Diego Palacio: el médico que terminó comprando votos

Duró siete años como ministro, tiempo récord para cualquier alto funcionario en Colombia.

Exministro Diego Palacio.Archivo El Espectador

Diego Palacio Betancourt alcanzó notoriedad política luego de una terrible desgracia que, sin embargo, derivó en su promoción como ministro. El 6 de febrero de 2003, su jefe y mentor, el entonces ministro de Protección Social Juan Luis Londoño falleció al estrellarse la aeronave en la que viajaba hacia Popayán junto con su secretaria privada, Lena Bloss, su asesor, Alirio Arcila, su jefe de seguridad, José Vera, y el piloto Germán Vanegas. Diego Palacio fue elegido como el sucesor del ‘superministro’ por el presidente Álvaro Uribe y tomó posesión de su cargo el 28 de febrero de ese año. Duró siete años como ministro, tiempo récord para cualquier alto funcionario en Colombia. Durante ese tiempo fue protagonista de varios intentos de reforma a la salud que terminaron convertidos en declaratorias de emergencia social y luego aprobados mediante decretos.

Sin embargo, su mayor controversia no fue producto de sus propuestas sobre modificaciones al sistema de salud, sino de su cuestionada participación en el trámite del acto legislativo que le permitió al presidente Álvaro Uribe permanecer cuatro años más en el poder. Participación por la que fue condenado por la Corte Suprema de Justicia tras un largo proceso judicial que estuvo a punto de prescribir. Un accidentado expediente que incluyó una denuncia presentada por el mismo Palacio contra los magistrados del alto tribunal en la Comisión de Acusación del Congreso porque, en su criterio, habían prevaricado al endilgarle acusaciones al gobierno de Uribe en el fallo que condenó a la excongresista Yidis Medina en 2008. Una inédita denuncia que en su momento atizó el escándalo tratando de convertir un asunto judicial en una pelea política.

Fue en 2008. Yidis Medina acababa de ser condenada tras confesar que aceptó ofrecimientos por parte del gobierno para votar favorablemente el proyecto que le abrió la puerta a la reelección de Álvaro Uribe. En su sentencia, la Corte Suprema mencionó que fueron Sabas Pretelt, Diego Palacio y otros funcionarios más los que ejercieron como contraparte de Medina en el mencionado cohecho. Esto molestó a Uribe, que ya en ese momento sostenía una guerra fría con el alto tribunal, y a Diego Palacio, quien no sólo denunció a los magistrados sino que, además, interpuso una tutela para que se obligara a la Corte Suprema a quitar su nombre del fallo de condena contra Medina. La tutela fue negada en primera instancia.

No obstante, en segunda instancia, el Consejo Superior de la Judicatura le dio la razón a Palacio y, en agosto de 2008, le ordenó a la Corte Suprema, por así decirlo, eliminar de la condena contra Yidis Medina los párrafos en los que se mencionaba al entonces ministro de Protección Social. Una decisión que generó un choque de trenes entre ambas cortes al punto que la Suprema se negó a cumplir con la sentencia. “La Constitución Política dice que la Corte Suprema de Justicia es el máximo tribunal de la justicia ordinaria y, por encima del máximo tribunal no hay nada. El Consejo actúa por fuera de su competencia al tratar de modificar una sentencia de la Corte”, dijo entonces el magistrado de la Corte Suprema, Jaime Arrubla Paucar en entrevista con la W Radio.

Finalmente el caso llegó a la Corte Constitucional, que en fallo de febrero de 2009, le dijo que no a las pretensiones de Palacio porque, en su criterio, la Corte Suprema no había vulnerado sus derechos “al debido proceso, a la defensa, a la garantía de la presunción de inocencia, al acceso a la administración de justicia, ni al buen nombre y honra”. Palacio perdió ese round judicial. Hasta que en 2012 la Corte Suprema de Justicia dio inicio al juicio contra el exministro de Protección Social. Durante el proceso, Yidis Medina ratificó que Palacio le ofreció poner a allegados suyos en importantes cargos en el hospital de Barrancabermeja (Santander) a cambio de que votara favorablemente el proyecto reeleccionista.

“Me persuadieron, casi me obligaron, me decían que era un favor que le debía hacer al presidente (Álvaro Uribe). Yo ya lo acepte, y lo pagué. ¿Pero, entonces qué, el cohecho lo hice yo sola?”, dijo Medina el 11 de agosto de 2013. Palacio, por su parte, reconoció haberse reunido con ella, pero no para hacerle ofrecimiento alguno. “Ella era de un comportamiento bastante fuerte y siempre quería algo a cambio. Yo no le di nada, se molestó tremendamente conmigo. Entonces yo pienso que por esas razones cambió sus acusaciones y las dirigió hacia mí”, sostuvo el exministro durante el juicio.

Al final la Corte Suprema de Justicia le dio la razón a Medina poniendo fin a una carrera política en la que Palacio, médico de la Universidad del Rosario y con especializaciones en El Externado y Los Andes, se desempeñó como asesor del fallecido ministro Juan Luis Londoño en dos oportunidades, entre 1993 y 1994 y 2002 y 2003; también como asesor del director del Departamento Nacional de Planeación, entre 1994 y 1995, consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), coordinador del Programa Administración Hospitalaria del Instituto FES de Liderazgo y director del Proyecto Comunicación y Salud del Hospital Lorencita Villegas de Santos. Por cuenta de la yidispolítica, Diego Palacio tendrá que pasar varios años en prisión.