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hace 4 horas

El caso de la hermana del abogado del Estado

María Clara Carrillo, hermana del director de la Defensa Jurídica del Estado, fue denunciada porque no ha cumplido un fallo en su contra.

El pasado 26 de junio la fisioterapeuta María Clara Carrillo Flórez fue denunciada penalmente por los delitos de alzamiento de bienes y fraude a resolución judicial. El caso no tendría mayor relevancia mediática de no ser porque María Clara es hermana de Fernando Carrillo, exministro de Justicia y hoy director de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, una entidad que enfrenta demandas contra la Nación que ascienden ni más ni menos que a $1.000 millones.

El proceso contra María Clara Carrillo, sin embargo, es harina de otro costal. Surge por el incumplimiento de la distinguida terapeuta en el pago de las obligaciones laborales a una exempleada suya. Se trata de Judith Gama, quien acreditó que entre 1992 y 2006 laboró como fisioterapeuta en el exclusivo consultorio de María Clara Carrillo, ubicado al norte de Bogotá, un lugar frecuentado por congresistas, gobernadores, altos ejecutivos y hasta diplomáticos. Sin embargo, el consultorio, que funcionaba en una casa de propiedad de María Clara y tres de sus hermanos, fue cerrado hace algunos meses.

La génesis de la historia es la siguiente: procedente de México, donde adelantó sus estudios profesionales, Judith Gama ingresó en 1992 al consultorio de estética de Carrillo. Según ella, las condiciones del contrato se hicieron de forma verbal y durante 14 años le pagaron con cheques girados a su favor por los pacientes del consultorio, sin que la afiliaran a una EPS ni se pagaran sus prestaciones sociales. Gama manifestó que el trato siempre fue bueno y que le dijeron en muchas ocasiones que “más adelante” se arreglarían los pagos de la seguridad social. No obstante, en 2008 decidió reclamarlos por la vía judicial.

Ante el Juzgado Segundo Laboral de Bogotá instauró su demanda. Notificada del proceso, Carrillo se defendió asegurando que no había firmado un contrato con Gama, que ella ni siquiera tenía horarios de trabajo y que incluso “usaba las instalaciones del consultorio para su provecho propio”. Sin embargo, declaraciones aportadas al proceso probaron lo contrario y el 16 de diciembre de 2010 la justicia le ordenó a Carrillo que le pagara a Gama cerca de $12 millones por cesantías, prima de servicios, algunos intereses y vacaciones de los últimos años —lo demás estaba prescrito—.

Además, el juzgado condenó a Carrillo a cancelar a favor de su exempleada, en el Seguro Social o donde se indicara, los aportes a pensión que se dejaron de pagar entre 1992 y 2006, con base en el salario devengado. El fallo quedó ejecutoriado porque el abogado de Carrillo no apeló a tiempo. Reiterando su inocencia y advirtiendo que Gama se había aprovechado de ella, Carrillo acudió a la tutela, pero el Tribunal de Bogotá y la Corte Suprema desestimaron sus pretensiones de tumbar esa condena laboral.

Lo más grave es que Judith Gama y su familia aseguran que mientras se resolvían estos fallos judiciales, María Clara Carrillo vendió sus bienes para “insolventarse” y no pagar el dinero. Así se consigna en la denuncia penal, en donde se adjuntan dos certificados de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Bogotá que reportan las ventas de la casa donde funcionaba el consultorio de estética y un lote de una hectárea de su propiedad, en Chía. Ambas transacciones, sostienen los Gama, tienen varias particularidades.

Por ejemplo, estas negociaciones se formalizaron entre el 16 y 17 de febrero pasados. La venta de la casa se hizo por $1.550 millones, de los cuales casi la mitad le correspondía a María Clara. La venta de su lote en Chía se hizo por un valor de $17 millones, es decir, “por el paupérrimo precio de $1.700 el metro cuadrado”, según se lee en la denuncia. Además, esa transacción la hizo con su hermano Rafael. Sobre esa base, se denunció una posible “venta simulada”. El pasado 16 de marzo la mamá de Judith Gama le envío una carta a Fernando Carrillo, donde lo enteró de estas denuncias.

Según ella, se atrevió a hacerlo porque conoció durante muchos años a Adelia Flórez de Carrillo, madre de Fernando y María Clara, “quien fue mi querida amiga”. No obstante, la misiva nunca fue contestada.

La defensa de Carrillo

Luz Miriam Castaño y Juan Diego Herrera, abogados de Carrillo, tienen una versión muy distinta de lo que pasó. Coinciden en que María Clara estuvo mal asesorada al principio del proceso y que por esa razón fue condenada, ya que el fallo no se apeló a tiempo ni se pudieron aportar las pruebas necesarias para desvirtuar la acusación. Insisten en que existen pruebas de que esta condena laboral es injusta y que el peor error de Carrillo consistió en darle dos constancias laborales a su exempleada para que tramitara una visa a México para visitar a su familia.

Castaño y Herrera le dijeron a este diario que “aquí nadie se está insolventando” y que, al margen del absurdo de este caso, María Clara Carrillo le va a pagar todo el dinero a Judith Gama. De hecho, hace una semana se cancelaron los cerca de $12 millones que falló el juzgado. Aún faltan los aportes a pensión de 14 años, pero los defensores de Carrillo indicaron que ese dinero todavía no ha sido tasado y que esperan la notificación para proceder a resolver el asunto de una buena vez.

Sobre la venta de las propiedades de Carrillo, los abogados insistieron en que no hubo nada ilegal, ni simulaciones ni artificios jurídicos para insolventarse, sino, por el contrario, una sucesión de descalabros económicos que la llevaron a esa situación. En 2011 una constructora se interesó en la casa donde funcionaba el consultorio estético de Carrillo e hizo una oferta para comprarla. Los cuatro hermanos Carrillo —María Clara, Fernando, Rafael y Marcela— accedieron, pero al hacer el estudio de títulos se descubrió un embargo.

Un mal negocio del esposo de María Clara en Cali terminó afectándola a ella, en su calidad de codeudora. Hasta tanto no se pagaron cerca de $360 millones de esas obligaciones no se pudo vender el predio. Casi la mitad de lo que le correspondía legalmente a ella se le fue cancelando esta deuda. Sólo hasta febrero pasado pudo ponerle punto final a ese lío. Pero, paralelamente, tenía el enredo con su exempleada Judith Gama.

Con la quiebra del esposo de Carrillo, según los abogados, su hermano Rafael empezó a prestarle unos dineros, “algo así como unos $80 millones; hay comprobantes de esos cheques”. Quizá a eso se deba que ella le hubiera vendido su lote en Chía en apenas $17 millones. “Fue una transacción legal entre hermanos”. Los defensores de la reputada especialista en terapia física añadieron que, como puede verse, no hay nada ilegal en este caso.

Además cuestionaron que sólo después de 14 años Judith Gama reclamara por sus prestaciones sociales y que es ilógico que alguien no se interesara en que le arreglaran esos pagos muchísimo antes. Al margen de ésta y otras suspicacias, “hay un fallo judicial y se va a pagar”, reiteraron. Pero hicieron énfasis en que no hay estrategias veladas de su cliente para insolventarse, que la denuncia es temeraria y que no comprenden por qué si el fallo laboral quedó ejecutoriado hace más de un año, la familia Gama no ha adelantado los trámites pertinentes.

De acuerdo con ellos, los fallos de tutela no pueden suspender la ejecución de una sentencia, razón por la cual no puede inferirse que María Clara Carrillo acudió a esta figura para no cancelar sus deudas. “Lo hizo porque sabe que estuvo mal asesorada y porque la condena fue injusta”, resaltaron sus defensores. Sobre este tema le dijo muy escuetamente a El Espectador: “Esto jamás debió pasar. Esa sentencia no se compadece con lo que pasó. Soy inocente, pero esto me pasó por confiar en la gente”.

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