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hace 2 horas

El abecé de las drogas sintéticas

Desde sustancias psicoactivas cuyo valor llega a $120 mil la dosis hasta frascos de pegante por $5 mil, líquidas y en polvo, sintetizadas o diseñadas, se consiguen con gran facilidad tanto en las calles del país como en la red.

En un momento en que la lucha contra el narcotráfico se ha intensificado y gran parte de las relaciones internacionales están mediadas por la cooperación para luchar contra la producción, el tráfico y el consumo de drogas, la proporción de nuevas sustancias químicas diseñadas con efectos psicoactivos mejorados aumenta calladamente. Mientras las políticas están enfocadas en la eliminación total de las drogas, los productores y consumidores están construyendo continuamente alternativas para acceder a ellas, en su mayoría por la simple razón del placer que generan.

Un proyecto pionero en el país y en Latinoamérica, que procura la reducción del riesgo y la mitigación de daños por el consumo de sustancias psicoactivas, nació en Bogotá con el nombre de Échele Cabeza Cuando se Dé en la Cabeza, que, interesado en procurar la estabilidad física y mental de quienes deciden consumir estupefacientes, incursionó en la evaluación química de las drogas.

En los datos resultantes de la encuesta elaborada por el proyecto Échele Cabeza Cuando se Dé en la Cabeza sobre consumo de sustancias psicoactivas se encontró que “frente a los tradicionales análisis especializados que culpan a los problemas familiares, la presión de grupo, la inmadurez adolescente, la pobreza, las crisis afectivas, entre otros factores que motivan el consumo de sustancias psicoactivas, lo que encontramos fue que quienes respondieron la encuesta dicen que la razón por la que consumen es principalmente el placer”.

La diversificación del mercado de drogas sintéticas no sólo está creciendo en los países que no producen cocaína y marihuana sino en todo el mundo. Según datos de la Dirección de Antinarcóticos, Colombia, Bolivia y Perú están experimentando una creciente demanda de drogas de síntesis, de diseño y de sustancias legales de uso indebido.

El consumo de este tipo de drogas en Colombia aún no iguala ni supera las cifras de marihuana y cocaína; sin embargo, el que se reconozca científicamente que tienen en el sistema nervioso central un efecto más de tolerancia que de dependencia y que la percepción de que el daño que producen es menor al de estas últimas, son causas del aumento que se observa en las estadísticas. Según el Estudio de consumo de sustancias psicoactivas, de 2013, un total de 7,55% de la población habría consumido alguna droga de síntesis.

Las investigaciones de la Dirección de Antinarcóticos no han revelado que en el país existan laboratorios de fabricación, como sí los hay de manufacturación, lo que quiere decir que la mayoría de estas sustancias llegan puras al país, pero son alteradas, adulteradas y dosificadas para generar mayores utilidades a partir de la adición y mezcla de otros compuestos. Para las autoridades, la profesionalización del narcotráfico puede resultar de la fabricación de estos productos, porque requieren de un trabajo químico mucho mayor que otras drogas, pero logísticamente son más fáciles de lograr.

Colombia se ha caracterizado por producir principalmente cocaína de alta calidad, sin embargo, con las drogas de síntesis ocurre un fenómeno contrario, lo que explica de alguna manera que el mercado se haya concentrado más, por lo menos hasta ahora, en satisfacer la demanda interna que en generar un mercado de producción y exportación. Entre las sustancias ilegales que más se comercializan en el país están, en el grupo de las de diseño: éxtasis, 2CB y 25i NBOMe; en las de síntesis, el LSD, y las legales a las que se les da un uso indebido corresponden en su mayoría a medicamentos o solventes, por ejemplo, la ketamina y los inhalantes, entre ellos el popper y el dick.

Las muestras evaluadas por Échele Cabeza en diferentes zonas del país han revelado que casi ninguna de estas drogas se consigue pura en las calles, fiestas, bares o discotecas y que en gran medida la demanda es causante del afán de los dealers de satisfacer el mercado con lo que sea, muchas veces vendiendo drogas que sólo tienen un 5% de componente activo.

En 2010, la Dirección de Antinarcóticos participó en un estudio para revisar qué se estaba vendiendo en Bogotá. La conclusión del informe determinó que la mayoría de productos se comercializaban como si fueran éxtasis, pero sólo un 3% de las muestras correspondían a MDMA, que es la molécula psicoactiva de esta droga. Estos datos generaron gran preocupación entre las autoridades y los consumidores, porque gran parte de los riesgos o efectos secundarios se presentan por adulteración de las sustancias y la poca certeza sobre la dosificación en cada producto.

En Colombia no existe aún un sistema de georreferenciación que identifique las zonas del país de más consumo. Lo que sí se sabe es que los lugares y fechas donde se realizan grandes festivales de música coinciden con niveles elevados de comercialización y consumo. Por lo cual desde los festivales de música electrónica en la región Caribe en diciembre, hasta los de Bogotá en el primer semestre del año, son protagonistas según Julián Quintero, directivo de Échele Cabeza, de las nuevas tendencias en el consumo: “En esas fiestas se sabe qué está llegando nuevo y qué es lo qué se va a consumir el resto del año”.

(Ver infografía)

 

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