El "Cartel de la toga": un escándalo aún vigente

Las primeras declaraciones de Alejandro Lyons en medios de comunicación recordaron que el escándalo de corrupción en la justicia no ha muerto.

Francisco Ricaurte, Leonidas Bustos, Luis Gustavo Moreno y Alejandro Lyons.Archivo

Este martes, por primera vez, el exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons apareció dando declaraciones en un medio de comunicación. “A muchas personas de poder les incomodan mis declaraciones”, señaló el principal delator de lo que se convirtió en el peor escándalo que haya afrontado la justicia y que el país terminó conociendo como el cartel de la toga, pues entre los implicados habría exmagistrados de la Corte Suprema, como José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte. Y agregó: “Si hubiese denunciado a Moreno en Colombia hubiera terminado no sólo con 20 cargos —que terminaron en tres— sino con una denuncia por calumnia. (…) La corrupción se volvió algo normal”.


Así arrancó este nuevo año: de boca del propio Lyons, quien está trabajando un preacuerdo y un principio de oportunidad con la Fiscalía por el dinero que se robó en Córdoba cuando era gobernador (2012-2015), Colombia tuvo su recordatorio de que la corrupción en la justicia es un mal diagnosticado, pero aún no sanado. Mientras Lyons hablaba por W Radio, otro de los protagonistas de este escándalo sufría un percance: en la Brigada 13 del Ejército, un perro mordió al exjefe anticorrupción de la Fiscalía Luis Gustavo Moreno, a quien sigue esperando la jueza Úrsula Úngaro, de la Corte del Distrito Sur de la Florida, así como a su amigo, el abogado Leonardo Pinilla. 

En Estados Unidos, Moreno y Pinilla están llamados a juicio por seis cargos, entre ellos fraude en giros y lavado de activos. Este último resulta particularmente grave para la justicia estadounidense: en ese país, usar su sistema financiero para cometer delitos es considerado el más grande de los pecados. Por ese mismo camino cayeron al menos siete directivos de la FIFA y más de nueve empresarios o directivos de otras organizaciones futbolísticas, como Luis Bedoya, expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol. El próximo 6 de abril, una corte federal de Nueva York dará a conocer la condena contra Bedoya. En el caso de Moreno y Pinilla, la Corte Suprema ya dio luz verde para que sean extraditados. Sólo falta conocer el concepto del Gobierno. (Le puede interesar: Los secretos del pacto de Alejandro Lyons con la justicia)


Lyons, por su parte, está en Miami desde abril del año pasado. Huyó justo un mes antes de su audiencia de imputación. En ese momento, la Fiscalía se alistaba para imputarle más de 20 cargos relacionados con actos de corrupción en Córdoba. A final de año, su panorama era otro: le imputaron tres cargos y la Fiscalía reconoció su cooperación con la justicia, hasta el punto de pedirle a un juez que sólo le diera cinco años de prisión y de exigirle el pago de unos $4.000 millones, aun cuando se sospecha que se apropió de casi $9.000 millones del erario cordobés. Lyons, por ahora, sigue siendo un colaborador de la justicia estadounidense, como lo confirmó la propia vicefiscal. No se sabe aún cuándo retornará, pero le dijo a la W que pagaría su condena en Colombia.


Hay tres protagonistas claves más en este escándalo: los expresidentes de la Corte Suprema José Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte y el magistrado Gustavo Malo. Bustos recusó a sus investigadores, los representantes a la Cámara Edward Rodríguez, del Centro Democrático, y Fabio Arroyave, del Partido Liberal. Eso ocurrió en noviembre pasado. Es decir, prontamente tendrá que decidirse si ellos pueden continuar o no con las pesquisas en relación con Bustos, quien es investigado por la Comisión de Acusación porque los actos que ha declarado Moreno en su contra se habrían cometido cuando él todavía era magistrado de la Corte Suprema.


El proceso de Ricaurte va mucho más adelantado, lo cual se explica en parte porque está en manos de la Fiscalía y no de la Comisión. Los hechos en los que estaría involucrado ocurrieron después de su salida de la Corte, en 2012, por eso no lo cobija el mismo fuero que a Bustos. Desde que fue detenido, en septiembre pasado, Ricaurte ha defendido su inocencia en público, a través de su abogado defensor. Se ha negado a aparecer en medios o a dar declaraciones. En diciembre, la Fiscalía radicó el escrito de acusación en su contra por cuatro delitos: concierto para delinquir agravado, cohecho propio, tráfico de influencias de particulares y utilización indebida de información oficial privilegiada. Se espera que el comienzo de ese juicio tenga fecha dentro de poco. (En contexto: “La corrupción se volvió algo normal”: Alejandro Lyons)


Por último está Gustavo Malo. Su situación penal todavía no es la más complicada, pues la Comisión de Acusación no ha definido si continúa con su proceso o lo archiva. Lo que no quiere decir que no esté afrontando desde ya un panorama árido y espinoso: los magistrados de la Corte Suprema modificaron el reglamento de ese alto tribunal y ahora pueden decidir si en casos como el de Malo lo apartan de su cargo. Malo lleva más de tres meses por fuera de la corporación, pues pidió una licencia para ausentarse mientras la tormenta amainaba, lo cual nunca pasó. Además está lo de su hija Yara Malo, a quien la Fiscalía le imputó cargos en octubre pasado por extorsión agravada.