Desmovilización en la selva

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El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, junto a la cúpula militar inauguró la campaña de desmovilización humanitaria, que llegará a los puntos más recónditos de la geografía nacional para facilitar este proceso.

Desde ayer los equipos de montaña de las Fuerzas Militares tendrán, entre las provisiones de guerra y los uniformes, un set de volantes blancos con un solo mensaje: la desmovilización es la salida. Habrá puntos de encuentro, representados con el símbolo de una bandera de Colombia izada, para facilitar la desmovilización de subversivos del Eln y las Farc.

La nueva campaña de desmovilización del Ministerio Defensa, bajo el nombre de Operación Audacia y Voluntad,  quiere salir de los cascos urbanos y llegar hasta las zonas selváticas. A la vez, ahora asume la palabra humanitaria como un símbolo de respeto por los Derechos Humanos, quiere prevenir el reclutamiento, convertirse en una salida definitiva y evitar desmovilizaciones fraudulentas. El mensaje está dirigido particularmente a las mujeres y a los niños que integran las filas de las Farc y el Eln.

Este anuncio lo hizo el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, junto a la cúpula militar, en Peñas Coloradas (Caquetá), un caserío que hace 12 años era un punto estratégico para tráfico de drogas, al punto que las pequeñas bolsas de cocaína se convirtieron pronto en moneda de cambio para comprar y vender bienes y enseres. Por sus caminos reinaba el Bloque Sur de las Farc. Este lugar pronto se convirtió en un corredor que conectaba el Putumayo con el Caquetá y a éste con la Macarena, la llamada trocha del diablo o trocha La Nueva Colombia.

Luego de que la Fuerza de Tarea Conjunta Omega entrará a sangre y fuego en 2004 para recuperar el control del territorio, Peñas Coloradas es un pueblo fantasma. Las casas están deshabitadas y todavía tienen señales de un combate que todos califican de sangriento. Apenas se lee en las paredes de los locales letreros de almacenes de ropa, discotecas y billares que hablan de los días de comercio incipiente que tenía este caserío en medio de la selva; incluso tenía una vieja pista en donde aterrizaban aviones al servicio del narcotráfico.
 
Otros fueron los tiempos en los que por su calle principal caminaba Víctor Julio Suárez alias el ‘Mono Jojoy’, como lo recuerdan los militares de la brigada móvil 22 que vinieron a una expedición por dos meses a esta región y ya llevan más de siete años acantonados en el lugar. 

Cuentan que en frente de Peñas Coloradas, atravesando el río Caguán, el comandante del frente 14 de las Farc, José Benito Cabrera, alias ‘Fabián Ramírez’, tenía una finca enorme, al igual que Nayibe  Rojas Cabrera, alias ‘Sonia’, la jefe de finanzas del Bloque Sur de las Farc, extraditada a Estados Unidos.

Quizás por esa historia de guerra y conflicto las palabras del ministro Rivera, que prometen voluntad de reconciliación y paz a través de la desmovilización, son esperanzadoras. Así lo afirma Martha, de 19 años, una guerrillera desmovilizada hace 30 días, quien le pidió a sus excompañeros del Bloque 43 de las Farc que salieran de las filas de la guerra y empezaran su vida de nuevo.

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