Las culebras de 'Popeye'

El jefe de sicarios de Pablo Escobar teme por su vida ahora que está libre. Estuvo en prisión 24 años.

John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, pidió protección al Estado colombiano. / El Tiempo

El mito en el que se convirtió John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, la mano derecha de Pablo Escobar y perpetrador del terror que sembró el cartel de Medellín, volvió a tomar forma anoche: a las 9:03 p.m. salió libre tras estar 24 años en prisión. En una caravana de seis camionetas, una de ellas con la bandera de la Defensoría del Pueblo, Popeye fue trasladado desde la cárcel de Cómbita (Boyacá) a la capital del país. La Policía de Tunja lo custodió hasta el peaje de Albarracín, desde donde su seguridad fue asumida por la Policía de Bogotá.

Las medidas preventivas para cuidar su vida se extremaron desde el lunes pasado, cuando su libertad se concretó, pues Velásquez teme que lo asesinen. Antes de dejar la cárcel de Cómbita, le pidió a la Policía, “con el mayor respeto”, seguridad “desde la puerta del penal”. Su paradero sólo lo conocerá el juez que ordenó su libertad condicional el pasado viernes. Además Popeye solicitó a la Defensoría del Pueblo, de su puño y letra, que protegiera su derecho a la vida. De ahí que esta entidad haya establecido “contacto con las autoridades competentes, a fin de que se dispongan las medidas correspondientes para la salida y traslado”.

Popeye ha sostenido en reiteradas ocasiones que lo quieren matar. Hace varios años reveló que su cabeza tenía precio, US$1 millón. Presiente que en la libertad lo acecha la muerte, que en cualquier momento lo van a callar para siempre como represalia por todo lo que ha contado desde la cárcel. Sus confesiones han dado cuenta desde los vínculos entre el capo de capos y algunos políticos reconocidos hasta la manera en que ejecutaban sus “vueltas”.

De hecho, debido a lo que decidió contar se granjeo la enemistad de la familia Ochoa de Medellín. En 2009 trascendió una carta en la que aseguró que Jorge Luis Ochoa miembro del cartel de Medellín, participó en dos de los crímenes orquestados por Escobar que más se recuerdan: el homicidio de Luis Carlos Galán y la bomba contra el avión de Avianca que segó la vida de 107 personas. “Por intermedio de Carlos Castaño, Pablo y don Jorge Ochoa reciben la información que el candidato a la Presidencia de la República, César Gaviria, va a volar en un vuelo comercial de Bogotá a Cali”, sostuvo en su momento.

Luego remató afirmando que le entregó US$120.000 a Carlos Castaño para viáticos y para que les pagara a los agentes del DAS que habían contactado para recibir el maletín bomba y subirlo al avión. Sobre la espalda de Popeye pesa el conocimiento de crímenes que, según sus cuentas, silenciaron la vida de 3.000 colombianos, 300 de ellos asesinados por él mismo. Hoy teme que sus enemigos le arrebaten aquello con lo que él negoció junto a Escobar: la posibilidad de existir.

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