El blanco petrolero

Los constates ataques a la infraestructura del sector comienzan a preocupar al Gobierno.

Una bomba y la toma a un pozo tienen hoy a las petroleras colombianas analizando su labor en Colombia. En la madrugada del miércoles, según reportó el Ejército Nacional, guerrilleros del frente 32 de la Farc se tomaron el campo Sibundoy 1, en el municipio de Puerto Caicedo (Putumayo), y asesinaron a cinco contratistas de las empresas Independence y Contransur, que realizaban labores de mantenimiento. Como consecuencia del ataque, otros tres trabajadores resultaron heridos.

Esta acción fue precedida por la voladura de un tramo del oleoducto Caño Limón – Coveñas, en el departamento de Norte Santander, que, a su vez, se suma a otros atentados terroristas contra la infraestructura petrolero como la explosión en mayo pasado de una parte del Oleoducto Trasandino. “Estos ataques dejan un sentimiento profundo de indignación en un sector que lo que hace es trabajar en pro de nuestra patria, generando recursos para poder irrigar prosperidad”, dijo Mauricio Cárdenas, ministro de Minas y Energía.

En algunos departamentos, la situación es particularmente frágil. “Los contratistas nos han dicho que trabajan bajo el temor de que van a ser atacados por la guerrilla”, le dijo Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, a Caracol Radio. De hecho, en días anteriores, una petrolera sufrió la quema de un helicóptero en el departamento de Vichada.

A pesar de todo, el dirigente gremial descartó un impacto profundo en la inversión extranjera del sector: “Vivimos un brote de violencia, no creo que pueda alterar los planes de la industria”. Según cifras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en mayo pasado se registró una producción total de 936.000 barriles de crudo diarios, lo que supone un aumento de 9.000 barriles diarios frente a los resultados del mismo mes de 2011.

“Afortunadamente, la producción está repartida por todo el país y los ataques de la guerrilla no han afectado a Caño Limón o Rubiales, los principales pozos, sino a campos pequeños. Pero sí hay que pedirle al Gobierno que tome desde ya acciones para evitar en el futuro ataques a gran escala”, dice Germán Corredor Avella, director del Observatorio Colombiano de Energía de la Universidad Nacional.

Según cifras gremiales, el sector petrolero colombiano espera inversiones por US$120.000 millones en los próximos 10 años en los segmentos de exploración, extracción y transporte de crudo.