Didier Luna, exentrenador de la selección femenina sub 17

Didier Luna, un caso que deja un precedente con las mujeres en el fútbol

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El 16 de marzo se sabrá cuál es la sentencia en su contra por injuria por vías de hecho. Había sido llamado a juicio por acoso sexual agravado, pero un preacuerdo lo salvó de llegar a una condena más grave. En 2018, un fallo de la Corte Suprema explicó la diferencia entre ambos delitos.

Faltó poco para que la audiencia de legalización del preacuerdo con Didier Luna, extécnico de la selección femenina de fútbol sub 17, se fuera al traste. Este miércoles 12 de febrero se conoció que Luna aceptó el cargo de acoso sexual agravado, por el que la Fiscalía en agosto pasado lo llamó a juicio. En entrevistas radiales que dio posteriormente y en un comunicado, Luna insistió en que él no admitió responsabilidad alguna frente a las denuncias de quien era la fisioterapeuta de ese mismo equipo de fútbol Carolina Rozo, sino que accedió a un preacuerdo. “Fue algo meramente procesal”, dijo en la noche en Caracol Radio. (“Didier Luna es un pervertido”: Carolina Rozo)

El asunto es procesal, porque con el preacuerdo Luna logró que le modificaran el delito por el que fue acusado para así conseguir una pena más laxa y que, probablemente, le evite ir a la cárcel. No obstante, es un hecho también que Luna sí aceptó el cargo de acoso sexual, pues, legalmente, no había otra manera de dar paso al preacuerdo. En la audiencia, para sustentar por qué no debía ir a la cárcel, Luna empezó a exponerle al juez del caso todas sus glorias deportivas, hasta que el funcionario lo paró: “Francamente, no me interesa el tema del fútbol. Su historia en el fútbol no es relevante”.

Fue ahí cuando el preacuerdo de Luna quedó colgando de un hilo. El juez le indicó a Luna que él parecía no conocer los alcances del pacto que había hecho con la Fiscalía y le dijo que, si ese era el escenario, lo mejor era aplazar la audiencia. “Lo que este despacho necesita saber es si usted se considera responsable o no de este delito por el que fue acusado por la Fiscalía (que fue acoso sexual agravado). Usted dice que esto fue un error, pero esto no es un error es un delito”, señaló el funcionario judicial a cargo del proceso del entrenador de fútbol, divulgó el diario El Tiempo

Así, el tema quedó sellado y el próximo 16 de marzo se conocerá la condena. “Lo que acepté fue un preacuerdo y la responsabilidad por unas injurias por vías de hecho, por si en algún momento, mi comportamiento hacia la señora Rozo, no fue el adecuado, razón por la cual, de manera pública, ofrecí disculpas y las reitero, manifestando que mi intención jamás fue transgredir su moral”, dijo Luna en el comunicado público que divulgó una vez la audiencia terminó. “Mi conciencia está tranquila (…) nunca he hecho (eso) de lo que me acusan”, reiteró en su entrevista en Caracol Radio.

Rozo lo había denunciado, en resumen, por “pervertido”. En su momento, contó que Luna le hacía comentarios completamente fuera de lugar hasta que su trabajo se convirtió en un tormento. “Una vez me dijo al oído que yo le gustaba, que estaba muy linda y que me iba a robar un beso”, relató ella cuando el proceso comenzó. Añadió que, tiempo después, Luna le dijo que fueran “amigos especiales”, que ella se negó y que él se enojó. A partir de ese momento, dijo ella, le fue imposible seguir laborando cómodamente con la selección femenina sub 17. Ella advirtió a su jefe de lo que estaba pasando, pero nada cambió. (La intención de Carolina Rozo es desacreditarme: Didier Luna tras denuncia de acoso sexual)

¿Cuál es la diferencia entre el acoso sexual y la injuria por vías de hecho? Para empezar, el concepto mismo del delito. Acoso sexual, de acuerdo con el Código Penal colombiano, lo comete quien “en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de su superioridad manifiesta o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona”. Así explicó la Fiscalía en agosto pasado, en la lectura de la acusación contra Luna, lo que este habría hecho con la fisioterapeuta Rozo.

La injuria, básicamente, son “imputaciones deshonrosas”. La injuria por vías de hecho, el delito por el que Didier Luna será condenado, ha sido poco analizado por la Corte Suprema, pues rara vez se registra. “En la injuria por vías de hecho lo que se ofende es el honor de una persona, su integridad, mientras en el acoso sexual el bien jurídico a proteger es la integridad sexual de la víctima”, explican penalistas consultados por este diario. Por ejemplo, que un hombre se masturbe en un espacio público como el sistema de transporte suele ser considerado injuria por vías de hecho.

En 2018, a la Corte Suprema llegó el caso de Nelson Javier Castaño Sánchez, un hombre condenado por acoso sexual a 16 meses en prisión. Castaño Sánchez era el director del Hogar Juvenil Campesino del municipio de Angelópolis (Antioquia) y, una noche de mayo de 2011, un adolescente de 14 años se acercó a su cama. La respuesta de Castaño Sánchez, dice el fallo, fue “frotar por cerca de treinta minutos sus partes íntimas” hasta que el joven se fue. Al otro día, él y dos de sus primos fueron a reclamarle por lo sucedido y Castaño, para callarlos, les dio $60.000. Sus padres igual se enteraron y lo denunciaron. (Le puede interesar también: “El escándalo”, historia sobre el acoso sexual en Fox News)

“No mucho se ha dicho jurisprudencialmente sobre este delito, dada su muy ocasional ocurrencia”, dijo la Corte en su sentencia de 2018, que explicó que la injuria por vías de hecho “se trata de las formas, distintas a las verbales, en que se ofende el honor de una persona, como cuando se le abofetea –sin que se trate, en estricto sentido, de lesiones personales-, escupe o somete a escarnio –despojarla de sus vestiduras, arrojarle excrementos, etc.” y también puede “ocupar matices sexuales”, visto que este es un aspecto que como el que más puede incidir en el honor de las personas”.

La frontera entre la injuria por vías de hecho y el acoso sexual, explicó la Corte, está marcada por el “desbordamiento” de los gestos: una “caricia fugaz o imprevista” no es lo mismo que actos evidentemente sexuales. La Corte admitió que tampoco había analizado con frecuencia el delito de acoso sexual, “dada su novedosa incorporación como delito” en el Código Penal colombiano, pero sí hizo un recuento histórico de su configuración en escenarios internacionales, pues varias convenciones y declaraciones lo describen “como mecanismo de discriminación o de violencia contra la mujer”.

“En muchas de estas legislaciones (de países de América) –e incluso en España- la conducta es circunscrita a ámbitos laborales, educativos y de salud, o aquellos en los que pueda manifestarse algún tipo de superioridad del victimario sobre la víctima”. Dado el cargo de Luna en la selección femenina de fútbol sub 17, la Fiscalía no dudó en llamarlo a juicio bajo el precepto de que él era superior de Rozo y que, en ese escenario, él la acosó sexualmente. Con el preacuerdo, Luna se salvó de una condena por el delito más grave, pero no se salvó de quedar como responsable de un delito. “Yo estoy muy tranquila. Esto es un momento de victoria para todo el tema de violencia de género en el deporte”, dijo Rozo a Blu Radio.

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