Didier Luna aceptó cargos por acoso sexual y no va a juicio

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El antiguo seleccionador del equipo femenino de fútbol sub 17 busca, con un preacuerdo, una rebaja de pena y que la Fiscalía le cambie el delito imputado, para que quede sancionado por injuria por vía de hecho, que tiene una pena menor y es excarcelable.

El pleito entre Carolina Rozo y Didier Luna llegó a su punto final. Rozo, exfisioterapeuta de la selección Colombia femenina sub 17, denunció a Luna, quien era entrenador de ese equipo de fútbol, por acoso sexual y laboral, y el caso estaba a un paso de que el juicio arrancara. Rozo reportó que Luna era un "pervertido", que a punta de comentarios morbosos le había generado un mal ambiente laboral y que, cuando ella alzó su voz para que su jefe cambiara esa conducta, él se dedicó a hacerle la vida imposible. Él, por su parte, siempre negó esos comportamientos. 

En la mañana de este miércoles 12 de febrero, sin embargo, el propio Luna le dio un giro a su proceso y lo acabó súbitamente al negociar un preacuerdo con la Fiscalía en los juzgados de Paloquemao. Luna aceptó los cargos en el proceso que se adelanta en su contra a cambio de que el estratega deportivo pague una pena menor y la imputación cambie de acoso sexual a injuria por vía de hecho, pues de esta forma habría la posibilidad de que no vaya a la cárcel.

“Pido disculpas a la señorita Carolina si en algún momento sintió que mi comportamiento transgredió su moral. Siempre he procurado basar mis actuaciones en el respeto al otro, especialmente a las mujeres”, apuntó el entrenador durante la audiencia pública que se realizó este miércoles. El próximo 23 de marzo se llevará a cabo una nueva diligencia, en la que Luna conocerá su pena y la multa que deberá pagar, además de la obligación de pedir disculpas de manera pública.

En contexto: Los detalles de la acusación de Didier Luna

La fisioterapeuta del equipo tricolor, Carolina Rozo, denunció penalmente al director técnico por el acoso no solo sexual sino laboral que sufrieron ella y algunas de las jugadoras de la selección nacional sub 17. La Fiscalía, en la recopilación de pruebas, llegó a la conclusión de que estos sucesos se presentaron entre diciembre de 2017 y marzo de 2018, tiempo en el que Luna se aprovechó de su autoridad, como él mismo acaba de reconocer.

El acoso, dijo el ente investigador, tuvo cinco etapas: Una primera fase en la que en una concentración en 2017, en la que Luna le hizo "cumplidos en el oído, contacto físico abrazándola con intensidad y fuerza hasta que llegó al restaurante del hotel, le tomó el rostro, le tomó el suyo y le intentó dar un beso en la boca", según el escrito de acusación. Una segunda, "mediante asedio en escenario informático por mensajes vía WhatsApp hacia diciembre de 2017 y enero de 2018"; una tercera, durante una concentración en enero de 2018 en la que Luna incluso llegó a advertirle a la fisioterapeuta que "no se descuidara en cuanto la iba a besar". 

Ninguno de estos comportamientos fue consentido por Rozo y por eso decidió hacerlos parar, pero eso solo agravó su situación. La cuarta etapa del acoso fue la retaliación: "El escenario fue el Hotel Factory Inn, escenarios reiterados que se ubican entre el 11 de febrero y marzo de 2018, empezando a gritarla, insultarla, a anular su participación en las reuniones, a retirarla del campo y a sobrecargarla laboralmente", dijo la Fiscalía. Y, por último, la quinta fase fue durante la Copa Suramericana de San Juan, Argentina, en marzo de 2018, en donde Luna sobrecargó a Rozo de trabajo y buscó anular su participación en el campo. Finalmente, Rozo renunció.  

"El imputado (Luna), prevalido de la jerarquía, la relación de autoridad, poder, posición laboral, social y económica, que ostentaba como director técnico de dicha selección femenina, ejecutaba toda serie de actos de acoso, hostigamiento, asedio físico y verbal contra la fisioterapeuta Carolina Rozo Vela con fines sexuales no consentidos, aprovechando la confianza depositada por la víctima debido a esa relación laboral", señaló la fiscal del caso en la audiencia de imputación, al comenzar el proceso contra el director técnico.

La fisioterapeuta, quien fue apartada de su trabajo por la Federación Colombiana de Fútbol luego de este episodio, se mostró contenta con el preacuerdo, pues dice que se está sentando un precedente no solo en el fútbol femenino sino para todas las mujeres que han sido acosadas y ultrajadas en sus trabajos. “Soy la voz de muchas que todavía no se han atrevido a hablar. Espero que esto les dé fuerzas para hacerlo”, dijo Carolina en la intervención que tuvo en la audiencia.

 

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