La cruzada de José Manuel Acevedo por la justicia

El abogado y periodista lidera una propuesta ciudadana que busca rescatar la credibilidad de la sociedad en los administradores de justicia.

Gustavo Torrijos - El EspectadorJosé Manuel Acevedo

“Sin personas que se comprometan con esas transformaciones que empiezan desde uno mismo, podremos tener todas las constituciones que queramos y todo seguirá igual”, asegura el abogado y columnista José Manuel Acevedo, quien también hace parte de la mesa de trabajo de las mañanas de RCN la Radio. En diálogo con El Espectador, Acevedo cuenta todos los detalles de una iniciativa ciudadana que busca promover reformas con el objetivo de recuperar la confianza de la sociedad en la administración de justicia.

¿Cómo surgió la idea de este SOS por la justicia?


El momento coincide naturalmente con los últimos escándalos en las altas cortes. Conscientes de que la descomposición lamentablemente había llegado al tope, decidimos con un grupo de jóvenes abogados hacer un alto en el camino para decir: este no fue el derecho que nos enseñaron. Aunque fuera difícil había que renovar la fe y el compromiso en una justicia mejor y creímos que la forma de hacerlo era llamar la atención de nuestra generación para provocar un frenazo, reconocer que las cosas van mal pero que pueden ser mejores si existe un compromiso serio de nuestra parte.

¿Por qué les dio por meterse en este berenjenal de tratar de arreglar los entuertos de una administración de justicia cada vez más desprestigiada por escándalos y roscogramas conocidos?

Porque justamente como abogados tenemos dos caminos: o dejamos que la profesión se desprestigie aún más y con ello terminamos todos metidos en el cajón de los corruptos, o mostramos que en Colombia hay abogados y estudiantes de derecho que no estamos de acuerdo con lo que está pasando, queremos gritarlo pero, además, aportar soluciones reales de cambio. ¡Obviamente nos decidimos por lo segundo!

¿A qué atribuye usted la tremenda dificultad de reformar la justicia en Colombia?

Primero, a la indiferencia de los buenos, luego a que todos (políticos y jueces clientelistas) se han enquistado en la cúpula y no dejan que las cosas cambien; pero sobre todo, la mayor dificultad que hemos encontrado está en que toda solución que se aporta tiene más que ver con los de arriba pero deja a un lado el acceso a la justicia y los problemas de la base del sistema de los ciudadanos. Con ellos y desde su perspectiva es que queremos pensar en soluciones creativas y ojalá distintas.

Muchos temen que en esos proyectos de reforma terminen colándose cosas peores. ¿Usted compra esa tesis o cree que es una excusa para no meterle la mano a las altas cortes?


Lo que creo es que no serán suficientes. Ojalá se mejoren las prácticas y la selección de los magistrados y se acaben los roscogramas, pero el nuevo esquema de gerencia de la justicia, si se acaba la judicatura, va a necesitar propuestas realistas para la gente de a pie. ¿Quién piensa en ellos en todos esos proyectos que cursan en el congreso? Los problemas de la justicia no están todos en la cúpula. Hay que pensar en las otras reformas: las que afectan la vida de la gente.

¿Quiénes integran este grupo, qué funciones desempeñan cada uno y quién los están apoyando en esta cruzada?

Tenemos un comité promotor del cual hacemos parte cinco abogados y un diseñador gráfico. José Fernando Torres, experto en innovación tiene una mirada muy original de las cosas. Angélica Flechas, es egresada de los Andes de derecho y diseño y su obsesión es que podamos mejorar la experiencia de los usuarios de la justicia para simplificarle la vida al ciudadano. Francisco Bernate litiga en el área penal en donde existe tanta injusticia e impunidad. Su visión es clave. Luego está Jorge Colmenares, hermano de Luis Andrés Colmenares. Nadie más que él y su familia deberían mandar todo para el carajo y creer que la justicia no tiene futuro. Sin embargo, cree que hay que apostarle a una administración judicial mejor. Y, finalmente, Santiago Salazar, el único no abogado que donó su tiempo y trabajo para montar nuestro centro de operaciones: www.sosporlajusticia.com

¿Cuál es la hoja de ruta de la declaración de principios que ustedes están promoviendo?

Primero, invitar a que la gente lea esa declaración en torno a la cual nos hemos unido y, si están de acuerdo, la firmen. Ya somos más de 1.600 en muy pocas semanas. Lo siguiente es pasar de la indignación a la acción. Aportar y discutir ideas nuevas en nuestra urna virtual. Con ellas y propuestas propias en las que hemos trabajo desde el comité promotor, esperamos después del 20 de julio presentarle al Congreso y al gobierno "la otra reforma a la justicia"; esa que habremos logrado construir en este ejercicio participativo ciudadano.

¿Qué propuestas le han llegado a esa urna virtual que habilitaron para que los ciudadanos propongan salidas a esta crisis de la justicia?

Estamos arrancando pero a la gente le preocupa la eficiencia en los juzgados, el divorcio de la tecnología con la justicia, el enredo en que hemos convertido los contratos y los códigos en Colombia y, claro, la falta de transparencia de los altos magistrados. Frente a cada cosa, aportan algunas ideas que estamos compilando.

¿Cómo van a hacer para decantar todas las propuestas ciudadanas al momento de presentar ese paquete legislativo que busca reformar la justicia?

Haremos una curaduría de todas ellas y ojalá sean muchas. El criterio básico es que piensen en los ciudadanos comunes y corrientes y sus angustias cuando tienen que acceder a la justicia. Que sean creativas e inexploradas es fundamental. No sirve mucho repetir lo que ya se ha dicho. Para eso están los cientos de notables que se la pasan dando las mismas recomendaciones de siempre.

¿Cómo sería el prototipo de juzgado ideal que ustedes se imaginan? ¿Cómo optimizar en últimas la administración de justicia?

José Fernando Torres y Angélica Flechas, dos de nuestros líderes, están trabajando con empeño en esa idea. Pero le adelanto: usar eficientemente la tecnología es amable y sencillo de entender para el ciudadano, genera sinergias y buen ambiente de trabajo entre los servidores que acompañan al juez y, sobre todo, no requiere inversiones cuantiosas. Se trata de que con lo que hay se pueda hacer mucho más y mejor.

¿Qué podemos aprender como sociedad del escándalo del magistrado Jorge Pretelt en la Corte Constitucional?

Que la ética tiene todo que ver con el derecho y que si fue la gota que rebosó la copa para hacernos reaccionar sobre las cosas impresentables que estaban ocurriendo, y ponernos a pensar en nuevas ideas, ¡qué bueno que estallara todo ya!

¿Le suena que los demás magistrados de la Corte renuncien? ¿Es decir, que el señor Pretelt se quede solo en la Corte? ¿Sería esa una salida digna para ese alto tribunal?

La invitación, le repito, es a pensar más allá de nuestros altos magistrados. Ellos, todos, como generación de jueces que nos preceden, lamentablemente nos defraudaron. Ojalá reaccionando desde ya, esta cochada de abogados jóvenes de la que hacemos parte, podamos ser mucho mejores y consistentemente éticos.

¿Qué universidad les va a colaborar en el desarrollo de esta iniciativa?

Esperamos que sean las mejores. Estamos tocando puertas y por alguna comenzaremos para hacer algunas experiencias piloto como la del juzgado modelo que queremos proponer.

¿Esto es como una especie de séptima papeleta para rescatar a la justicia?

Ojalá sirviera para modificar algunas normas pero sobre todo para cambiar la cultura judicial del país. Sin personas que se comprometan con esas transformaciones que empiezan desde uno mismo, podremos tener todas las constituciones que queramos y todo seguirá igual.