Ejército se defiende de un dedo acusador

Oficiales rechazaron acusaciones del capitán Rozo Valbuena, a quien tildaron de querer recibir beneficios penales a costa suya.

“La vaina es que están condenando a los más idiotas. No busquen aquí, busquen arriba”. Con esa declaración el capitán del Ejército Antonio Rozo Valbuena le aseguró a la Fiscalía que son los altos mandos y no los soldados regulares, los verdaderos responsables por el descalabro de los falsos positivos. Ensu testimonio, publicado el pasado domingo por este diario, Rozo hizo escalofriantes confesiones, como que los comandantes obtenían viajes al exterior o recibían medallas en la medida en que mostraran más resultados. Y como resultados, dijo Rozo, solamente se entendía una cosa: las bajas.

Investigado él mismo por ejecuciones extrajudiciales, Rozo entregó a la Fiscalía una extensa lista de militares supuestamente involucrados en estos graves abusos en Córdoba, entre 2006 y 2007, cuando él trabajó con el Gaula. Señaló a oficiales de muy alto rango, como es el caso del entonces coronel Javier Fernández Leal, de quien aseguró que en su época como comandante de la XI Brigada, que opera en Córdoba, “se cometieron muchos falsos positivos”. Y agregó: “La disputa entre todos los coroneles es por una baja, por diez bajas, porque ‘yo doy más resultados’”.

El general Fernández Leal, hoy jefe de inteligencia militar conjunta, cree que Rozo busca aprovecharse de los beneficios penales que puede obtener por su confesión: “Qué injusto sería que yo saliera perjudicado por esta situación. Ni siquiera recuerdo su cara. No tengo problemas con la justicia, nunca me han sancionado, la Fiscalía nunca me ha llamado, no he salido involucrado en nada. El problema aquí no es que se mencionen unos nombres particulares, esto es muy grave porque es la institución la que asume estas situaciones”.

A principios de este año, el general Fernández se vio involucrado en un bochornoso episodio cuando este diario reveló que fue él quien, en 2009, le solicitó al Inpec el traslado del mayor César Maldonado (condenado por el atentado contra Wilson Borja) a Tolemaida, base de la cual se intentó fugar Maldonado en enero de 2011. El general, no obstante, siempre ha sido altamente estimado tanto por el Ejecutivo como por los altos mandos castrenses. Como uno de los “compatriotas que han servido bien durante tantos años, con inmenso sacrificio, a la causa de Colombia”, lo describió el expresidente Álvaro Uribe en la ceremonia en la cual empezó su carrera del generalato.

El testimonio de Rozo afectó a un segundo oficial encomendado, precisamente, para investigar sobre las irregularidades de Tolemaida: el coronel Juan Carlos Piza. “Jocosamente, es el director de todos los establecimientos penitenciarios y carcelarios, y él es quien tiene más falsos positivos en el ‘Juan del Corral’”, indicó Rozo Valbuena. El ‘Juan del Corral’ al que hace referencia, es el grupo de Caballería N° 4, adscrito a la IV Brigada y que opera en Rionegro (Antioquia). “Nunca trabajé con él, cuando él estaba en Córdoba yo estaba en la IV Brigada. Nada de mi jurisdicción tenía que ver con Córdoba. Un día en La Picota se me paró al frente, se me presentó y no más. Ese es todo el trato que hemos tenido”.

Según le contó el oficial a este diario, hace un par de meses el Ejército había conocido del testimonio de Rozo y empezó sus propias pesquisas para establecer si sus palabras eran ciertas o no. Y en días pasados el coronel Piza se reunió con delegados de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía. “Le solicitamos a la Fiscalía que nos escuchen. No tenemos nada que ver con esta historia. Que nos digan qué necesitan de nosotros para aclarar esto”. El coronel indicó que Rozo Valbuena tal vez quería desquitarse de los oficiales que, como él, se encargaron de que volviera a la cárcel La Picota, luego de estar recluido en Tolemaida.

En esta historia el oficial que más ha estado bajo escrutinio judicial es el mayor Óscar Alberto Acuña, hallado culpable en primera instancia y absuelto en segunda por los asesinatos de dos jóvenes cerca de Montería. De él, Rozo dijo que presentó a varios extorsionistas como bajas en combate y que estaba desviando fondos del Ejército para construirse una cabaña. “Desmiento sus acusaciones. Confié en la justicia y la justicia me dio la razón”. Las revelaciones del capitán Rozo, al parecer, no fueron pasadas por alto por el Ejército. Muchos otros nombres salieron a flote, omitidos por este diario por no contar con sus versiones. Es ahora obligación de la Fiscalía establecer qué tanto hay de cierto en estas graves denuncias.