La disputa por el Naya

Esta región del Cauca, donde las comunidades sobreviven con el cultivo de la coca, es importante para las Farc como corredor clave para el tráfico de drogas. Víctimas fueron despedidas con honores.

Durante una reunión que promovió el Frente Amplio por la Paz, la comunidad pidió una constituyente. / Rema-ACPP
El ataque perpetrado por guerrilleros de la compañía Miller Perdomo de las Farc, en el cual murieron 11 soldados en Buenos Aires (Cauca) el miércoles pasado, estuvo precedido por una disputa entre la Fuerza Pública y pobladores hace dos semanas. En la vereda El Recreo, en el Alto Naya, un grupo de campesinos retuvo a la avanzada de la Policía Antinarcóticos que pretendía asegurar la zona para iniciar la erradicación manual de cultivos de coca.
 
“Se bloqueó el paso hasta que el Gobierno negociara con ellos la propuesta de erradicación manual voluntaria”, le confirmó a este diario Wálter Aldana, asesor en resolución de conflictos de la Gobernación del Cauca. Ese mismo día viajaron en helicóptero a la zona representantes del Estado y en la madrugada llegaron a un acuerdo: “La Policía se comprometió a no realizar erradicación manual en tanto no haya resultados en una mesa de diálogo”.
 
Desde 2014 más de mil hombres de la Fuerza de Tarea Apolo (Futap) rondan el nudo de la cordillera Occidental que tiene como puertas los municipios de Jamundí (Valle), Buenos Aires y Suárez (Cauca), los cuales conectan con el Pacífico. El sector es un corredor estratégico para el tráfico de drogas. Y este es el trasfondo de la disputa militar. Aunque en medio del conflicto se encuentra la comunidad que cultiva la coca para subsistir, para las autoridades el narcotráfico reina en la zona. Las cifras que tiene la Futap hablan solas: entre 2014 y lo corrido de 2015 se han incautado en la zona 169.000 kilos de marihuana, 147.000 kilos de cocaína, 4.810 insumos líquidos y 1.300 artefactos explosivos y se han destruido 23 cristalizadores y 25 laboratorios.
 
Según las Fuerzas Armadas, alias Chichico figura como el jefe de la cuarta compañía de la columna Miller Perdomo de las Farc, grupo que habría perpetrado el ataque contra el Ejército. Al parecer, Chichico tendría fuerte injerencia en la región del Naya. “Tiene una amplia red de milicias, gran capacidad de infiltrar entidades del Estado y habilidad para desarrollar trabajos de finanzas y terrorismo”, señala un documento de inteligencia.
 
De hecho, en enero la Policía logró la destrucción de un laboratorio en la vereda Agua Bonita del municipio de Suárez que pertenecía a la columna móvil Jacobo Arenas de las Farc, que, según inteligencia militar, pretendía centrar la producción de cocaína en la región del Naya. Pero la comunidad es la principal víctima por el abandono del Estado.
 
Así las cosas, después de que los erradicadores salieran de la zona, las juntas de acción comunal le dijeron al delegado de la Gobernación del Cauca que están dispuestas a la erradicación voluntaria, pero que el programa de sustitución de cultivos, que incluye $3 millones por persona, no servía en esas tierras por las condiciones de movilidad que encarecen el costo de vida. Aspiran a que el Gobierno presente una propuesta integral que incluya la vía, educación, salud y proyectos productivos.