“Aquí no ha ganado nadie, yo perdí a mi hija”: empresario absuelto por violencia sexual

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Diego Pardo fue declarado inocente tras un largo proceso judicial que inició porque su expareja lo denunció por un supuesto abuso a su hija.

El administrador de empresas Diego Pardo Cuéllar fue declarado inocente del delito de acto sexual con menor de 14 años. El juzgado 48 penal de Bogotá lo absolvió, luego de valorar los testimonios de la misma niña, un puñado de psicólogos. En entrevista con este diario, relata el caso, que llegó a la primera plana nacional. Dice que su hija está siendo manipulada por su expareja y mamá de ella, Margarita Herrera.

(En contexto: Absuelven a hijo de exalcalde de Bogotá acusado de actos sexuales contra su hija)

¿Cómo termina usted en un proceso por violencia sexual?

La historia es larguísima. Yo me separo de mi exesposa en marzo de 2013 cuando mi hija tenía apenas dos años. En ese momento hicimos un acuerdo de visitas y alimentos ante la Procuraduría, el cual ella comenzó a incumplir sistemáticamente: cuando iba a recoger a mi hija decía que estaba de viaje o enferma. Yo lo reporté al ICBF, a una comisaría de familia, pero no me resolvieron nada. Y con cada año que pasaba el acuerdo cambiaba y se volvía más favorable para mí, hasta que llegó: el de 2015 que permitía que mi hija pudiera dormir en mi casa o pasar vacaciones conmigo. Fue ese año, justo el mes que cambió el acuerdo, cuando yo recibí la denuncia por presunto abuso sexual.

Y empieza el proceso...

Por un lado empezó un proceso con comisaría de familia, por otro lado comenzó a investigarme la Fiscalía y, por último, mi expareja me metió una demanda de divorcio. Arrancaron los tres procesos judiciales en paralelo. Resulta que la “prueba reina” para acusarme de todo esto es que, supuestamente, cinco meses antes mi expareja dijo que nuestra hija estaba muy rara entonces decidió llevarla a una cita con una psicóloga que se llama Graciela Galán y la versión de esa psicóloga es que mi hija les dice que yo le doy besos con lengua y la toco. Y así empezó todo.

Esta investigación fue muy rápida comparada con otras. Usted termina siendo imputado en 2017 y en juicio en 2018, ¿cuáles eran las pruebas de la Fiscalía?

La prueba era el concepto de esta psicóloga. En la sentencia la jueza dice que es muy extraño que, una vez que Galán le entrega a mi ex su conclusión sobre el supuesto abuso, mi expareja se demore cinco meses en denunciarme. Se demora cinco meses u espera hasta agosto, que es cuando sabe que el régimen de visitas va a cambiar. Por otro lado, me siguió entregando a la niña durante ese tiempo ¿Qué mamá en sus cinco sentidos va a seguir entregándole su hija a un supuesto abusador?

Con base en eso, el CTI entrevista a mi hija y Medicina Legal le hace un examen psiquiátrico. En el video de la entrevista, que dura como una hora, en los primeros 20 minutos la psicóloga le pregunta en siete ocasiones que si yo le había hecho algo. En las siete veces mi hija dice que no. En el minuto 20, después de la séptima vez y de varias sugestiones de la psicóloga, mi hija dice que quiere ir al baño. Afuera está la mamá. Mi hija se queda hablando con ella y cuando regresa le dice a la psicóloga: ‘apaga la cámara que ahora sí te voy a contar lo que dijo mi mamá que dijera de él’. Y ahí sí cambia toda la historia, que fue la prueba que usó la Fiscalía.

¿Y el dictamen de Medicina Legal?

Ellos sí concluyeron que no hubo tal abuso, pero que la niña parece estar siendo manipulada por la mamá.

¿Qué pasó después?

La Fiscalía y mi expareja consiguieron a una psicóloga, María Paula Franceschi, y a un psiquiatra que se llama Luis Ramírez que hicieron unos informes contradiciendo a Medicina Legal. Es decir, la propia Fiscalía contradiciendo a sus expertos. Esos informes los pagó mi expareja y el fiscal del caso envió todos esos informes al Colegio Colombiano de Psicólogos para que haga unas pruebas. Allí hicieron las pruebas, acusaron durísimo a Graciela Galán, la primera psicóloga, así como a los dos peritos que pagó mi expareja, y concluyen que el peritaje de Medicina Legal fue el mejor. Con todo, la Fiscalía fue a un juez y le pide precluirme la investigación, pero sustenta mal y el juzgado le ordena seguir investigando. A los 15 días me imputaron cargos con esas mismas pruebas.

Mientras eso pasa, el divorcio se oficializa en 2019, pero curiosamente el mismo juez que nos divorcia decide suspenderme la patria potestad por perversión, cuando ni siquiera me habían condenado. Ya con eso, a los dos meses sacaron a mi hija del país porque no necesitaban mi autorización. Me enteré donde estaban porque en el juicio declaró mi hija desde un consulado, pero ya este diciembre cumplo cinco años sin ver a mi hija.

¿Hay alguna investigación en contra de la psicóloga Galán?

Yo la denuncié ante el Colegio Colombiano de Psicólogos en 2016. Hace como dos años salió el primer fallo, sancionándola, pero justo salió una nulidad y devolvieron el proceso casi a ceros. Eso se demoró y se demoró, pero me dicen que debería salir un fallo pronto. Yo estoy esperando, la verdad, que el Colegio falle y con esa decisión en mano pienso tomar acciones civiles y penales en contra de ella. También denuncié a Franceschi, que no tenía siquiera tarjeta profesional de psicóloga cuando hizo el peritaje.

La prueba para absolverlo, según la sentencia fue el propio testimonio de su hija...

A raíz de la declaración que hace mi hija desde un consulado, la Fiscalía pidió mi absolución. Hace un par de semanas la jueza decidió absolverme y la Procuraduría y la Fiscalía estuvieron de acuerdo con el fallo, pero el abogado de mi expareja decidió apelar y ahora el caso va a pasar al Tribunal de Bogotá.

Al valorar el testimonio de su hija, la jueza es bastante dura con que la niña no recuerde los detalles del supuesto abuso: ni la fecha, ni el lugar, ni los nombres de algunos familiares. Uno podría pensar: ¡pues obvio que los niños no se van a acordar de eso!

Desde hace cinco años, en el video de la entrevista del CTI está clara la manipulación de la madre, pero cuando ellos querían llamar a declarar en juicio a mi hija yo me opuse. Medicina Legal ya había recomendado que no la fueran a entrevistar, pero ellos decían: ‘¡Claro, es que no quiere que ella hable!’. Pero en el juicio la misma Fiscalía se dio cuenta de que estaba libreteada: le preguntaron por los nombres de sus abuelos y primos y dijo que no se acordaba, pero luego en otra pregunta sí recordaba el nombre de la doctora Graciela Galán, que la atendió a los tres años.

¿Y cómo se siente tras esta absolución?

Aquí no ha ganado nadie, yo perdí a mi hija. Me queda todo un camino por recorrer para recuperarla. Yo sí quiero que mi hija tenga una familia, un papá y una mamá. Daría lo que fuera por volver a verla.

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