La coca sigue concentrada en las zonas históricamente afectadas: UNODC

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La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito entregó un nuevo informe sobre la situación de los cultivos de uso ilícito en el país. La intervención en los territorios ha sido clave en la reducción de cultivos de coca.

A corte de 31 de diciembre de 2019 se reportó una reducción del 9% en el área sembrada con coca en el país, pasando de 169.000 hectáreas en 2018 a 154.000 en 2019. Sin embargo, la producción de cocaína se mantiene estable, según informó la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, a través del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci) que, en un nuevo informe, revelaron nuevos hallazgos sobre el monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos.

Para empezar, el informe señala que dicha reducción confirma la ruptura de una línea de incremento que se venía presentando desde 2014 en el país y que alcanzó su pico máximo en 2017, cuando se reportaron 171.000 hectáreas de coca. Pero, volviendo a 2019, la disminución del 9% de cultivos de coca fue posible porque, pese al aumento del fenómeno en Norte de Santander y Cauca, se logró la reducción de cultivos en el resto del país.

Nariño dejó de ser el departamento más afectado por cultivos de coca, al pasar de 41.903 hectáreas a 36.964, este lugar lo ocupó Norte de Santander donde los cultivos aumentaron de 33.598 hectáreas en 2018, a 41.711, en 2019. Tibú es ahora el municipio con más cultivos de coca con un 27% de toda la coca del país. En efecto, los departamentos de Nariño y Norte de Santander agrupan más del 50% de toda la coca del país. Si se suman Putumayo y Cauca, en estos cuatro territorios se concentra el 78% de la coca del país. (“Gobierno Duque parece alejarse de compromisos del Acuerdo de Paz”: Amnistía Internacional)

En 2019, Caldas y Cundinamarca siguen libres de coca; Arauca y La Guajira tampoco registraron cultivos. Boyacá, Santander, Cesar, Magdalena, Guainía y Vaupés, tienen menos de 100 hectáreas de coca; y Vichada y Amazonas tienen menos de 1.000 hectáreas. Para la UNODC, esto representa una buena oportunidad para consolidar definitivamente estos territorios.

El documento también señala que, aunque en 2019 hay menos coca en los parques, los resguardos y las comunidades negras, la coca sigue siendo una amenaza para la diversidad biológica y cultural de Colombia. La coca en parques nacionales bajó 14%, sin embargo, los parques La Macarena, Catatumbo-Bari y Nukak suman cerca de 3.600 hectáreas de coca.

En los resguardos, la reducción fue del 15,5% y estuvo fuertemente influenciada por la erradicación manual y focalizada en los resguardos más afectados. El resguardo Inda Zabaleta (Nariño), por ejemplo, tuvo una reducción del 35% y, sin embargo, sigue siendo el más afectado por cultivos de coca. La coca aumentó en las zonas de amortiguamiento de parques, principalmente en Norte de Santander donde amenaza el parque Catatumbo-Barí; en Cauca, donde está amenazado el parque Farallones de Cali y en Putumayo, donde amenaza el parque La Paya.

No obstante se advirtió que, aunque hubo reducción reducción, para el 31 de diciembre de 2019 había tres veces más coca que en 2013, cuando se registró el punto más bajo de la serie histórica. El potencial de producción de clorhidrato de cocaína pura se estimó en 1.137 toneladas, verificándose un aumento de 1,5% en relación con el 2018. La producción estimada de hoja de coca también aumentó un 1,6% si se compara con el 2018, pues para 2019 fue de 993.107 toneladas. A nivel nacional, se estima que una hectárea produjo alrededor de 5,8 toneladas de hoja de coca fresca en 2019.

En la exposición del informe, se indicó que para lograr reducción de cultivos en los territorios fue necesaria alguna clase de intervención, pero, en 2019, esto solo se aplicó en apenas el 25% del territorio con influencia de cultivos ilícitos. Por lo que desde las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, consideran que, un aumento en la intervención, produciría efectos más contundentes en el objetivo de reducir los cultivos de uso ilícito. (La militarización no ha traído más seguridad y bienestar a los territorios)

La concentración de la coca en enclaves

La UNODC afirma que, tal como sucede desde 2015, la coca sigue concentrándose en zonas históricamente afectadas conformando enclaves productivos en donde se crean condiciones propicias para la producción de hoja de coca, su transformación a base o clorhidrato de cocaína y su posterior tráfico a centros de consumo en Colombia y el exterior. Los principales enclaves productivos se encuentran actualmente en Catatumbo (Norte de Santander), Frontera Tumaco (Nariño), El Charco Olaya Herrera (Nariño), El Naya (Cauca-Valle del Cauca), Valdivia-Tarazá-Cáceres (Antioquia), Argelia-El Tambo (Cauca), y Frontera Putumayo (Putumayo). El 36 % del área con coca en 2019 se encuentra en estos enclaves.

“Las sustancias químicas no se producen en los enclaves productivos, la droga no se produce allí, el dinero no se transforma en viernes o servicios allí, los enclaves tienen enlace con los territorios de afuera que también deberían ser centro de atención. Durante mis visitas al territorio, he evidenciado que las comunidades son sensibles a elementos que no está en las estadísticas como: gobernanza, liderazgo, presencia institucional, problemas de corrupción e inseguridad”, explicó Pierre Lapaque, representante de la UNODC, en Colombia, durante la presentación del informe.

En ese sentido, el análisis también dio cuenta de las brechas de desarrollo entre municipios rurales con y sin cultivos de coca. Los resultados apuntan a que en los municipios con coca 3 de cada 10 personas están en condición de pobreza, en los territorios libres de coca este indicador es de 1.8 de cada 10 personas. El 11% de la comunidad con cultivos de coca es analfabeta, en los municipios sin coca es el 9%. Además, en los territorios con coca hay un 54% de cobertura de acueducto, porcentaje que se eleva al 71% en los territorios sin coca. (“La regulación y el control es el camino”: Santos frente a la lucha contra las drogas)

Efectos de la política pública

El Gobierno Nacional, a través de la Política Ruta Futuro, propuso una zonificación basada en las características de los territorios afectados por cultivos de coca, con la idea de diseñar estrategias de política pública que respondan de una manera óptima a las condiciones específicas de esos territorios. Esta zonificación ha sido fue integrada al sistema de monitoreo de UNODC y se evidenció que en tres de las 12 categorías propuestas por Ruta Futuro, se concentra el 48 % de la coca detectada en 2019.

1. El 18% de la coca se encuentra en zonas de Reserva Forestal que corresponden a zonas de manejo especial, localizadas principalmente en Norte de Santander, Bolívar y Nariño.

2. El 16% de la coca está en tierras de las comunidades negras; la gran mayoría de la coca bajo esta categoría se encuentra en el departamento de Nariño.

3. El 14% de la coca se encuentra en la zona de interés estratégico bajo la categoría de integración productiva. Putumayo y Norte de Santander tienen cerca del 58% de la coca bajo esta categoría.

Hay que tener en cuenta que los puntos 1 y 2 corresponden a zonas de manejo especial, por lo que las estrategias que se desarrollan ahí deben adecuarse a las particularidades de la normatividad que rige. En estas zonas de manejo especial - que agrupa a comunidades negras, reservas forestales, Parques Nacionales, Naturales de Colombia y resguardos indígenas - tiene el 47% de los cultivos de uso ilícito. El Parque Nacional Natural Catatumbo Barí fue el más afectado en 2019 al registrar 1.448 hectáreas de coca.

El punto 3 corresponde a zonas de interés estratégicas, por estar próximas a cabeceras municipales. En estas zonas - que agrupan territorios fronterizos, de integración productivas y de amortiguamiento - se registra el 31% de cultivos de uso ilícito. Finalmente, en las zonas de libre intervención - que agrupan población de alta densidad, territorios de afectación permanente y el resto - hay un 22% de estos cultivos.

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