstor Humberto Martínez fuera elegido, el pequeño grupo de magistrados que trataba de hacerle oposición a Bustos dentro de la Corte lo citó para comunicarle que votaría por él, con la condición de que se alejara de José Leonidas Bustos. Con el anuncio de las pruebas contra Bustos y Ricaurte, el mensaje fue contundente.

Este jueves se supo que la Comisión de Acusación va a llamar a Gustavo Moreno y Leonardo Pinilla para que declaren. Sus versiones serán claves, pues lo que se sabe hasta ahora es que ambos habían mencionado –en las conversaciones que les fueron grabadas por la DEA– a Bustos y a Ricaurte como piezas de una red de corrupción en la Corte Suprema, que arreglaba procesos a congresistas. Por este mismo caso, los congresistas Musa Besaile y Hernán Andrade y el exsenador Luis Alfredo Ramos van a ser indagados, pues hay indicios de que ellos habrían sido beneficiarios de esa red.