Crimen del periodista José Emeterio Rivas, difícil de resolver

Testimonios nada claros, como unos de “Ernesto Báez”, siguen llegando al expediente del asesinato del comunicador, de Barrancabermeja.

Sólo siete días le quedan a Elkin Bueno Altahona en la Alcaldía de Barrancabermeja (Santander), y la sombra de la parapolítica sobre su figura aún no se disipa. Contra el alcalde, también presidente de la Federación Colombiana de Municipios, han declarado varios exjefes paramilitares que, además de acusarlo de recibir patrocinio económico para una de sus tantas campañas políticas, lo vinculan como responsable del asesinato del periodista José Emeterio Rivas.

En la Unidad contra el Terrorismo de la Fiscalía avanza una investigación por vínculos con el paramilitarismo contra el alcalde Bueno, apoyada, principalmente, en las declaraciones de Rodolfo Useda, alias Julio Castaño, quien fue el segundo al mando del bloque Libertadores del Sur. Castaño aseguró que Bueno Altahona recibió dinero de su parte para financiar su campaña política para la Alcaldía de 2004, en la que fue derrotado. Que se lanzara al cargo fue cuestionado, pues en su contra pesaba una inhabilidad de la Procuraduría por irregularidades durante su segundo período como alcalde de Barrancabermeja en 1998.

Elkin Bueno ocupaba el despacho municipal cuando, a finales de los 90, los paramilitares llegaron a Barrancabermeja, el último reducto de las guerrillas en el Magdalena Medio. Los “paras” tenían no sólo la intención de expulsar a las milicias del puerto fluvial, sino también las ganas de hacerse al control sobre el cartel de la gasolina. Barrancabermeja era, como la denominó Ernesto Báez, “la puerta de oro de Santander”. En las elecciones de 2004, cuando aspiraba a su tercer período como alcalde, Bueno fue derrotado por Germán Cote Gravino, quien también fue cuestionado en su momento por presuntos nexos con paramilitares. Cote Gravino llegó a presidir la Asociación de Municipios Amigos de la Paz (Amipaz), en la que participaron decenas de alcaldes del país, en especial de la Costa Caribe y el Magdalena Medio. Con esa agremiación, se supone, los paramilitares planeaban tanto ampliar su proyecto político como apropiarse de recursos de los municipios.

El defensor del alcalde Elkin Bueno, el abogado Miller Guzmán, sostiene que ha aportado pruebas, incluidos otros testimonios de “exparas”, que niegan cualquier apoyo paramilitar a Bueno Altahona en la campaña de 2004. En cambio, dice que entre los documentos hay testimonios que apuntan a que Cote Gravino recibió el apoyo de las autodefensas para ganar esas elecciones.

Pero al alcalde Elkin Bueno no sólo lo comprometen los testimonios de exparamilitares que su defensa dice haber desvirtuado, sino también un video que incluso circula en internet, en el que aparece durante una celebración junto a alias Yeison, un paramilitar de esa región de Santander. El Espectador, además, conoció una declaración de Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, el exjefe paramilitar que ejercía el poder político en el Magdalena Medio, en las que sindica a Bueno como determinador del asesinato de Emeterio Rivas, periodista de Barrancabermeja.

El asesinato

El domingo 6 de abril de 2003, José Emeterio Rivas y cuatro personas más que lo acompañaban fueron asesinados por paramilitares en zona rural de Barrancabermeja. Hasta ese día, el locutor de 45 años denunció la corrupción del municipio desde los micrófonos de la emisora Calor Estéreo, desde donde transmitía su programa Las fuerzas vivas.

La acusación de haber ordenado el crimen cayó sobre Julio César Ardila, el entonces alcalde del municipio. Rivas había denunciado la supuesta corrupción del alcalde Ardila en la adjudicación de algunos contratos que favorecían a paramilitares de la región. La animadversión entre el periodista y el funcionario no era un secreto. En enero de 2009, un juzgado penal de Bucaramanga condenó a Ardila a 28 años de cárcel por el asesinato de Rivas. El proceso se soportó esencialmente sobre la declaración del desmovilizado de las Auc Rayner Brokate, quien aseguró haber estado presente en la reunión en la que se planeó el crimen.

Así se cerró esta historia. En apariencia, al menos, porque en junio de 2014 Ernesto Báez habló por primera vez del caso en una de sus versiones libres a un fiscal de Justicia y Paz. En esa declaración, que salió a la luz pública hasta ahora, el desmovilizado contradijo la conclusión a la que llegaron los jueces, al asegurar que quien realmente ordenó el asesinato de Rivas fue Elkin Bueno, el actual alcalde de Barrancabermeja.

Desde su programa radial, Rivas también criticaba la gestión de Ardila y a la vez sostenía que elegir a Bueno significaba la continuidad de la corrupción. Temeroso de perder las elecciones, indicó Báez, el candidato Bueno se reunió con Julio Castaño para planear el asesinato del periodista, consciente de que ante los pobladores de Barrancabermeja saldría bien librado, pues la culpa recaería sobre el exalcalde Ardila por la disputa que sostenía con el periodista. Estas declaraciones de Báez coinciden con lo manifestado por alias Wolmar, desmovilizado condenado por este homicidio, quien, según registró el diario Vanguardia Liberal de Bucaramanga, declaró que el exalcalde Ardila no tuvo nada que ver en el asesinato del periodista.

Sin embargo, en una versión posterior, también conocida por El Espectador, el exjefe paramilitar suavizó sus declaraciones. Según Báez, a él no le constaban los vínculos de Elkin Bueno con las autodefensas ni su participación en el asesinato de Rivas. Sus declaraciones, agregó, están basadas en información de Julio Castaño. Una vez más, sus palabras en el marco de Justicia y Paz quedaron en entredicho. Ha declarado en múltiples procesos y es testigo habitual de la Fiscalía. Pero así como ha hablado largo sobre parapolítica, hay varias acusaciones en su contra por falso testimonio y sus versiones, en ocasiones, se contradicen con las de otros desmovilizados.

Mientras tanto, el exalcalde Julio César Ardila sigue pagando una condena por el crimen del periodista José Emeterio Rivas. Este año se han conocido declaraciones de otros exparamilitares, como Julián Bolívar, quien ha dicho que el testigo estrella contra Ardila, el hombre identificado como Rayner Brokate, ni siquiera existe.