En respuesta a dos demandas de Natalia Bernal

El ambiente que recibe a la ponencia sobre el aborto

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El proyecto de fallo acerca de este polémico tema ya está en los despachos de los magistrados. Después de meses de especulaciones sobre su contenido, el documento aparece en un momento tenso para varios integrantes del alto tribunal.

Despenalizar el aborto, dejar sus límites tal cual están o volver al pasado, prohibiéndolo rotundamente, es un debate que nunca ha sido normal dentro de la Corte Constitucional. Hace dos años, por ejemplo, la magistrada ponente de un expediente sobre el tema envió una copia de su ponencia a sus compañeros de Sala Plena con una especie de rastreador digital que vigilaba quién, dónde y cuándo accedía al documento. Todo para evitar filtraciones... y de todas maneras se filtró. Este año no es la excepción. El alto tribunal tiene nuevamente la posibilidad y la responsabilidad de definir el futuro de este derecho y, sin que haya empezado aún el debate jurídico, el panorama en la Corte es nebuloso.

De nuevo, el tema de la ponencia ha causado molestias. Esta vez por cuenta de las demoras en conocer el proyecto de fallo del magistrado Alejandro Linares, ponente del caso, que apenas ayer aterrizó en los despachos de sus ocho compañeros. El expediente, que llegó a la Corte en mayo del año pasado, ha tenido toda clase de obstáculos, principalmente por el número de intervenciones y por las tres recusaciones que presentó la demandante, la abogada Natalia Bernal, en contra de Linares. Sin embargo, la tardanza en conocer la posición del magistrado ponente, y que desde noviembre pasado se filtraran datos del documento que sus compañeros de Sala no conocían, no los tiene muy contentos.

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El documento es de la más alta relevancia en la discusión, pues de allí partiría la idea que ha cogido fuerza y que apunta a que el magistrado Linares habría propuesto que se despenalice por completo la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) durante las primeras 12 semanas, un escenario que Colombia nunca ha visto. Se trata de una posición completamente opuesta a la de la demandante, quien, en dos recursos diferentes, pidió proteger a los niños asegurando que el derecho a la vida comienza en el vientre, algo que no reconocen las normas en Colombia. Abogados cercanos a Linares cuentan que él vio en estas demandas la oportunidad perfecta para que la Corte emita un fallo histórico.

En concreto, la Corte estudiaría la opción de eliminar las tres causales que existen hoy para interrumpir voluntariamente el embarazo (riesgo para la vida o salud de la mujer, malformación del feto y violación) y plantearía nuevos límites, mucho más flexibles que los actuales. El lío radica en que hasta ayer no había ponencia, y desde hace meses rondan versiones de quién estaría a favor o en contra de Linares. “Claro que hay votos cantados, como el del magistrado Alberto Rojas, quien siempre ha defendido posturas liberales. Pero lo cierto es que hasta ahora nos llegó la ponencia, y especular que estamos de acuerdo o no con ella solo lo sentimos como una manera de presionarnos”, comentó un funcionario de la Corte.

Desde otro despacho del alto tribunal, sus integrantes confesaron que en debates tan sensibles como el del aborto debe prevalecer la discusión jurídica, con la Constitución siempre bajo el brazo, “porque cada caso es diferente, las posturas jurídicas también, y no podemos hacer de este un debate moral ni ideológico, pues aquí lo único que nos guía es la jurisprudencia y la vocación que todos deberíamos tener, magistrados titulares o auxiliares, de proteger los derechos fundamentales. Cualquier otro elemento es un intruso. Para saber si apoyamos o no a Linares debemos estudiar a fondo su ponencia. No nos vamos a dar la pelea de despenalizar por completo el IVE bajo argumentos jurídicos débiles”.

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Otros juristas consultados por este diario señalaron que están dispuestos a jugársela respaldando la ponencia de Linares. “Sabemos que es un momento histórico para el país y también para esta corporación, que ha dado ejemplo en Latinoamérica en la protección de estos derechos. Pero no podemos darnos el lujo de saltarnos los conceptos y argumentación jurídica, pues en la Sala Plena es donde debe estar el debate de más alta calidad en el mundo del derecho constitucional para llegar a una decisión ajustada y correcta. La que sea mejor para el país”, relató un magistrado auxiliar, quien señaló otro problema que preocupa a varios: el tiempo para decidir.

Según las primeras cuentas, la decisión estaba prevista para la semana pasada. Sin embargo, recusaciones y peticiones de plazos para presentar conceptos, entre otras cosas, han aplazado la determinación. Se tiene previsto que este miércoles, en Sala Plena, el presidente del alto tribunal, Alberto Rojas, defina cuánto tiempo tiene para tomar decisiones, y hay quienes aseguran que de ninguna manera van a dar la pelea de despenalizar el aborto con afanes. “Esta discusión requiere de mucha seriedad y, sobre todo, de tiempo para que podamos plantear con calma nuestras posiciones jurídicas. Somos ocho magistrados (más el ponente), cada uno con posturas diferentes. Sería una irresponsabilidad tomar una decisión errónea solo porque nos cogió el tiempo”, apuntó un funcionario de la Corte.

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En los pasillos del alto tribunal se escucha con frecuencia la idea de que, si se llega al punto en el que el tiempo apremie, varios magistrados preferirían defender la idea de mantener la cosa juzgada y no cambiar el ordenamiento jurídico. Esta posición hace referencia al argumento que defiende, por ejemplo, la Procuraduría, que habla sobre dejar la cuestión tal como está, pues en el pasado ya se juzgó el tema. El Gobierno ha pedido lo mismo. Es decir, mantener intacta la sentencia de 2006, en la que se establecieron las tres causales para terminar un embarazo. “Si esta postura es la que gana, se habrá armado un alboroto para nada. Pero ojalá el país entienda que es el momento de dar el cambio”, agregó una fuente de la corporación.

Pese al descontento de algunos por los rumores de la tendencia de sus votos, varios integrantes del alto tribunal coinciden en que hay otros votos cantados. Por un lado, los de Cristina Pardo, Carlos Bernal y Luis Guillermo Guerrero, quienes, en decisiones pasadas, han expresado sus posturas más conservadoras, especialmente Pardo. Y por el otro, el de Alberto Rojas y José Fernando Reyes, quienes han sostenido desde siempre posiciones liberales. En el limbo están los votos de Diana Fajardo, Antonio Lizarazo y Gloria Ortiz, aunque esta última estaría más del lado de los conservadores. Todos, eso sí, están a la expectativa de estudiar y discutir la ponencia en Sala Plena el miércoles 26 de febrero.

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