'Lo de la UP fue un genocidio político'

En la sentencia contra el excomandante paramilitar se hace una recapitulación de la violencia que se vivió en el Urabá desde la década de los 80.

Hébert Veloza García, alias ‘H.H.’ está recluido en una cárcel norteamericana por delitos relacionados al narcotráfico.

El fallo de 560 páginas contra el extraditado a EE.UU. y excomandante paramilitar del bloque Bananero Hébert Veloza García, alias Don Hernán, Carepollo, Mono Veloza, Hernán Hernández. y su más conocido, H.H., condenado a siete años de prisión, se convirtió en un documento histórico que no sólo revela cómo fue el auge de la autodefensas en el Urabá, sino, además, cómo la omisión y negligencia de las autoridades civiles, militares y policiales permitieron que 15 Convivir, que actuaron durante 1996 y 1998 en la región, financiaran, patrocinaran y se convirtieran una de las fuentes de ingresos de los ‘paras’.

Por estos hechos, un Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá ordenó que se abriera investigación contra las personas que en esa época formaban parte de administraciones públicas, comandaran batallones y tuvieran funciones de vigilancia sobre las Convivir del norte de Antioquia, ya que tienen “responsabilidad” por la ola de violencia que desataron los paramilitares del bloque Élmer Cárdenas en el Urabá antioqueño. El magistrado del Tribunal Superior de Bogota, Eduardo Castellanos Roso también indicó en su decisión que los empresarios de las bananeras Chiquita Brans, Banacol, Unibán, Probán y Del Monti deben ser procesados por haber pactado con las autodefensas el pago de US$0,3 por caja exportada.
Según se lee en el fallo, H.H. y otro exjefe paramilitar del Urabá, Raúl Hasbún, alias Pedro Bonito, les contaron a las autoridades cómo se utilizaron las Convivir como empresas fachadas para realizar los giros de estos pagos. Esta operación fue corroborada al revisar los registros financieros de las supuestas empresas de seguridad y vigilancia. Agregaron, además, que la Convivir Papagayo se convirtió en el bastión del paramilitarismo en esta azotada región del país.

Este es apenas uno de los capítulos que resalta el fallo contra Veloza García, un hombre de 47 años que a finales de los 80 ingresó a una de las fincas de los hermanos Castaño para ser entrenado por el comandante Doble Cero y de esta manera convertirse en uno de los terrores del Urabá. En su carrera criminal inició como comandante del grupo Escorpión, un brazo armado del bloque Élmer Cárdenas. Posteriormente tomó la comandancia del bloque Turbo, para luego convertirse en el máximo jefe del bloque Bananero y bloque Calima, este último que actuaba en el Valle del Cauca.

H.H. fue procesado por los delitos de concierto para delinquir, utilización de insignias y uniformes de uso privativo de las fuerzas militares, homicidio, reclutamiento de menores, desaparición forzada, desplazamiento forzado, secuestro, tortura y actos de barbarie y terrorismo. Por estos hechos fue sentenciado a siete años de prisión por los beneficios de Justicia y Paz y a pagar una multa de $10.500 millones. De no haber sido así, la condena hubiera estado estimada en 40 años de cárcel. Igualmente, Veloza García tendrá que hacer un acto de reparación colectiva con las víctimas del exterminio de la Unión Patriótica (UP) y el asesinato de cientos de sindicalistas que trabajaban en el Urabá.

Esta primera condena contra el bloque Bananero y H.H. —quien todavía tiene que responder por los crímenes cometidos con el bloque Calima— tiene varios capítulos que relatan la historia de cómo una guerrilla fraccionada como el Epl permitió la creación de reductos paramilitares. 

Asimismo, es incisiva en determinar como un “genocidio político” los asesinatos sistemáticos contra la UP a finales de la década de los 80.
Según el propio tribunal pudo ser orquestada por varios actores, pero que principalmente por órdenes del clan Castaño se agudizó la persecución. Finalmente, hace un urgente llamado a que se vele por la reparación de las víctimas y se preserven los bienes que han entregado distintos comandantes de las autodefensas, ya que, según un informe de la Unidad para la Atención y Reparación de Víctimas, muchos se encuentran en un estado deplorable por su mala administración.

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@santsmartinez

 

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