Está detenido desde abril de 2009

A “Don Mario” le llegó la extradición

La permanencia del exjefe paramilitar en Colombia estaba supeditada a su cooperación con la justicia nacional, la cual está a punto de terminar. Así las cosas, podría ser enviado a Estados Unidos en noviembre.

“Don Mario” se encuentra desde septiembre de 2014 detenido en el búnker de la Fiscalía. / Archivo El Espectador

El narcotraficante y exjefe paramilitar Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, el huésped más antiguo en las celdas de la Fiscalía —allí está preso desde el 3 de septiembre de 2014—, tendrá que alistar maletas para cumplir con las tres peticiones de extradición que existen en su contra desde Estados Unidos. El Espectador conoció que el próximo 27 de octubre culmina su proceso de colaboración con la justicia, el cual frenó por más de cuatro años su comparecencia ante las autoridades norteamericanas.

El camino para llegar a este punto de la extradición no fue fácil. La primera solicitud contra Don Mario se dio tras su desmovilización en 2006. A pesar de haber pasado a la clandestinidad para conformar lo que hoy se conoce como el clan del Golfo, y de haber sido capturado en vez de entregarse voluntariamente, Rendón Herrera consiguió ser postulado a Justicia y Paz. Haber creado ese grupo ilegal, sin embargo, fue justo lo que causó su expulsión en 2013 por parte del Tribunal Superior de Bogotá.

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Su proceso quedó en la justicia ordinaria y la Corte del Distrito Sur de Nueva York pidió su extradición, por los delitos de “conspiración para proveer apoyo material a una organización terrorista extranjera” y “conspiración para importación de narcóticos”. Pero este primer intento de la justicia estadounidense para llevárselo fracasó. La Corte Suprema condicionó su envío hasta que se diera la reparación de sus víctimas, contara la verdad del conflicto y respondiera por los crímenes de los que era acusado en Colombia.

La segunda solicitud de EE. UU. llegó justo después de haber sido retirado de Justicia y Paz, y la Corte Suprema la avaló. Pero el Gobierno la rechazó, señalando que sólo podría acatarse cuando Don Mario saldara sus cuentas pendientes con la justicia por más de 4.700 crímenes —por algunos ya ha sido condenado—. Tras salir de Justicia y Paz, Don Mario se convirtió en un testigo clave para la Fiscalía en la investigación por el grupo paramilitar antioqueño de Los 12 Apóstoles y sus supuestos nexos con Santiago Uribe, el hermano del expresidente Álvaro Uribe, aunque, hasta la fecha, ha sido un testigo de oídas en ese proceso.

En 2016 llegó el último pedido de extradición, esta vez en relación con su responsabilidad sobre el clan del Golfo, cuyos principales líderes también son requeridos por la justicia de Estados Unidos. Esa solicitud no se ha resuelto, pero ahora que están por cumplirse los compromisos con la justicia, se acabaron los motivos y Don Mario tendrá que enfrentar la justicia estadounidense. “La Fiscalía difirió la entrega por su colaboración en casos de interés de las víctimas. Y se estableció como fecha límite octubre de este año. Una vez terminen unas diligencias que faltan, se notificará al Gobierno para hacer efectiva la extradición, la cual se podría dar en noviembre si así lo determinan”, revelaron fuentes de la Fiscalía a El Espectador.

La colaboración de Don Mario con la justicia estuvo a cargo de un grupo de cerca de 15 fiscales, que se dedicaron a realizar y supervisar las diligencias en las que el exjefe paramilitar rindió declaración. “El universo criminal de Daniel Rendón Herrera era muy grande, se dividió en tres fases: acciones paramilitares, narcotráfico y como miembro de una organización criminal”, señalaron fuentes cercanas al proceso. Ahora los investigadores tendrán una tarea complicada: realizar un balance de todas las declaraciones, que serán claves para procesos que tiene el ente investigador en contra de miembros de la Fuerza Pública y políticos que se habrían aliado con su organización.

Rendón Herrera fue uno de los hombres que más gozaban de la confianza de Vicente Castaño Gil —promotor de los grupos paramilitares junto con sus hermanos Carlos y Fidel—. Por órdenes suyas fue que Rendón Herrera resultó comandante del bloque Centauros, cuyo origen simbólico fue la masacre de Mapiripán (Meta) en 1997: los Castaño querían adueñarse de los cultivos de uso ilícito de la región y de sus rutas de tráfico, y luego de la masacre quedó claro que ellos estaban dispuestos a lo que fuera por lograr su propósito.

Don Mario terminó desmovilizándose con el bloque Élmer Cárdenas el 15 de agosto de 2006 en Unguía (Urabá chocoano), el cual era liderado por su hermano, Freddy Rendón Herrera (alias el Alemán). Permaneció un año más en la ilegalidad, pues Centauros había dejado las armas en 2005. De cualquier modo, su vida por fuera de la guerra no duró mucho tiempo: de nuevo, por orden de Vicente Castaño, quien sentía desconfianza absoluta por el proceso entre el gobierno Uribe y los paramilitares, Don Mario se rearmó.

Hacerlo trajo como consecuencia pasar a la clandestinidad y conformar un nuevo grupo ilegal con dos viejos conocidos: los hermanos Juan de Dios y Dairo Antonio Úsuga, los cuales integraban ese grupo de guerrilleros del Epl que, tras desmovilizarse, se unieron a las filas de los “paras”. Ambos resultaron como subordinados de Don Mario en el bloque Centauros, y así se convirtieron en alfiles suyos. Los tres pasaron a establecer hacia 2008 la organización armada que bautizaron Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Desde la ilegalidad, Don Mario siguió representando una seria amenaza para el Estado, al punto que su organización permeó la Fiscalía en Medellín y el director de Fiscalías de esa ciudad, Guillermo Valencia Cossio, resultó después condenado por nexos con su grupo. Su vida oculta, sin embargo, no duró mucho: en abril de 2009 fue capturado en un operativo de la Policía que requirió 600 hombres, 10 helicópteros y dos aviones. Sólo así pudo ser penetrada su fortaleza, el Urabá antioqueño.

 

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