Las denuncias de un testigo clave en caso del grafitero

El uniformado asegura que fue víctima de un ataque en la cárcel La Modelo, del cual ya están notificados el director de ese centro carcelario y la Fiscalía.

El patrullero Freddy Navarrete está recluido en la cárcel La Modelo / Andrés Torres

En medio del proceso que se adelanta contra varios oficiales y uniformados de la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog), por la muerte del joven Diego Felipe Becerra el 19 de agosto de 2011, se conoció que uno de los testigos principales de la Fiscalía, el patrullero Freddy Navarrete, fue atacado en la cárcel Modelo en Bogotá, como lo denunció el padre del grafitero, Gustavo Trejos. Asimismo, que el pasado 20 de julio Navarrete, implicado en los hechos por supuestamente manipular la escena del crimen de Becerra, puso en conocimiento de Carlos Alberto Murillo, director de ese centro de reclusión, los acontecimientos y las amenazas de los que venía siendo víctima y, además, le pidió que fuera cambiado al patio 3 de paz y convivencia, porque ahí se sentía más seguro.

En la carta escrita a mano, Navarrete relató que fue trasladado al patio 6 de la cárcel después de un incidente que tuvo con el recluso Róbinson Paniagua, quien supuestamente le había pagado a un guardia del Inpec $500.000 y una botella de whiskey para que lo sacaran del patio 3 y lo enviaran a su actual sitio de reclusión, donde están los criminales más peligrosos en la Modelo. Al parecer, Paniagua le contó al guarda de patio que Navarrete le había pegado y que por esta razón lo “quería sacar como fuera del lugar donde ambos estaban”. Según la tesis del testigo de la Fiscalía, es que toda esta situación se da porque, al parecer, quieren atentar contra su vida.

Navarrete, junto con el teniente Rosemberg Madrid y el patrullero Nelson Rodríguez —también implicados en el caso y señalados de haber alterado al escena del crimen, supuestamente por órdenes de sus superiores—, se encuentra colaborando con la justicia y ha solicitado -desde el 21 de diciembre de 2012, cuando declaró ante la Fiscalía que lo sucedido con la muerte del joven grafitero no correspondía a las primeras versiones que habían entregado sus compañeros- que se le brinde un esquema de seguridad para él y su familia, ya que teme por su vida, al ser testigo clave en un caso que involucra a altas esferas de la Fuerza Pública.

Y es que Navarrete fue uno de los que salpicó a los coroneles de la Policía Nelson de Jesús Arévalo y José Javier Vivas, excomandante de la estación de Suba y exsubcomandante de la Mebog, hoy en día procesados por este caso. El patrullero ha dicho también que se creó una especie de ‘pacto de silencio’ entre los implicados para evitar futuras investigaciones y sanciones, y que por esa razón se plantó un arma en el lugar de los hechos y se creó un perfil criminal de Diego Felipe Becerra, de quien dijeron había robado una buseta esa noche. Sin embargo, todo resultó ser una mentira, como lo señaló el ente investigador, ya que el vehículo de transporte público tenía pico y placa ambiental para la noche en que el uniformado Wílmer Alarcón le disparó por la espalda a Diego Felipe Becerra.

Ante la Fiscalía General de la Nación, el abogado Saúl Gonzalo Galindo Cárdenas, quien defiende los intereses del patrullero Navarrete, denunció atentados en contra de la integridad de su cliente. Según el documento, radicado ante la fiscal 295 seccional anticorrupción, Wilford Buitrago, el pasado 5 de agosto se registraron las amenazas que ha recibido su cliente en el interior de la cárcel la Modelo de Bogotá en los últimos meses por parte de otros internos, quienes incluso han llegado a atentar contra su integridad: “Me permito informar que mi prohijado ha venido siendo objeto de serias amenazas contra su vida e integridad física por parte de algunas personas recluidas en el lugar (patio) que actualmente se ubica y que recientemente fue trasladado por el director de la cárcel la Modelo”.

En la denuncia, el abogado Galindo también advirtió que toda esta situación y “exposición al peligro” se ha venido dando desde que se inició su colaboración con la justicia, por lo que insistió en la necesidad de que la Fiscalía, o la entidad competente, otorgue las medidas de seguridad necesarias a Navarrete y su familia porque hasta la fecha no se ha tomado decisión alguna sobre este asunto, por lo que “el Estado colombiano será el directo responsable de lo que le pueda suceder”.

La preocupación de Galindo Cárdenas crece cada día que pasa, ya que insiste en que las denuncias presentadas por Navarrete no son un juego y que su vida en realidad corre peligro. “Ya le intentaron hacer un montaje con el proceso que hicieron por el supuesto hurto. Ya tengo las pruebas de que sus propios compañeros lo incriminaron y él no tuvo nada que ver (...). Aún no le dan protección y las amenazas continúan”, aseguró el abogado defensor, haciendo referencia al otro proceso que enreda al patrullero. Tanto la Fiscalía como el director de la cárcel la Modelo ya tienen conocimiento de lo que está sucediendo. Sin embargo, Navarrete por ser un miembro activo de la Policía, por ley tiene que ser protegido por orden del Ministerio de Defensa.

 

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@santsmartinez